Sábado 01 de Abril de 2017 - 02:08 PM

Mensajes desesperados de víctimas en Mocoa

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Suministrada /VANGUARDIA LIBERAL
Mensajes desesperados de las víctimas de la avalancha en Mocoa
(Foto: Suministrada /VANGUARDIA LIBERAL)
Mocoa, capital del Putumayo, pasó una noche horrible. La furia desatada por las crecientes de los ríos Mulato, Sangoyaco y Mocoa, afluentes que rodean y cruzan este poblado anclado en medio de la selva, dejan al menos 206 muertos.

Por eso, y paradójicamente, las redes sociales se convirtieron en los medios que anunciaban, casi en tiempo real, cómo transcurría la tragedia.

“Amigo periodista, esto es horrible... los ríos se están llevando todo, ayúdenos por favor...mire, mire, cómo se está llevando las casas...que nos ayuden, que nos por favor ayuden...”, fueron las palabras del comerciante Rafael Alvear al comunicarse, a través del Whatsapp, con el reportero Francisco Calderón que labora en la capital del Cauca, alrededor de la media noche de ayer viernes.

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Ese corto mensaje de escasos 45 segundos fue el primero de una gran cantidad de comunicaciones que empezaron a llegarles a muchas personas en que residen en Pasto, Pitalito, Neiva, Popayán, Cali y Bogotá.

“No dormí en toda la noche porque después de las imágenes de carros arrastrados por las corrientes, empezaron a llegar angustiosos mensajes de voz gritando, pidiendo ayuda...al fondo se escuchaba el ‘rugir’ de la corriente, era algo espantoso porque uno no podía hacer nada, solo escuchar esos desesperados llamados, luego fue más horrible porque la energía se fue allá y los celulares empezaron a descargarse, perdiéndose la comunicación por completo”, relató la comunicadora social Carolina Mojana, quien labora en la ciudad de Pasto.

Su familia, por fortuna, pudo resguardarse en el segundo piso de su residencia, ubicada en uno de los sectores residenciales de la capital del Cauca. “Ya en la madrugada, como las 5:00 a.m., perdí el contacto con mis seres queridos porque se descargó el último celular que ellos portan, antes de eso, me dijeron que estaban bien, que ya se acostaban a dormir porque ya pasaba el peligro”, agregó Carolina Mojana.

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En otros de los relatos que llegaban por esa plataforma digital se escucha a un agricultor, y vendedor de leche, que le dice a su hija, que también reside en Pasto, que lograron subirse al techo de su casa, ubicada en el barrio El Progreso.

“Fue una noche angustiante porque mis papás me empezaron a llamar, a contarme casi en tiempo real lo que estaba pasando, que ellos escucharon primero como una fuerte explosión y que luego ya sintieron que la tierra se movía, se pararon de las camas para salir a la puerta, porque pensaban que era un temblor, pero no, lo que seencontraron fue un río frente a ellos... era espeluznante porque yo escuchaba, al fondo, como pasaba la corriente, pero lo que me mató escucharle a mi papá: mija, nos hablamos porque se me va descargar el cel, algo mortal para mí esas últimas palabras”, narró

Ángela Jojoa, periodista de Colmundo Radio en la capital de Nariño.

Así, poco a poco, se confirmaba los estragos que causaba la avalancha, con esos mensajes se segundos: “Hermano, mi barrio desapareció, de la terminal no quedó nada, los buses de la Cootrasnmayo parecen de cartón, las corrientes los arrastran, el puente de la llegada al pueblo no está, el otro que está frente al batalló destruido, la galería está en el piso”, contaba Rafael Alvear en cada mensaje que manaba a su amigo periodista.

“Este es un mensaje de Laura Montoya, atención Putumayo,

ayúdenos por favor, estoy transmitiendo desde el techo de mi casa, el agua se entró a las casa, se llevó todo, los muebles, el carro, ayúdenos por favor, que la alcaldía nos ayude, los bomberos, desde acá desde el barrio La Esmeralda para abajo está inundado”, otro mensaje que circulaba en la madrugada, en medio de llanto, la desesperación.

Similar testimonio compartió Naly Mojana, desde la ciudad de Cali, al relatar que una familia de unos amigos que perdieron todo... “El César se lo llevó, que solo alcanzó a salvar a la niñita, que la subió al techo primero a ella pero el no alcanzó, por eso fue arrastrado por la corriente... ellos son los Perengües, la mayorcita la encontraron desnuda, ya muerta... eso allá es un infierno, que la gente está reconociendo los muertos en el hospital, donde ya no hay campo para los heridos, ayúdenos, no los olviden por favor”, relató Naly Mojana, quien hace más de 15 años reside en Cali pero aún su corazón están conectado con este poblado. Ahora dice que está destrozado porque su pueblo está destruido.

Ahora, la angustia de los familiares que residen en ciudades colombianas aumenta porque no hay comunicación con sus seres queridos. La planta que suministraba energía a este poblado está en ruinas. No forma de cargas los teléfonos celulares.

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“Jefe usted que es duro de la prensa ayúdenos a difundir la información de nuestros familiares, me llamo Nicol Quintero, que si ellos me escuchan que se comuniquen conmigo porque de acá para allá no hay nada de señal. Ellos se llaman Johann Quintero, Marcos Quintero... no sé nada de ellos”, relató esta paramédica que labora en Popayán, cuyo grupo de trabajo, Ambulancias JM Salud, partió hacia Mocoa con la firme intención de ayudar en esta emergencia.

Con la llegada del día, se confirmó el panorama de destrucción y devastación de un poblado que no cuenta con industria, donde la gente salía delante de una un febril comercio de personas que viajan a esta localidad de Pitalito, Huila; Pasto, Nariño o desde el vecino país del Ecuador.

“Es una catástrofe anunciada porque en meses pasados se hico un llamado por algo similar pero no pasó nada, entonces ahora como que la gente no creyó en la voz de alerta que se emitió, no se alistó y vea lo que paso”, puntualiza la periodista Ángela Jojoa.

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Publicada por: COLPRENSA, MOCOA
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