Viernes 29 de Junio de 2018 - 01:37 AM

Política pública de reciclaje en Bucaramanga, un asunto pendiente

La Empresa de Aseo de Bucaramanga, Emab, no recicla. Esta fue una tarea delegada a tres cooperativas, que en volquetas recorren algunas rutas de Bucaramanga para acopiar materiales que puedan ser aprovechados.

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Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL
Política pública de reciclaje en Bucaramanga, un asunto pendiente
(Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)

José Manuel Barrera y Ángel Rojas tienen una de las tareas más complejas de la ciudad: garantizar que El Carrasco, el centro de disposición de basuras de la capital de Bucaramanga, funcione. El primero es el Gerente y el segundo el ingeniero Coordinador de Proyectos de la Empresa de Aseo de Bucaramanga, Emab. Ambos funcionarios coinciden en que todos los días a El Carrasco llegan por lo menos 1.000 toneladas de basura provenientes no solo de Bucaramanga, sino de 13 municipios más de Santander, incluyendo el área metropolitana de Bucaramanga.

Rojas indica que la Emab cuenta con 18 camiones que realizan 53 micro-rutas que cubren toda la ciudad, en recorridos diarios hechos mañana, tarde y noche. Sin embargo, la Emab solo es propietaria de nueve camiones, los otros nueve pertenecen a contratistas que prestan el servicio y que reciben de la Emab un pago de 27 mil pesos por tonelada recolectada y transportada. A cambio, estos deben proveer los camiones, el combustible y el mantenimiento de los mismos.

La empresa se encarga, en este caso, de poner la tripulación para realizar el trabajo. Para ello, disponen de 150 personas, quienes realizan los procesos de recolección y transporte. Sin embargo, la Emab planea durante 2018 adquirir tres camiones más que recorrerán las mismas rutas.

La Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga reconoce que en la capital santandereana hay por lo menos 111 puntos críticos donde regularmente la basura queda expuesta por varios días, dado que no es recogida por las empresas de aseo. José Ibáñez, profesional de apoyo de este despacho explica que el Municipio decidió intervenir al menos 60 de estos, con jornadas de educación para los habitantes sobre la manera correcta de reciclar.

Política de ‘reciclaje’

En Bucaramanga y el área metropolitana existe una norma que obliga no solo a las personas a reciclar, sino también a las empresas prestadoras de servicio de aseo. Así lo establece el Decreto N°0096 de 2013, expedido por el Área Metropolitana de Bucaramanga, según la cual las empresas deben destinar por lo menos uno de los tres días de la semana de recolección al reciclaje. Estas a su vez lo entregan a cooperativas encargadas de esta labor.

Hace apenas 19 años fue creado el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Pgirs), y hace menos de cinco años existe una norma que obliga a los habitantes a realizar prácticas que favorezcan el aprovechamiento de los residuos sólidos. Esto quiere decir que la ciudad cuenta con una política de reciclaje joven.

Pero Gonzalo Mejía Pico, director de la Cooperativa Bello Renacer, una de las tres especializadas en reciclaje que hay en Bucaramanga, afirma que “esta norma se convirtió en un problema en vez de una solución”. Según Mejía, el problema radica en la falta de educación de la gente porque no realiza una selección del reciclaje, de manera que cuando este llega al vertedero está mezclado con basura orgánica. “Esto genera pérdida en operación, retorno del material al El Carrasco y hasta riesgos físicos como cortadas”, agrega.

Campañas que educan

Aunque hoy la Emab no realiza el reciclaje directamente, sí impulsa campañas y proyectos para favorecer el reciclaje en la ciudad, sensibilizar y fomentar la cultura ciudadana. El gerente de la Emab, José Manuel Barrera, indica que la empresa está apostándole en estos momentos a algo que ellos llaman compostaje, que refiere específicamente al abono.

Según Barrera, la empresa planea desarrollar una planta de abono que queda en El Carrasco. Su intención es que, en el menor tiempo posible, se tenga un proceso tecnológico por medio del cual se pueda convertir los residuos sólidos orgánicos en abono. El objetivo es que éste sea un material mucho más beneficioso para los sitios verdes de Bucaramanga, pues funciona como un fertilizante.

Pero el Gerente de la Emab comenta que principalmente la empresa está enfocándose en la iniciativa ‘Metabolismo circular’, que busca disminuir la alta cifra de basuras que se produce en la ciudad, puesto que alcanza las 1.000 toneladas diarias. El ingeniero Rojas reitera “es un enfoque que maneja: reciclar, aprovechar y disminuir lo que uno produce, porque cada cosa que usted produce, va en contra del medio ambiente”.

José Ibáñez, funcionario de la Secretaría de Salud y Ambiente, explica que la Alcaldía de Bucaramanga por medio de la Secretaría de Educación impulsa tres estrategias relacionadas con el reciclaje, todas dirigidas a las instituciones escolares, educación superior y comunidades. La Secretaría de Educación asegura que al concientizar a los niños se educa a la familia.

Existen dos programas que atienden población escolar. La Emab apoya una campaña de cultura ciudadana llamada ‘Amigos de la naturaleza’, la cual es liderada por el grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía, que consiste en recorrer diferentes colegios y sectores de la ciudad, impulsando prácticas educativas sobre lo que debe y no hacerse con la disposición de residuos. La Secretaría de Educación lo hace por medio del Proyecto Ambiental Escolar, Prae, el cual ofrece capacitaciones sobre el buen manejo de los residuos sólidos a los estudiantes en los colegios públicos de la ciudad.

El funcionario indicó que otra de las estrategias, esta vez dirigida a la educación superior, es la de Proyectos Ambientales Universitarios, Prau, que propone involucrar la dimensión ambiental en el aprovechamiento de los residuos sólidos. Ibáñez explica, que este es impulsado desde la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Maira Naranjo, ingeniera ambiental de la Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga, indica que la tercera estrategia corresponde al trabajo pedagógico con comunidades. Lo realizan a través de los Procesos Comunitarios de Educación Ambiental, Proceda, donde desarrollan talleres como el de Vivienda Saludable sobre el uso adecuado del agua y de los residuos sólidos. Por su parte, la Emab impulsa el proyecto ‘Puntos verdes’, que consiste en ubicar estratégicamente unos contenedores para que el ciudadano disponga allí los residuos que se puedan reutilizar. Actualmente, Bucaramanga tiene instalados 510 de estos.

Estas acciones son desarrolladas junto a la Secretaría de Educación y La Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb.
Según Maira Naranjo, esta misma secretaría promueve campañas de recolección y aprovechamiento del pos-consumo, es decir sobre el tratamiento de los materiales y desechos de difícil disposición. Estas están relacionadas con el uso de llantas, baterías doble A, medicamentos de uso veterinario y humano vencidos, teclados de computadores, bombillos y envases de insecticidas.

José Ibáñez aclara que “cada año se realiza una recolección masiva de residuos pos-consumo en diferentes puntos de la ciudad, uno de estos en la UIS y el otro en el barrio Ciudadela Real de Minas”. Según el funcionario, el propósito es recolectar la mayor parte de los materiales de difícil disposición.

¿Cuánto se recicla?

El gerente y el ingeniero de la Emab coinciden en que de las 1.000 toneladas diarias que llegan a El Carrasco, sólo se recicla una pequeña porción. Barrera indica que el 60% de esa cifra corresponde a productos orgánicos; el resto son papeles, plásticos, vidrios, productos que pueden ser reciclables. Entonces, llegan 1.000 toneladas diarias, 400 son potencialmente reciclables y 600 son productos orgánicos, los cuales pueden convertirse en abono mediante el proceso de compostaje. Sin embargo, afirma que “el reciclaje está por el 2% de toda la basura que se produce”.

Rojas explica que “en desechos se están recogiendo 1.500 toneladas y de ahí las cooperativas piden 476 mensuales. Pero este número puede subir porque no estamos alcanzando a cubrir toda Bucaramanga”. Por último, añade que el año pasado se reciclaron 5.714 toneladas de enero a diciembre.

¿Hábito de reciclar?

Ambos funcionarios de la Emab afirman que el ciudadano no recicla ni tiene la cultura para hacerlo. El gerente reitera que no solamente el bumangués no recicla, sino todos los colombianos y que el tema se trata en este caso, de insensibilidad e irresponsabilidad por parte del ciudadano.

Barrera explica que el reciclaje es la separación de los productos que tienen algún valor y que se pueden convertir en un insumo para la industria. Los residuos se clasifican en aprovechables y no aprovechables. Los primeros son aquellos que se pueden reutilizar, como plástico, papel, cartón, vidrio, metal, electrodomésticos y ropa usada. Mientras que los no aprovechables son aquellos que no se pueden reciclar, es decir, los restos de comida, papel higiénico, toallas sanitarias, pañales, icopor y baterías.

Para el gerente, quien tenga la intención de reciclar debe asesorarse sobre quién le puede recoger el reciclaje. “Usted como generador dice, yo tengo aquí aprovechables, hay empresas formalizadas en Bucaramanga para esto, entonces yo debo ser el responsable de la disposición de eso. Por lo tanto, llamo a las empresas organizadas que son Servi Coopreser o Bello Renacer, en este momento para que se lleven todo eso”.

Sin embargo, el pasado 21 de febrero, la Emab comenzó a liderar una iniciativa titulada “Sello Verde”, que implica que el ciudadano se encargue de llevar el reciclaje hasta la empresa de aseo.

¿Quién se encarga del reciclaje?

En un principio, la Emab intentó llevar a cabo unas rutas selectivas de reciclaje que se llamó ‘Reciclaje puerta a puerta’, pero no resultó, añade el ingeniero. Según él, porque los ciudadanos no tienen el hábito de sacar aparte el reciclaje.

En Bucaramanga se encuentran tres cooperativas encargadas de realizar el reciclaje de residuos sólidos aprovechables, Bello Renacer, Coopreser y Reciclemos, las cuales están conformadas por recicladores que trabajaban de manera informal en el relleno sanitario, El Carrasco; hasta que con el apoyo de ONG y entidades oficiales lograron la legalización de su trabajo y así mismo la conformación de estas cooperativas, siendo Coopreser la más antigua y reciclemos la más reciente.

Rojas aclara que ellas mismas establecen las frecuencias para las rutas; sin embargo, no logran llegar a todos los sectores de la ciudad. El ingeniero añade que, cuando esto sucede, los recicladores informales se encargan de esta labor con el fin de vendérselo a Bello Renacer, Coopreser y Reciclemos.

Es así como Elsa María López, gerente de Coopreser, comentó que la cooperativa cubre rutas para atender 40 mil hogares, de los cuales solo 10.675 reciclan. Estos a su vez producen un potencial de 387.108 kilos para reciclar. Por su parte, Bello Renacer atiende a 28 mil usuarios, la mayoría en las comunas 10, 11 y 13, que producen entre 300 y 400 toneladas diarias de reciclaje. Reciclemos cubre la zona de centro de Bucaramanga, logrando recuperar 840 toneladas cada mes de reciclaje.

A partir de un decreto, se formalizó su trabajo

Pico explica que existe el Decreto N° 596 de 2016, que establece el proceso de formalización de los recicladores en el país y promete calidad de vida para los mismos. Sin embargo, el directivo afirma que hay un ‘abismo’ entre el papel y la realidad. “Hoy, aunque tenemos la normatividad del Decreto, hace falta voluntad política de las administraciones municipales y la cultura ciudadana”, apunta.

Con lo anterior los directivos de las cooperativas se refieren a la falta de cobertura. Por ejemplo, Bello Renacer logra recuperar 6 mil toneladas de reciclaje al año, pero esto no es suficiente. Según Pico, solo en Bucaramanga las tres cooperativas cubren 40% de los usuarios, la mayoría de ellos en los estratos socioeconómicos 3, 4 y 5. Eso significa que el otro 60%, aún pendiente por atender está en el estrato 2.

Existen fallas en las rutas del reciclaje

Las Cooperativas afirman que la ruta del reciclaje no funciona adecuadamente. Aunque estas hacen esfuerzos por tratar de forma adecuada los residuos sólidos; no existe una política pública que garantice la cobertura.

Gonzalo Pico, director de la cooperativa Bello Renacer, expresa preocupación por cómo funciona la política pública de reciclaje en Bucaramanga. “¿Con qué recursos trabajamos? Ninguno. Trabajamos con las uñas”, sostiene Pico, refiriéndose a las dificultades con las que trabajan los recicladores de la ciudad, que incluyen no solo a esta cooperativa sino a otras dos: Coopreser y Reciclemos.

Así mismo Camilo Torres, quien es representante legal de Reciclemos, corrobora la falta de apoyo por parte de las entidades públicas. “El estado debe de participar más, darnos más cosas, porque este trabajo no lo hace cualquiera, antes se decía que el trabajo malo era la construcción, pero es más bravo coger un saco e irse a reciclar”, agrega.

Menos peros, más apoyo

El gerente de la Emab José Manuel Barrera señala que la Emab funciona con un presupuesto de $12 mil millones para recolección y otros $12 mil millones para disposición final. Aunque, Rojas añade que para reciclaje el municipio destina $293 millones 417 mil al año.

Sin embargo, el Director de Bello Renacer indica que rara vez reciben apoyo de las administraciones municipales, como el Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, que tuvo como único aporte algunos utensilios como motocarros y acompañamiento educativo. Pero, el alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, sí los apoyó para que la cooperativa lograra alcanzar un cobro de tarifa justa y sobre todo, que los recicladores tuvieran mejores condiciones laborales, incluidos el salario y seguridad social.

Al igual que Pico, Camilo Torres afirma que los recicladores requieren de más apoyo, pues lo hacen con recursos propios. “El Estado debe de participar más de darnos más cosas. Hasta ahora la que nos está dando la mano es la AMB, que nos donó dos motocarros, antes las rutas selectivas las hacíamos en ‘zorras’, ahora las hacemos en estos motocarros”, dice.

Aunque el Decreto N° 596 de 2016 establece la formalización de los recicladores a un plazo de cinco años, incluyendo estrategias para su organización y operación; las tres cooperativas reconocen que pese a sus esfuerzos aún no logran cubrir la ciudad de forma integral.

Camilo Torres, de Reciclemos, reitera que el decreto ha tenido sus pro y sus contra, “nos formalizamos y creamos la organización Asociación de Recicladores y Recuperadores del Área Metropolitana de Bucaramanga (Reciclemos) y con ello al menos la Alcaldía ya nos deja trabajar un poco más, ya no nos atacan tanto”. Sin embargo, recalca que aunque deben cumplir con una serie de requisitos no reciben un salario.

En esto coincide Pico, director de Bello Renacer “Bucaramanga sabe reciclar y quiere reciclar, pero no hay el fortalecimiento de los recicladores. El error es dejar solos a los recicladores… tenemos toda la ilusión de poder lograr el Decreto 596”. Para los recicladores el problema está en la falta de aplicación de una política pública de reciclaje continua.

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Publicada por: Alejandra Figueroa, Juliana Marciales, María Ayala, Paola Henao, Steffany Guarín y Diana Trocha, Especial Vanguardia Liberal
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