‘Tejedora’ de cantos | Vanguardia.com
Domingo 03 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

‘Tejedora’ de cantos

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VANGUARDIA LIBERAL
El viernes pasado, en la Casa del Libro Total, se presentó la obra de Carolina Rosa Guerra Ariza, todo un cancionero vallenato con el que deleitó al público junto a las alegres notas de Adrián Villamizar, el ángel bohemio.
(Foto: VANGUARDIA LIBERAL)
Carolina escribió el primer volumen de la biblioteca de juglares compositores que piensa dejar como legado. Con éxito se realizó la presentación de su obra en Bucaramanga.

Sobre un telar infinito bordado con notas, compases, versos y romances, ‘La Tejedora’ da las primeras puntadas de un libro imaginario cargado de música, donde ya se asoman las líneas que darán cuerpo al sueño perenne de los vallenatos: Plasmar en letras de molde la exégesis, el manantial de donde brotó la leyenda.

Aunque la Unesco declaró patrimonio inmaterial de la humanidad los cuatro aires que ventilan el Valle del Cacique Upar, pareciera que ni siquiera una brizna hubiera tocado los oídos de los llamados ‘Padres de la Patria’, quienes tienen la posibilidad -mejor, la obligación de legislar- de insuflarle hálito existencial al anhelo que sostuvo La Cacica, Consuelo Araujo Noguera, hasta que un cabecilla guerrillero -cercano a su sangre-, le robó la vida en un macabro plan del que aún no se sabe qué quería silenciar.

‘La Tejedora’, una descendiente Kankuama que se nutrió de metodología en la escuela universitaria de sus hermanos citadinos, en las aulas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, es quien se propone con el espíritu de su sangre nativa, traída desde Atanquez, en las estribaciones de la Sierra Nevada, darle horma a esa cultura que ya tiene visa para viajar por el mundo, como lo apuntaló en Namibia el comité cuando dijo que lo cantado de Francisco el Hombre para acá, le pertenece a la humanidad.

Carolina Rosa Guerra Ariza, a quien le corre sangre indígena por las venas, tomó las riendas de esa carroza de deseos repleta de versos y canciones, para redactar el primer capítulo de la obra maestra que habrán de conocer más tarde quienes se atrevan a correr la cortina de humo que tiende la estupidez creativa sobre la pureza del folclor.

“El primer volumen del libro de La Tejedora, es la compilación de las canciones inéditas que han ganado en el Festival de la Leyenda Vallenata”, explica la autora.

“La reivindicación es hacia la música vallenata, porque los 50 años del festival, así como la creación del departamento, son la justificación perfecta”, agrega.

Claro, la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro, también adecuó el nicho para que Carolina mostrara su obra.

“La música vallenata tradicional es uno de los motivos, hay que tomar medidas de salvaguarda, este es el primer volumen de la biblioteca de juglares; habrá un volumen para cada uno de ellos. Estará escrita su historia, al tiempo que con un Código QR se podrá escuchar su música mientras recreamos leyendo el relato.

“Ahora hay una peste que se propaga con eso que llaman nueva ola, y la gente tiene que saber que esa no es la esencia de nuestra cultura. En cada relato va impresa la canción que se describe en una cuartilla, una reseña…”.

En un tono color tierra como la recorrida por los ancestros de Carolina, con dibujos en tintilla, las canciones nos transportan con los oídos por los caminos de este folclor que debe ‘des vallenatizarse’, porque las raíces se extendieron. Difícil describir con verbo todo lo que esta poetiza nativa ha sido capaz de exorcizar del corazón para que ‘des bestialicemos’ el vallenato, para irnos al origen de este canto.

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Publicada por: HELMAN VILLAMIZAR DAZA
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