Domingo 08 de Marzo de 2015 - 11:34 AM

Colombia exportaría a Centroamérica su modelo de reintegración

La manera como se está adelantando la reintegración de exintegrantes de grupos armados ilegales en Colombia se ha convertido en un referente para el mundo y en espacial para Centroamérica.

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Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL
Colombia exportaría a Centroamérica su modelo de reintegración
(Foto: Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL)

La reintegración en Colombia está entre los modelos que desde Estados Unidos se piensan llevar a países como El Salvador, Guatemala y México donde pandillas como las 'Maras Salvatrucha' y el narcotráfico están generando graves problemas sociales.

Este es uno de los resultados para mostrar tras la gira que realizó por Estados Unidos y España Joshua Mitrioti, director de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) quien se reunió con importantes representantes de ambos Gobiernos, al igual que con organismos multilaterales a los cuales no duda en calificar como “amigos del proceso”.

A pesar de que muchos creerían que ésta gira se relaciona con la orden del presidente de la República, Juan Manuel Santos, para que todos los miembros del Gobierno Nacional den a conocer el proceso de paz con la guerrilla de las Farc, Mitrioti asegura que su paso por el Viejo Continente no tiene nada qué ver con esa posición, ni con la presencia del primer mandatario allí mismo.

Lo cierto es que desde 2008 se viene desarrollando una experiencia Sur-Sur para que no sólo los países desarrollados (del norte) colaboren con las naciones en desarrollo, sino que éstos, entre sí, se apoyen. En ese marco, entre el 20 y el 25 de abril próximos se cumplirá en el Eje Cafetero una reunión de expertos en reintegración provenientes de Congo, Corea, Filipinas y otros organismos internacionales.

- ¿Cómo fue la gira?

Estuve en Washintong donde me reuní con las Secretarias de Estado y de Defensa, representantes del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, el Secretario General de la OEA, y varios organismos más.

- ¿Esta gira tiene que ver con la que realizó el presidente Santos, también en España?

No, para nada. Nosotros tenemos una agenda trazada desde 2008 y cada año vamos a visitar aliados del proceso de reintegración. En esta oportunidad fuimos para mostrarles los avances que ha tenido el proceso de reintegración, al igual que los desafíos que se avecinan.

- ¿Pero se puede entender como una manera de 'vender' el proceso de paz?

No. Solo tiene que ver con los avances del proceso de reintegración. Esta gira estaba planeada desde el año pasado. No es una visita para hacerle contrapeso a lo hecho por el expresidente Álvaro Uribe o el Procurador General de la Nación.

- A propósito, ¿percibió alguna afectación por los ataques que se hacen al proceso de paz desde el uribismo y desde la Procuraduría?

No, ninguno, todos los sectores están muy complacidos con los avances y se tienen muchas expectativas. Todos quieren ver que el conflicto se resuelva.

- ¿Cuáles fueron las cifras para mostrar desde la ACR?

Lo que expusimos en este viaje fue que tenemos casi nueve mil personas graduadas del proceso de reintegración, un 46 por ciento de desmovilizados trabajando, 39 mil personas accedieron a la educación primaria y secundaria y a la formación para el trabajo.

Además, hoy tenemos 148 municipios y un buen número de departamentos trabajando de la mano con la ACR, y contamos con desmovilizados en 800 municipios, en 133 tenemos presencia permanente. A la par de todo esto se han adelantado ejercicios de reparación simbólica y garantías de no repetición.

- ¿Cómo recibieron este informe los que usted llama “amigos del proceso”?

Cada una de esas instancias reconoce las bondades del programa de reintegración que se está adelantando en Colombia, como uno de los mejores del mundo entero.

- ¿Le hicieron alguna recomendación?

Todos los Gobiernos y las entidades multilaterales reconocen el esfuerzo del Gobierno por diseñar un programa de atención humanitaria para el desarrollo de capacidades, tanto de individuos como en comunidades, y todos hacen énfasis en los resultados que se están dando, al igual que en la importante presencia de la ACR en el territorio nacional y el trabajo articulado con los Gobiernos locales. Todo fue respaldado.

- ¿Ese respaldo cómo se traduce?

Se traduce en el reconocimiento. Mire, los americanos y algunos representantes de organismos internacionales nos pidieron nuestro aval para llevar la experiencia colombiana en materia de reintegración, de resocialización y de generar habilidades y capacidades en los individuos a países de Centro América como Salvador Guatemala y México.

- ¿Fue una solicitud de esos Gobiernos?

No, es una idea que se estudia en Estados Unidos para, de ser admitido por esos tres Gobiernos, implementarla en un programa similar a lo que para nosotros fue el Plan Colombia; claro, aplicada a cada realidad. La idea es atender temas relacionados con el pandillismo y el narcotráfico. Nosotros accedimos.

- ¿Hay algún tipo de compromiso o fecha para llegar a Salvador, Guatemala y México?

No, por ahora es una idea de Estados Unidos, y cada país deberá decidir si le parece o no pertinente la propuesta para replicarla.

- Pero ha habido algún acercamiento…

La semana pasada el embajador colombiano en Washington, Luis Carlos Villegas, estuvo en Centro América presentando la experiencia de nuestro país con el Plan Colombia para que ellos empiecen a diseñar algo cercano a sus necesidades.

- ¿La experiencia que tenemos en Colombia sí basta para casos como el de México con carteles como el de Sinaloa, o el caso de 'Mara Salvatrucha'?

Este es un programa para generar habilidades y conocimientos en los individuos y sus familias. Creo que eso, adaptado a cada contexto y realidad, pude ser un insumo importante para que se diseñe un programa propio y que sea exitoso como lo está siendo en Colombia.

- ¿Cuál es la clave para que este proceso sea visto con tan buenos ojos, a pesar de haber sido duramente criticado en sus inicios?

El éxito se debe a que ha sido adoptado de manera distinta en cada región.

- ¿Cómo recibieron las personas con quienes se reunió que Kofi Annan haya estado en Colombia, o la designación de un Delegado Especial de Estados Unidos para mirar de cerca el proceso de paz?

Preguntan mucho sobre el proceso de paz, pero debo decir que no soy vocero del Gobierno Nacional en la mesa de negociación. Pero sí puedo decirle que el mundo está sintiendo que en Colombia están pasando cosas, y que tenemos una experiencia que le va a permitir cumplir el desafío que implicaría la firma de acuerdos con las Farc y el Eln.

Hoy Colombia tiene una experiencia acumulada con diferentes entidades como el Icbf, el Sena, las Unidades de Víctimas, de Restitución, de Consolidación, al igual que los Ministerios de Salud, de Educación, etc. Ahora, el modelo de un proceso de paz va a ser muy distinto a los anteriores pues hay una institucionalidad sólida.

- ¿Qué réditos le quedan al país tras su viaje?

Lo que se gana es ver a Colombia como una nación exitosa, ya no más como un paria. Hoy nuestro país es un ejemplo a seguir, es visto como una nación que trata de resolver sus problemas y sus conflictos. Hoy nosotros podemos darle una mano al mundo.

- ¿Cuál es el vacío que falta llegar en el proceso que usted dirige?

Es el tema de la estigmatización. No podemos seguir teniendo 37% de personas que estarían dispuestas a darle trabajo a los desmovilizados, aunque esa ha mejorado, sigue siendo insuficiente. La población desmovilizada tiene un 24% de desempleo, mientras el resto de la población está en el 8,7%. Tres veces más grande.

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Publicada por: COLPRENSA, BOGOTÁ
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