Martes 05 de Junio de 2018 - 06:42 PM

Finalizó la travesía de tres santandereanos en un barco de botellas por el río Magdalena

En un bote hecho con 350 botellas plásticas, tres santandereanos realizaron una de las hazañas más grandes de sus vidas: navegar 1.000 kilómetros del el río Magdalena.

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Daniel Cepeda, Carlos Andrés Varón y Yessid Fajardo culminaron el pasado domingo la odisea de navegar el río Magdalena en un barco que fue diseñado y construido por este grupo de amigos santandereanos.

La travesía se inició el pasado 22 de abril en Honda, Tolima. Daniel Cepeda recuerda que aquel día estuvieron acompañados de bailes y música típica de la provincia de Vélez, Santander, de donde son oriundos este enfermero y sus 'parceros', uno de ellos ingeniero electrónico y el otro administrador de empresas.

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Ese domingo la emoción los invadía. Por primera vez tocaría el agua del río Magdalena la embarcación en la que apenas cabían los tres aventureros, quienes lograron llegar hasta Barranquilla pedaleando literalmente.

"No conocíamos el río, incluso uno de nosotros no sabe nadar. Antes de partir hicimos algunas pruebas en Pozo Verde, en el municipio de Bolívar (Santander) para luego hacer algunas modificaciones antes de iniciar el viaje".

En total, los jóvenes pasaron 43 días en su nave de cuatro metros de largo y 160 centímetros de anchos, que fue hecha con una estructura metálica y 350 botellas plásticas infladas como balones, gracias a un sistema de válvulas. "Tiene un sistema de energía solar, que nos permitió cargar las cámaras, celulares, el drone y las luces que usamos para navegar en las noches".

En dicho barco zarparon los jóvenes de la Fundación Ecodinamic, artífices de este proyecto llamado ‘Navegando el Magdalena 2018’.De acuerdo con Daniel Cepeda, el objetivo era conocer la navegabilidad del río y educar a las poblaciones riberanas sobre la protección del medio ambiente.

A lo largo de estos días, los jóvenes vivieron varias experiencias que marcaron esta odisea, como los días en que se enfrentaron a las 'empalizadas', que son grupos de troncos que quedan atravesados por la sedimentación y complican la movilidad.

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El primer susto, cuenta Cepeda, lo padecieron en La Dorada, Caldas. En esa ocasión les 'cogió la noche' porque iban sobrecargados y no alcanzaron a llegar a tierra a tiempo. Por primera vez quedaron en medio de una molla, que es la corriente que se forma cuando en las curvas del río se golpea contra alguna peña y el agua se devuelve.

 "Estuvimos en peligro de que se volteara el bote. Con gran ímpetu y gracias a Dios salimos bien librados. Cuando logramos llegar, los pobladores nos contaron que varias embarcaciones de madera se habían partido y varias personas se habían ahogado por esa situación", relató Cepeda.

Pese a que el grupo de amigos debió superar dificultades como remolinos formados en zonas que fueron dragadas, además de las olas de un metro que en una oportunidad formó un ferri 'gigante'que pasó por su lado, Cepeda contó que a cuatro días de llegar pasaron por el momento más aterrador.

Una serpiente taya X los sorprendió. "Se subió al barco. Empezamos a forcejear con ese animal que era enorme. Se agarró de los remos. Nosotros quedamos en un costado y el barco se volteó, por fortuna no se hundió", detalló Cepeda.

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El joven indicó que al agua cayeron cámaras, celulares y ropa. "En ese momento estábamos sin camisa por el calor, ni siquiera teníamos puestos los chalecos. Finalmente fuimos auxiliados por pescadores, quienes nos ayudaron a voltear nuevamente el barco".

Aunque pasaron estos ratos de angustia, Daniel Cepeda resaltó el valor del trabajo en equipo y los momentos que pasaron junto a pobladores de las orillas del Magdalena. "A veces un compañero buscaba apoyo y nos brindaban hospedaje. Muchas veces compartían con nosotros el almuerzo. Cuando no llegábamos a algún poblado armábamos un camping".

Para Cepeda, la gran conclusión que les deja esta hazaña en la que recorrieron más de 30 municipios de seis departamentos, es que se debe persistir en la lucha por la proteccióndel río Magdalena. "Vale la pena. Tenemos que generar conciencia para que se entienda la importancia de los recursos naturales, que son los que garantizan la vida".

Se espera que dentro de dos meses esté listo un documental sobre esta travesía, que será presentado en el Festival de Cine Verde de Barichara.

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Publicada por: JOHN ARIAS
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