Jueves 06 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

¿Quién dice la última palabra sobre glifosato?

Volver a la aspersión aérea para frenar los cultivos de coca en el país parece ser la alternativa del nuevo gobierno, pese a que la medida está prohibida por el Consejo Nacional de Estupefacientes.

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/ VANGUARDIA LIBERAL
La OMS consideró en 2015 que el glifosato es cancerígeno.
(Foto: / VANGUARDIA LIBERAL)

El Glifosato es un herbicida de amplio espectro, desarrollado para eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es absorbido por las hojas y no por las raíces.

Esta es la definición que tiene esta palabra que en nuestro país ha generado por décadas disputas incluso internacionales (como en el caso de Ecuador), para otros un calvario en la salud y para el Gobierno la alternativa para la eliminación de los cultivos ilícitos.

El tema comienza nuevamente a ser relevante en el panorama nacional como la alternativa del Gobierno del presidente Iván Duque para acabar con los cultivos ilícitos y, de esta manera, evitar las sanciones por parte de los Estados Unidos.

Y también porque este año se inició un juicio iniciado por un padre de familia, de 46 años, que demandó a Monsanto-Bayer (fabricante de Glifosato) pues padece un cáncer incurable que lo tiene al borde de la muerte. Este señor aplicó Roundup (glifosato comercial) durante dos años “como jardinero de un distrito escolar”. Monsanto perdió la batalla jurídica y tuvo que indemnizar al jardinero con 290 millones de dólares.

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Método ineficiente

“En los años 80 fui funcionario del Inderena, que era la autoridad ambiental, y desde esa época nos tocaba participar en las fumigaciones aéreas que se hacían y se veía que eran ineficientes porque los aviones pasan, botan la sustancia y el viento la arrastra contaminando fuentes de agua y otros cultivos”, explicó Jairo Puente Brugés.

El ambientalista manifestó que sobre el glifosato se hicieron investigaciones en el laboratorio del hoy desaparecido Inderena y se demostró entonces que era tóxico e incluía aditivos que lo hacían más tóxico. Los resultados quedaron en el libro ‘Crisis del Agua en Santander’.

Así mismo, el Puente Brugés precisó que “existen toneladas de estudios académicos que muestran los efectos del glifosato con sustancias perturbadoras de endocrino que afectan el sistema hormonal, entonces todo eso bastaría para aplicar lo que en la ley 99 del 93 se llama el ‘Principio de Precaución’ que dice que no se requiere certeza científica para tomar medidas de precaución y eso fue lo que llevó a que el producto fuera restringido”.

Lo que dice la OMS

En el año 2015 la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por su sigla en inglés, dependiente de la OMS) ha incorporado el glifosato a la lista de sustancias probablemente carcinógenas para humanos (grupo de sustancias 2A de la IARC).

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Daños a la salud

Diego Gómez, médico Oncólogo Clínico, precisó que “el caso más sonoro es del jardinero de Estados Unidos, es el primero que sale demandando que se reconozca que el glifosato tiene agentes cancerígenos y que lleva a producir esa enfermedad”.

El médico especialista explicó que “los cánceres son una enfermedad que tiene un origen multifactorial, es decir, es difícil echarle la culpa a un solo factor, pero obviamente el glifosato tiene demasiados componentes que están dentro de la lista de la Organización Mundial de la Salud; hace parte de los agentes que son considerados como cancerígenos. En Colombia la población no tiene un control bien claro de a qué está expuesto o en cuanto tiempo, entonces es muy difícil hacerle vigilancia”.

Para el médico, los pacientes de la zona rural son los que padecen mayores enfermedades neoplásicas en Santander, muchas veces atendemos en consulta más pacientes del área rural que de la misma ciudad y en teoría son los que están más expuestos a fumigaciones y todo eso es lo que lleva más adelante, bajo una cierta predisposición, a que se desarrollen este tipo de enfermedades como los carcinomas sólidos en nivel gastrointestinal”.

La propuesta del ministro de defensa

Para el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, volver a la aspersión aérea sería una buena opción: “En mi experiencia como agricultor, no he conocido un mejor herbicida que el glifosato”, señaló el alto funcionario ante la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes, donde respondía en un debate de control político sobre la situación actual de los cultivos de uso ilícito en el país”.

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El ministro Botero reconoció que en la erradicación forzosa la resiembra es del 40%, mientras en el caso de la sustitución voluntaria es de 0%, el problema, adujo, es que nunca existieron los recursos para implementar un programa tan costoso, cuyo valor aproximado es de 36 millones de pesos por familia.


Fumigar con drones

Colombia autorizó en junio pasado utilizar drones para fumigar a baja altura con el herbicida glifosato los cultivos de hoja de coca, como parte de su estrategia para reducir en cinco años a la mitad el área sembrada con la materia prima de la cocaína.

Colombia, uno de los mayores productores mundiales de cocaína, suspendió desde mayo de 2015 las fumigaciones desde aviones con glifosato.

El ambientalista, Jairo Puente Brugés, considera que esta alternativa tecnológica no es viable porque al dispersar el producto quedaría en el ambiente, lo arrastra la lluvia y cae a los sistemas acuáticos perjudicando a la gente que está cerca, tal y como sucedía con las fumigaciones en aviones. Son técnicas ineficientes”.

Posición de la FDA

La Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) de Estados Unidos ha estado tomando muestras de alimentos durante los últimos dos años en busca de residuos de glifosato, el ingrediente activo en cientos de productos herbicidas ampliamente utilizados, pero aún no ha publicado ningún resultado oficial.

Los documentos internos obtenidos por el diario británico The Guardian muestran que la FDA ha tenido problemas para encontrar algún alimento que no tenga restos del pesticida.

“He traído galletas de trigo, cereal de granola y harina de maíz desde casa y hay una cantidad justa en todas ellas”, escribió el químico de la FDA Richard Thompson a sus colegas en un correo electrónico el año pasado sobre el glifosato.

Ese correo interno de la FDA, de enero de 2017, es parte de una serie de comunicaciones de la FDA que detallan los esfuerzos de la agencia para determinar cuánto del herbicida popular aparece en los alimentos estadounidenses.

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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