Miércoles 04 de Julio de 2018 - 09:47 AM

En medio de la tristeza, la Selección Colombia abandonó Moscú

En la madrugada de este miércoles de Rusia, aún martes en Colombia, la Selección Colombia abandonó en completo silencio el estadio del Spartak y tomó rumbo a Kazán, la ciudad que la acogió en el campeonato del mundo, antes de disolverse de manera definitiva.

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Archivo /VANGUARDIA LIBERAL
En medio de la tristeza, la Selección Colombia abandonó Moscú
(Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)

Los jugadores y cuerpo técnico, después de hacer el duelo durante varias horas en el vestuario del estadio, comenzaron a salir de manera serena hacia el bus que los esperaba para llevarlos de inmediato al aeropuerto.

Casi a las 3 de la mañana de Rusia y cuando los exteriores del escenario quedaron desolados y solo pocas personas de la logística del Mundial, entre ellos algunos voluntarios y gente de la seguridad, comenzaban a desalojar el complejo deportivo, el grupo asomó por una de las puertas del escenario para tomar el vehículo que esperaba.

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El único que estaba fuera del cordón de seguridad, fumándose un cigarrillo, era uno de los asistentes del técnico José Pékerman, Patricio Camps, quien solitario y con un frío que calaba los huesos a esa hora de la madrugada, saludó tímidamente a los tres periodistas que en eso momento esperábamos por el grupo principal.

Camps confirmó que el equipo iría a Kazán esa misma madrugada para recoger las pertenencias personales y que después se disolvería, quedando los jugadores en unas cortas vacaciones antes de regresar a sus clubes de orígen.

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James saludó tímidamente a los reporteros, inrodujo su maleta en la zona de equipaje y de inmediato abordó el bus. Lo mismo hicieron otros jugadores, entre ellos Carlos Bacca, a quien se le vio golpeado por el penal fallado ante Inglaterra.

El único que se acercó hasta la zona de medios fue Falcao García, quien firmó dos autógrafos y después de recibir las voces de aliento solo se limitó a decir "es una pena", antes de tomar el bus que ya tenía motores prendidos.

El gigantesco vehículo partió de madrugada, con una temperatura cercana a los 12 grados, se perdió en medio de una neblina que ya se tomaba la zona del estadio, y en una hora ell plantel abordó un vuelo chárter que lo llevó a Kazán.

Así terminó la historia de Colombia en el Mundial, con el inmenso dolor de una derrota desde el punto penal, después de un monumental esfuerzo físico y futbolístico para evitar la derrota en el tiempo reglamentario y en el alargue.

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Publicada por: COLPRENSA, Cali
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