Este es el guardián de los manatíes en Santander | Bucaramanga | Vanguardia.com
Jueves 19 de Octubre de 2017 - 12:01 AM

Este es el guardián de los manatíes en Santander

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Fotos: Suministradas por Cabildo Verde / VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: Fotos: Suministradas por Cabildo Verde / VANGUARDIA LIBERAL)
Bucaramanga no tiene límites, pareciera ser el mensaje de ‘Morita’. Somos santandereanos, con lugares y personajes bellos por conocer, por eso, este guardián de los manatíes invita a todos, los de las grandes y chicas ciudades, a acercarse al campo, a cuidar sus especies y a llevar mensajes que inviten a rescatar nuestra fauna.

A lo largo y ancho de las 400 hectáreas de agua que conforman la Ciénaga de Paredes, entre Sabana de Torres y Puerto Wilches, Santander, se pasean inmensos mamíferos acuáticos. Parecen focas gigantes, pero son herbívoros.

Con una tonelada de peso y más de cuatro metros de longitud en los machos; y dos toneladas, con una corpulencia que alcanza más de siete metros en las hembras; los manatíes parecen peligrosos, pero no lo son.

Son mansos, dóciles, juguetones y amigables, a pesar de que un solo coletazo de esta especie es capaz de voltear una barcaza o de tumbar hasta al más ‘macho’ y fornido de los pescadores.

Esa docilidad los convierte en presa fácil… La exquisitez de su carne, de la que se dice tiene siete colores y sabores, es perseguida.

Pero en Santander y muy lejos de su capital, el manatí tiene guardianes. José Manuel Zapata, a quien en esa zona cenagosa todos conocen como ‘Mora’, es uno de ellos: el ángel de estos inmensos del agua.

El aspecto de ‘Morita’ es ribereño. Vive con el poncho al cuello y el machete a la cintura. Tiene la piel morena y tostada por el sol, a pesar de que siempre trata de protegerse con sombreros de ala grande, pues en la Ciénaga de Paredes el sol calienta con ganas.

‘Morita’ es dicharachero, de sonrisa contagiosa. Habla de sí mismo en tercera persona como si por su humildad no quisiera halagar tanto su trabajo de proteger a los manatíes. Lo hace desde hace más de 30 años, porque le gusta, le apasiona y los considera sus amigos.

“Hace mucho tiempo un joven loco llamado ‘Mora’, al ver que estaban matando a los manatíes se dio cuenta de que eran indefensos, por eso le dio por decirle a la comunidad que esos animales eran una joya, una reliquia, a algunos no les cayó muy bien, pero a pesar de su juventud ‘Mora’ soportó hasta que los pobladores cedieron a cuidar los manatíes”, dice entre risas, para referirse a sí mismo.

Desde entonces, ese acuerdo se convirtió en pacto: contrario a matarlos, había que protegerlos.

“Somos muchos los que cuidamos, pero no todos, porque la gente que pesca ilícitamente con trasmallos, esa no es cuidadora de fauna ni de flora. Desde hace 15 años, montamos un grupo de guardianes del manatí, somos como 10 personas”. Incluso, esporádicamente, algunas personas llegan desde Bucaramanga atraídas en época de verano.

Cuando las aguas de la ciénaga bajan su nivel, ‘Morita y su combo’ los alimentan y hasta construyen pozos para evitar su extinción, porque son totalmente acuáticos, no dejan el agua, ni siquiera para parir.

Casi siempre permanecen sumergidos, pero “hay tiempos en que se dejan ver todos los días, en verano por ejemplo, cuando la ciénaga no está crecida.

“El señor ‘Mora’ es el único que los ve casi siempre, porque anda por toda la ciénaga, solo y callado, es amigo 100% de los manatíes y cuando uno es amigo, pues ellos lo estiman y se dejan ver”.

A diario, a pesar de no ser un trabajo remunerado, José Manuel los monitorea. Cree que puede haber entre 40 y 50 de ellos en esa zona del Magdalena Medio, “se desplazan en un recorrido de 45 km hasta Caño Piruétano, y cuando sienten que merma el agua, migran de nuevo hacia la Ciénega de Paredes donde se quedan cuatro o cinco meses”.

Según ‘Morita’, “los manatíes son los dueños y señores de la ciénaga. El excremento mantiene una cadena, pues de este se alimentan otros animales”.

Por eso, con un amor sin límites hacia los manatíes, ‘Mora’ reitera que “hay que amarlos y protegerlos para que nuestros hijos y nietos conozcan una especie que está en vía de extinción”… Un animal que ‘enamora’ y mora en nuestras tierras santandereanas.

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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