Viernes 27 de Julio de 2018 - 10:42 AM

La lucha de Johan Caballero ‘Pino’ para llegar al fútbol profesional

Como Johan Caballero cientos de pequeños en Rionegro sueñan con llegar al fútbol profesional.

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Marco Valencia / VANGUARDIA LIBERAL
La lucha de Johan Caballero ‘Pino’ para llegar al fútbol profesional
(Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA LIBERAL)

Crecer trabajando entre arena, palas, pimpinas de gas y la venta de carne, es algo poco común para cualquier joven, pero la necesidad y el deseo de salir adelante hizo que un pela’o, de 20 años, oriundo de Rionegro, Santander, se diera manos a la obra y luchara por sacar adelante su vida y la de su familia.

Desde pequeño, su padre, José Ignacio Caballero, lo llevó por el camino del fútbol y fue ahí cuando nació ese amor y ese deseo de ser futbolista, de ganarse la vida de esta manera y de llegar a ser una estrella, al mejor estilo de James Rodríguez o Radamel Falcao García.

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Pero nada ha sido fácil, pues Johan Caballero, futbolista del Atlético Bucaramanga, ha tenido que hacer varios sacrificios para llegar hasta donde está: en el equipo de sus amores.

Le tocó ‘camellar’. “He trabajado de todo y no me da pena decirlo”, dijo con orgullo ‘Pino’, que no tuvo miedo de agarrar una pala y llenar una volqueta con arena, para así ganarse la vida a su corta edad.

Su primer trabajo fue en las carnicerías de Rionegro, gracias a que sus tíos trabajaban en la pesa, en donde tenía que abrir las bolsas de la carne.
Pero Caballero no se quedó ahí y para aportar a su hogar, se puso a repartir bombonas de gas por todo el municipio para así ganar unos ‘pesitos’, cuando apenas tenía 17 años.

Fue entonces cuando llegó al trabajo más duro que tuvo: el de arenero. Sí, Johan se fue hacia el río que pasa por esa localidad y pidió ‘camello’, para tener “algo para uno, que todo no me lo diera mi mamá”.

Pero al llegar a ese trabajo, el sueño del fútbol estuvo cerca de irse, pero el jugador siguió luchando y mientras que en una jornada entrenaba, en otra se dedicaba a llenar las volquetas con arena.

“Me la pasaba con ellos de volqueta en volqueta, recorriendo trochas y se me dio por decirles que me dejaran trabajar y fui aprendiendo a sacar la arena”, aseveró.

Luis Ernesto Arenas, amigo del futbolista, fue el que le enseñó a trabajar a la orilla del río. “Aquí sacamos arena y piedras. También tuvimos marranos y pollos, a veces tocaba recoger desperdicios”, recordó, entre sonrisas.

Junto a Arenas, Johan también se dedicó a organizar torneos de fútbol, para hacer al menos para la “gaseosa” e incluso él jugaba en estos torneos, algo que ya no puede hacer para evitar cualquier lesión.

Además, Diego Armando Arenas, otro de sus amigos, con quien siempre se encuentra al visitar el río y a quien saluda con un gran afecto, es otro de los que tuvo que tirar pala al lado del hoy extremo del Atlético Bucaramanga.

Lo respaldaron

El estadio la Libertad y varias de las canchas de Rionegro han sido testigos del talento que tiene Caballero, quien desde que tiene memoria es un enamorado del fútbol, gracias a su familia.

Y precisamente ellos, sus padres, fueron quienes comenzaron a brindarle el apoyo necesario para mostrar el talento que “me había dado Dios y confiaron en mí”.

“Ellos me daban para los pasajes y me decían que fuera a entrenar. Ellos sabían de las condiciones que tengo”, agregó.

Pero hay alguien muy especial para Caballero, su mamá, doña Gloria Inés Cristancho, quien lo ha apoyado y le ha dado palabras de aliento cuando ‘Pino’ las ha necesitado.

“Mi mamá es mi todo. Siempre ha estado conmigo, en las buenas y en las malas, apoyándome de cualquier forma para poder salir adelante. Por eso estoy haciendo lo que me gusta, para más adelante darle a ella un mejor futuro y una mejor calidad de vida, y que se sienta orgullosa de lo que estoy haciendo”, dijo.

‘Pino’ reveló que doña Gloria siempre lo llama antes de un partido y le dice que “esté tranquilo, que va a ser mi mejor día. Siempre vive pendiente de mí y cuando no hago las cosas tan bien, ella siempre está ahí”.

Pero no solo su mamá ha sido su motivación. Sus cinco hermanos, que también tienen talento para el fútbol, son otro motivo para seguir luchando por el sueño de consagrarse en el profesionalismo.

“Quiero que se sientan orgullosos de lo que estoy haciendo. Trabajo cada día duro para que, más adelante, tengan una mejor calidad de vida”, manifestó. Además, Johan afirmó que siempre tiene presente en su mente a su padre, ya fallecido, cada vez que salta a la cancha, pues él le dio muchos detalles a la hora de jugar al fútbol.

Tiene ‘padrinos’

Ahora, Johan cuenta con ‘padrinos’ como Sergio Romero, Sherman Cárdenas y Michael Rangel, quienes han sido muy solidarios.
“Cuando llegué al equipo estaba Romero, que también es de acá de Rionegro, y él me dio consejos y me regaló dos pares de guayos para que entrenara. Luego que llegaron Sherman y Rangel, fueron las personas que me colaboraron para el arriendo y para las cosas que necesitaba. Han sido unas excelentes personas conmigo”, agregó con un especial afecto.

Gracias a que ahora entrena casi todos los días con el Bucaramanga, ‘Pino’ ha tenido que trasladarse a Piedecuesta, en donde vive, para estar cerca del lugar de entrenamiento, por lo que está lejos de su familia, pero sabe que el sacrificio vale la pena.

“Es un sueño estar en el Alfonso López cantando el himno de Santander y hay que disfrutarlo”, finalizó.

Su recorrido en el fútbol

‘Pino’, como es conocido en Rionegro debido a que ese mismo apodo tenía su padre, fallecido hace cuatro años, inició su carrera en el equipo Los Cafeteros, equipo dirigido por Ariel Bustos, quien le dio la posibilidad de comenzar en el fútbol.

A sus 10 años, Caballero tuvo la posibilidad de jugar con Juventud Santander y luego pasó a Real Caracolí, en donde los aficionados del deporte más popular del mundo tuvieron la posibilidad de ver a un jugador diferente, encarador y con mucha gambeta.

Además, tuvo la posibilidad de jugar Torneos Nacionales, en donde logró demostrar su nivel, para luego regresar a disputar el Torneo de la Cancha Marte, momento en el que el Bucaramanga se fijó en él.

“Hace dos años (diciembre del 2015) me llamó el equipo sub-20 del Bucaramanga, para que me probara, y gracias a Dios quedé y hoy ya estoy en el equipo profesional”, expresó Johan, a quien se le sale una sonrisa al darse cuenta todo lo que ha logrado a su corta edad.  

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Publicada por: Sergio Iván Bustos Núñez, Q'hubo
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