Lunes 01 de Mayo de 2017 - 11:50 AM

Este es el error histórico que tiene el escudo de Bucaramanga

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IMAGEN SUMINISTRADA POR ALFONSO BECERRA/VANGUARDIA LIBERAL
Este es el error histórico que tiene el escudo de Bucaramanga
(Foto: IMAGEN SUMINISTRADA POR ALFONSO BECERRA/VANGUARDIA LIBERAL)
Con un decreto de 1952, se creó el escudo de armas que simboliza a la capital santandereana. Dicho documento da validez a un error histórico en cuanto a la fecha de fundación de la ciudad.

Después de 329 años de haber dejado su pasado como un asiento de indios llamado Real de Minas del Río Oro, a Bucaramanga no le pertenecía ningún distintivo que sirviera de blasón de sus glorias. Una insignia adeudada a la ciudad por los Reyes de España y después por quienes gobernaron en la época independiente republicana. Sólo hasta 1951, el Concejo de Bucaramanga reclamó un escudo de armas para la capital santandereana.

Sin embargo, el escudo de la ciudad fue producto, según historiadores, del capricho del santandereano Enrique Otero D’Acosta, quien gracias a su obsesión porque se reconociera la fundación de Bucaramanga 156 años antes de la fecha real, creó un vacío en la historia y en el proceso de reconstrucción de la memoria de la ciudad. Un error que, de alguna manera, les entregó a los bumangueses un símbolo que los identificara con el territorio, con su ciudad.

El 10 de octubre de 1951, el alcalde de esa época Saúl Trillos Vega, a través de un decreto, adoptó el escudo para la ciudad de Bucaramanga partiendo del hecho irrefutable en ese entonces: que el poblado había sido fundado desde 1622, siguiendo al pie de la letra la verdad histórica de Otero D’Acosta.

El alcalde Trillos Vega desengavetó un proyecto de ley que hacía 16 años había sido presentado por Otero D’Acosta al Concejo de Bucaramanga y que pretendía la creación de una insignia, un símbolo que representara a Bucaramanga en sus glorias de ‘guerra’. Sin embargo, por aquella época la ciudad no necesitaba ningún escudo de armas ya que no batallaba contra un enemigo externo con el fin de defender su territorio o soberanía.

Eran los mismos civiles, investidos de color rojo y otros de azul, quienes se asesinaban entre ellos en medio de una guerra política que llevó a miles de hombres y mujeres en Colombia a empuñar las armas defendiendo un ideología política o buscando cabida en el cerrado sistema político colombiano de aquellos años. Época que la historia denominó como La Violencia.

Sin embargo, el alcalde Trillos Vega sustentó su iniciativa afirmando que ‘la ciudad había contribuido poderosamente al acrecentamiento de las glorias patrias, tanto por los hechos trascendentales de que ha sido teatro en el curso de los siglos, como por el vigoroso aporte de sus hijos en el campo de las armas’.

Escudo de armas

El caso es que este decreto ordenó legalizar en las notarías de la ciudad el mencionado decreto y el dibujo del escudo de armas anexo en el mismo decreto.
Además obligaba a colocar en una placa metálica el escudo adoptado, el cual debía ser expuesto a la entrada del Palacio Municipal y en el salón principal del Concejo y de la Alcaldía, el cual debería mantenerse “convenientemente enmarcado y en sus colores propios, como distintivo oficial”. Este documento oficial describe detalladamente los cuarteles del escudo:

“En el cantón diestro del jefe florecerá una rosa... Esta rosa ha de ir en campo de sinople. En el cantón de la siniestra lucirá una espada de plata. Y esta espada que ha de ser desnuda, ha de brillar en el campo de gules. El primer cuartel de abajo mostrará dos llaves, sable la del color que dicen armería guarda y poderío, llaves que habrán de ir en campo de oro. En el arte del blasón, el roble. Este simbólico árbol ha de ir en el postrero. El roble, esmaltado de sinople, irá en campo de Plata.. Por orla unas letras latinas en el campo de blao que digan: “Montani semper liberi”(Siempre libres entre nuestras montañas). Y por timbre un yelmo acerado, con su mirada hacia la diestra, perfilado y abierto con el burelete de oro y blao. Por divisa un león naciente, oro su color, empuñando una Bandera de Colombia de Colombia con todos sus esmaltes. Todos estos decorados de trascoles, follajes y dependencias de oro y blao”.

La polémica

Armando Martínez Garnica, historiador santandereano y actual director del Archivo General de la Nación, en una entrevista a El Cartel, aseguró que el escudo de la ciudad no representa a sus ciudadanos.  “El creador del escudo de Bucaramanga era un hispanófilo, que se vestía con capa castellana y sombrero cordobés que quiso transformar un poblado de indios en una ciudad fundada y con escudo de armas. Esto es una perversión histórica”.

El historiador asegura que la ciudad está en deuda con sus habitantes y que se debería hacer un concurso público en donde diseñadores  e historiadores propongan un escudo que represente a los bumangueses.

¿Y qué representa?

En el cuartel diestro del escudo hay una rosa blanca que representa la “hermosura de su linaje”. Esa rosa está sobre un campo sinople, que en el lenguaje heráldico se representa por un color verde que, según el creador del escudo, es emblema de hospitalidad. En el cuartel izquierdo está la espada que representa la “valentía” de estas tierras,  que descansa sobre un campo de gules, representado con el color rojo vivo, lo que simboliza “intrepidez y honor”.

En el cuartel de abajo, en el diestro,  están dos llaves espadas de color sable. Estas representan el poderío bumangués. Y al estar sobre un campo de oro, esto “indica luz y sabiduría”. En el cuato cuartel, el de la siniestra, está un gran roble que pregona el esfuerzo y el tesón en el trabajo. Estando este roble sobre un campo de plata muestra la “integridad y riqueza” de su gente y sus tierras.

Las transformaciones

De acuerdo a la investigación realizada por el publicista Alfonso Becerra, existen cuatro versiones del escudo. Sin embargo, el oficial es sólo uno. Y basándose en los documentos oficiales, el original es aquel diseño que reposa en el mencionado decreto del 10 de octubre de 1952.
La multiplicidad de escudos, de acuerdo con Becerra,  se debe a que con la llegada de un nuevo alcalde este símbolo patrio sufre una actualización o modificación. Según el publicista,  la última administración que utilizó en su marca institucional el escudo original fue la del ex alcalde Luis Fernando Cote Peña.

El error histórico

El historiador Emilio Arenas cuenta en su libro La Payacuá que, en 1922, la imprenta de Caldas publicó el “Cronicón Solariego”, autoría de un excombatiente liberal de la Guerra de los Mil Días cuyo nombre fue Enrique Otero D’Costa. En dicho trabajo, Otero afirma que la fundación de Bucaramanga fue en 1622, aportando como prueba un manuscrito de ese año en el que Andrés Páez de Sotomayor y el cura Miguel Trujillo daban fe de la fundación del pueblo de indios de Bucaramanga. Lo paradógico es que, según Arenas, Otero D’Costa  tenía conocimiento de otros manuscritos que son testigos de la visita de Francisco Moreno y Escandón, la cual puso fin, en 1778, al poblado indígena para que el territorio se erigiese como una parroquia. En 1886 se convierte en la capital del departamento de Santander, pero nunca se fundó como ciudad.

El caso es que Otero omitió esa parte de la historia y logró que la publicación del “Cronicón Solariego” coincidiera con su verdad histórica del “tricentenario” de la fundación de la ciudad. Años más tarde, gracias al protagonismo suscitado por dicha publicación, Otero D’Costa y el académico Ernesto Rojas Rueda diseñaron un escudo y lograron que la ciudad lo adoptara. El escudo original de Bucaramanga fue puesto sobre luces de neón, en lo alto de la fachada del Hotel Bucarica.

 

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Publicada por: DIANA CANTILLO
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