Viernes 20 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Corazón y talento forjan empresa

Con una gran cuota de corazón, pero también de mucha razón y talento, este santandereano lleva media vida forjando empresa. Dos marcas representan los 11 puntos de ventas de productos de papelería que gozan de gran reconocimiento en Bucaramanga. Y aunque parezca raro, la política ha sido otra de sus pasiones.

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Fabián Hernández / VL
(Foto: Fabián Hernández / VL)

Jairo Alfonso Mantilla Serrano
Propietario - Gerente Granero Oriental y El Twist

A los 22 años, Jairo Alfonso Mantilla Serrano ya tenía una volqueta, un negocio y un apartamento en Bucarica. Las  ventas le ‘picaron’ desde niño y, sin necesidad de hacerlo, empezó con pescado, chance, lociones...

Habiendo cumplido solo 26 años, a su vena de comerciante le surgió competencia: la de político. Por eso fue concejal de Floridablanca y luego diputado de Santander. Y sin haber alcanzando los 30 tomó la decisión que marcó su vida: Cambió la camiseta de político por la de empresario.   

Era 1993 cuando le propuso a Pastor Julio Delgado que le vendiera lo que parecía imposible: El Granero Oriental.  

Pese a los pronósticos, la propuesta resultó efectiva. “Venga y pesque aquí porque aquí le va bien a usted”, fueron las palabras que respaldaron el negocio.  

Tras 25 años de trabajo disciplinado, honesto y constante, como él lo dice, ya son 11 los puntos de venta de productos de papelería, dos de ellos con la marca El Twist. Todos están ubicados en el Centro, a escasas cuadras uno del otro.

Tiene 85 empleados fijos en nómina a quienes otorga diferentes incentivos, para que trabajen muy a gusto, como si estuvieran en Ecopetrol. En temporada escolar la nómina llega a 160 personas, y aunque dice que siempre ha perdido plata porque gana muy poco frente a lo que invierte, el Granero Oriental está en el escalafón de las 300 empresas que más venden en Santander.     

Su principio comercial es sencillo: “Vendemos mercancía de calidad y a buen precio; buscamos favorecer el bolsillo del cliente. Si coge uno mala fama de vender caro y sin calidad, creo que hasta ahí llega”.

Jairo Alfonso no se siente cómodo cuando lo llaman empresario, dice que solo es un hombre honesto, servicial, organizado, constante y creyente aunque no va a misa.  No habla de crisis, porque considera que “la vida está llena de obstáculos, de altibajos… y en esos momentos hay que tener uno calma, saber que está haciendo las cosas bien y que tiene que pasar ese trago amargo”.

A su carácter desbordante de sencillez y amabilidad se suma su posición recia para luchar por lo justo. Por eso, el año pasado lideró una marcha contra el ‘pico y placa’ en el Centro y estuvo a punto de marcharle a su hijo, el Alcalde de Floridablanca, por las fotomultas.

Con sinceridad dice que aunque no volvió a buscar credencial como político, a esta le sigue apostando, pero desde los  costados “porque todo gira en torno a la política”, y sobre su título de economista afirma que por  sus múltiples ocupaciones postergó la carrera y solo se graduó 19 años después de iniciar.  

Lo cierto es que 25 años en las ventas respaldan la fructífera carrera comercial de este santandereano, a quien ni la violencia armada del país, que le quitó a su mamá, le ha arrebatado el ímpetu por hacer lo que más le gusta.

“Lo más bonito es poder uno servir. A mi hijo (Héctor Mantilla) le he dicho que cuide el apellido, que lo más importante es ser honesto, porque así se abren muchas puertas”.

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Publicada por: AMPARO FORERO J.
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