Viernes 29 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Cabezazo de oro y a octavos

Sin el juego fluido que enamora a propios y extraños, pero con una buena dosis de actitud, orden táctico y efectividad, la selección Colombia superó ayer 1-0 a Senegal y clasificó a los octavos de final del Mundial de Rusia 2018.

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EFE / VANGUARDIA LIBERAL
La ‘cabeza de oro’ de Yerry Mina le entregó a Colombia la clasificación a los octavos de final del Mundial de Rusia, luego de marcar el tanto del triunfo sobre Senegal.
(Foto: EFE / VANGUARDIA LIBERAL)

Jan Bednarek, autor del triunfo parcial de Polonia sobre Japón, era la figura de una Colombia que se vio superada por el juego físico de Senegal en el primer tiempo y que intentaba apoderarse de la pelota en el segundo periodo para hilvanar la jugada que le evitara depender de los polacos.

El gigante de la selección, con su 1,95 de estatura, emprendió carrera hacia el área rival cuando se sancionó un tiro de esquina a favor.

El defensor con más ‘tumbao’ de ‘La Tricolor’ huele el gol cuando hay cobros de costado y no por nada en 13 partidos con la camiseta nacional ya sumaba cuatro goles, una cifra apetecida por muchos hombres de ataque.

Juan Fernando Quintero, con su precisa pierna izquierda, puso a volar el sueño de millones de colombianos en el lanzamiento de córner.

El tiempo pareció detenerse para todos, menos para él. El hijo ilustre del humilde Guachené, municipio del Cauca, se elevó por encima de los 21 jugadores y con un giro de su cabeza impactó con fuerza el balón, que rebotó en el suelo y se incrustó en la red, para entregarle a Colombia la tercera clasificación a los octavos de final de un Mundial.

‘Guachené’, como se le conoce, ratificó que la persistencia es una de sus mayores virtudes; esa que tuvo cuando Cali le cerró las puertas a su fútbol, cuando Barcelona lo hace esperar en el banco, o cuando Pékerman decidió iniciar el Mundial de Rusia sin el ‘defensor-goleador’.

Había sido un partido para cualquiera de los dos, o mejor, para los africanos, que estudiaron a la perfección al adversario y en los primeros 45 minutos controlaron la salida por los costados, presionaron a los hombres más habilidosos (James, Cuadrado y Quintero) y obligaron a trabajar a los defensores.

Colombia lucía incómoda, no lograba imponer el juego de toque de días anteriores contra Polonia y la clasificación a octavos estaba embolatada.

Ni siquiera ayudó el envión anímico del VAR, que echó para atrás la decisión del árbitro de sancionar un penalti a favor de Senegal, donde quedó claro que Dávinson Sánchez tocó el balón.

A Falcao García lo maniataron; James Rodríguez se resintió de la lesión y aban- donó el campo; Juan Cuadrado fue presa de la férrea marca; y Quintero no encontró los socios para guiar a la ofensiva.

Para la segunda parte, a pesar de que la clasificación se esfumaba, Colombia tuvo más calma para controlar el esférico.

Senegal, entre tanto, buscó mantener la intensidad del juego, pero poco a poco la posesión de balón del adversario lo anestesió.

Desde la tribuna en el estadio Samara Arena y en cada rincón de la geografía nacional se celebró como si se tratara de un gol de Falcao, la anotación de Polonia, que eliminada vencía 1-0 a Japón y le daba vida a Colombia.

La alegría fue mayor con la anotación de Mina, que a 16 minutos del final del juego ‘voló’ por los aires rusos para allanar el camino a octavos de final.

El dramatismo entró como protagonista principal de la película, porque los africanos se fueron encima de Colombia y en el ambiente aparecían viejos fantasmas de eliminaciones ‘in extremis’ del ‘equipo más querido del país’.

Sin embargo, la generación que orienta José Pékerman está para escribir páginas de gloria, como las de hace cuatro años en Brasil.

Y con un Ospina como guardián de la portería, ‘La Tricolor’ aguantó los ataques del contrincante y firmó su tercera clasificación a los octavos de final, la primera de forma consecutiva.

Ahora el rival en la siguiente fase será Inglaterra, a quien lo espera una selección que muestra puntos altos y bajos en su rendimiento, pero que tiene el legítimo derecho a soñar.

¿POR QUÉ GANÓ COLOMBIA?

Porque en el segundo tiempo mostró más oficio para manejar la pelota y frenar el juego físico que impusieron en el primer periodo los africanos.

Porque aprovechó una de las pocas oportunidades de gol que generó en el compromiso.

Porque la pelota detenida se convirtió en una de las principales ‘armas’ del ataque.

Porque Senegal no logró transformar en goles el dominio que impuso en el primer periodo.

Porque logró mantener por segundo partido consecutivo el arco en cero, algo fundamental para darle confianza al bloque ofensivo.

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Publicada por: NÉSTOR GONZÁLEZ ÁLVAREZ
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