Viernes 20 de Julio de 2018 - 12:01 AM

‘La ciencia es para gente común y corriente, gente curiosa’: Óscar Gualdrón, subdirector de Colciencias

Un santandereano hace parte de las grandes ligas de Colciencias. El gusto por un área del saber se convirtió en su profesión. Óscar Gualdrón González, doctor y magíster en Física, lleva media vida entre laboratorios y aulas, como docente y alumno. Como buen investigador, a cada pregunta responde con una notable reflexión, como lo hizo durante la entrevista que le otorgó a 500 Empresas Generadoras.

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Llegó a la ciencia por un simple pasatiempo sin pensar que esa disciplina lo llevaría a fijar la vida que hoy disfruta.

Hace más de 20 años Óscar Gualdrón González escribió su historia profesional en la Universidad Industrial de Santander, UIS, con la carrera de ingeniería de sistemas alternándola con física. Su visión y proyección en su búsqueda por darle explicación a los fenómenos lo han llevado a que tenga un amplio recorrido académico y laboral a nivel nacional y en el exterior.

Es doctor, magíster en física, y fue director técnico de fomento a la investigación en Colciencias, para ser ascendido desde la presidencia de la República como Subdirector de esa misma entidad, cargo que ocupa desde finales de enero último.

En entrevista para 500 Empresas Generadoras, este santandereano relata su historia en 50 años de vida, algunas anécdotas y sus reflexiones desde el campo científico.



500 Empresas Generadoras de Desarrollo: Usted es doctor y magíster en física, además de ingeniero de sistemas. ¿Cómo un joven, 30 años atrás en nuestro país se interesa por estudiar física?
Óscar Gualdrón González: “La verdad, fue un accidente, yo me presenté a la universidad para Ingeniería de Sistemas y una vez admitido me había ido bastante bien en el puntaje del examen y un amigo del colegio me dijo que habían abierto Física, que estaban aceptando gente con buenos puntajes para hacerla simultáneamente, entonces me dije por qué no. Inicialmente fue un hobby y como hasta sexto o séptimo semestre hacía las dos carreras al tiempo. A veces el esfuerzo era muy grande pero me encarretaba cada vez más, me enamoré más de la física que de los sistemas”.
 
500 E.G.D.: ¿Y hoy, 30 años después, qué cree que mueve a nuestros jóvenes a ser físicos… científicos?
O.G.G.: “Hay varias cosas, pero la más característica es el deseo de comprender los fenómenos, el cómo suceden o por qué suceden y entender qué hay detrás de eso, y luego también  aceptar que hay fenómenos y cosas que tú no eres capaz de explicar todavía y que hay que encontrarles una explicación”.

500 EGD: En esa búsqueda del entendimiento debe haber frustración. ¿Cómo lo lleva?
O.G.G.: “¡Uy, eso es muy duro! Es parte del juego de hacer ciencia, la capacidad de entender que algo que intentaste no funcionó es parte del día a día. Se dice que cuando tú tienes una contribución a la ciencia valiosa tu premio, entre comillas, es publicar un artículo o hacer una patente, pero también dicen que si los fracasos de la ciencia se publicaran no alcanzaría el papel del planeta, porque detrás de cada acierto hay miles de fracasos, a veces duros y complejos”.
 
500 E.G.D.: ¿Quién o qué sembró en usted el gusto por la ciencia, la investigación, la tecnología?  
O.G.G.: “Yo creo que eso fue una mezcla. De pequeños mi hermano mayor y yo siempre fantaseamos con los temas de ciencia. Mi papá compró una colección de libros en casa y recuerdo que ahí estaban dos libros que fueron detonante para mí: uno, distopico que es el famoso ‘1984’ de George Orwell y ‘Odisea del espacio 2001’, eso era la maravilla, el computador  controlando una nave espacial. Todo eso para uno de siete u ocho años era la locura.

Después de eso seguí cultivando la ciencia hasta la universidad y fue cuando en mi casa se enteraron, muy tarde, de que yo estudiaba física. Mi papá era un hombre de negocios pero siempre me apoyó, no le quedaba grande nada”.



500 E.G.D.: ¿Cómo desde los colegios se puede incentivar el interés por la ciencia y la tecnología?
O.G.G.: “Es muy complejo, se interpreta como algo difícil y pesado cuando no es así y buena parte de las cosas que se hacen aquí, en Colciencias, le apuntan mucho a eso y es vender una imagen de las ciencias completamente diferente a la que se tiene en el imaginario. Yo le digo a la gente que la ciencia es para gente común y corriente, gente  que tiene curiosidad y que persevera, que es disciplinada en búsqueda de obtener respuestas.

Creo que hay una labor tremenda por hacer en la educación básica, sobre todo para romper un poquito con los clichés y abrir espacios, porque si eso se logra la transformación va a ser muy grande”.
 
500 E.G.D.: ¿Cómo cree que ha cambiado la mentalidad frente al tema, por ejemplo, desde los hogares?
O.G.G.: “Yo creo que han cambiado muchas cosas. Por una parte la ciencia hoy tiene un toque más cool para la gente, más sexy, entre comillas, pero falta mucho por hacer allí; pero en una época, 20 o 30 años atrás, era una locura y hoy en día no lo es tanto. Así mismo, se evidencia en el panorama académico y universitario, hace años habían 10 programas de doctorado en Colombia, hoy en día hay 300, entonces eso también es una muestra de que la ciencia empieza a formar parte, no solo de un par de quijotes allá en las universidades, sino que se volvió un tema masivo.

Hay que seguir fortaleciéndolo y trabajando porque una cosa es que la gente lo vea con mucho respeto y otra que tome esos elementos que salen de ahí y los incorpore a su vida diaria, a las decisiones de gobierno o empresas, para que con eso el objeto de crear conocimiento genere bienestar y desarrollo”.
 
500 E.G.D.: Luego de terminar sus estudios posgraduales en el exterior, ¿qué lo motivó a volver al país?
O.G.G.: “La mayoría de la gente en mi época hacía eso. Muchas personas me han preguntado que por qué volví. Incluso un colega de la UIS me hizo la pregunta en la entrevista para entrar y me dijo: ¿usted por qué se regresa a Colombia? Yo le respondí con algo sencillo y era que afuera voy a ser un ciudadano más de miles que hacen ciencia pero lo que haga en Colombia siento que puede tener bastante contribución o impacto. Yo sabía que viniéndome para acá tenía menos condiciones y posibilidades de surgir con muchas más limitaciones, pero en últimas me da más satisfacción personal la contribución que hago aquí a la que pude hacer afuera.  Y puesto en palabras yo prefiero ser cabeza de ratón que cola de león, es el símil que se usa en esos casos, por eso fue mi decisión de regresar”.


 
500 E.G.D.: ¿Qué les ofrece el mercado laboral en Colombia a los doctores o posdoctores?
O.G.G.: “Son muchas. En general los investigadores en el mundo tienen una altísima movilidad, sobre todo si se maneja un par de idiomas, obviamente eso no es uniforme para todas las áreas del conocimiento. Si estás vinculado a temas tecnológicos es mucho más fuerte y lo otro que te da, a nivel colombiano, es que las estadísticas del observatorio laboral del Ministerio de Educación revelan unos niveles de remuneración por encima de los profesionales. Ahora, el punto es también qué alternativa quieres tomar”.

500 E.G.D.: Uno de sus primeros cargos fue el de Director General de Investigaciones de la UIS. ¿Qué fue lo mejor que le dejó esa experiencia?
O.G.G.: “Yo aprendí muchísimo, nunca estudié cómo hacer gestión, todo el mundo que llega dice que tiene alguna maestría en eso, yo no tengo nada en gestión pero siento que hice esa maestría en la vida diaria. Empíricamente en todos  los espacios a los que iba, tuve que entender qué era ir a una junta directiva. Entonces, para mí ha sido todo un aprendizaje el hacer gestión, un aprendizaje permanente para tener un poco más de herramientas y elementos”.
 
500 E.G.D.: ¿Y qué ha significado en su vida laboral la docencia?  ¿Sueña con volver a las aulas?
O.G.G.: “Ese es un frente que ahorita extraño bastante, sueño con volver a las aulas  y reconectarme, lo hago ahora exporadicamente, pero en esa época tener conexión con los muchachos de pregrado y posgrado era increíble.

Al dar la cátedra uno allá desarrolla sus frustraciones o ínfulas de predicador porque se tiene una clase completa de muchachos ávidos en comprender cosas y tu punto de vista lo valoran mucho, entonces tú llegas allá y lo planteas, sientes que la gente te copia y controvierte eso que se piensa y es un muy buen escenario. Además de aportarles un conocimiento que se puede encontrar hoy en día en cualquier lado, la experiencia te permite combinarlo con la práctica y la realidad.

La otra parte que extraña uno es el trabajo con ellos, siempre dirigí muchos trabajos de pregrado y maestría, cada idea que tenía hacía charlas con ellos a final de semestre y les decía lo que quería hacer, preguntaba qué quién se quería medir; uno los orientaba y eso era muy bonito”.
 
500 E.G.D.: ¿Cómo le inyectaba usted la pasión de lo que hacía a los estudiantes?
O.G.G.: “Con dos elementos, que después cuando estudié liderazgo entendí que eso era fundamental. Una era autenticidad, no asumir uno posturas de lo que no se es, creo que eso siempre lo he tratado de usar en todos los espacios, uno es el que es sin pretensiones.

El otro es la integridad, siempre tratando de guardar coherencia con lo que uno dice y hace, sin matices porque no se debe tratar a una persona distinta de la otra, y con las cartas abiertas, creo que era una manera de construir en ellos unos valores, porque la ciencia necesita de integridad y objetividad y si no lo tienes no estás jugando bien.

La otra manera de cultivar es meterle el dedo en la llaga, hacerles preguntas, no que repitan cosas, sino ponerlos a pensar. Yo no era un profesor fácil, tengo que admitirlo, exigía mucho pero varios de mis estudiantes se acercaban después como profesionales a darme las gracias por haberles exigido, por no ser simplemente el reproductor de las preguntas clásicas, yo siempre hacía preguntas extrañas en mis exámenes. A veces me amaban y otras me odiaban”.  
 
500 E.G.D.: ¿Qué tanto se ha fortalecido la dupla docencia-investigación en nuestras universidades?
O.G.G.: “Eso es fundamental, yo creo que hay dos cosas que deberían estar alimentando la docencia: una es la investigación, pero la otra es la experiencia del ejercicio profesional. Si tú no tienes ninguna de las dos combinadas con la docencia, es decir, la docencia pura combinada con la investigación o experiencia, tu cátedra se vuelve la misma historia”.

500 E.G.D.: ¿Cuál ha sido el mayor avance de la ciencia en nuestro país en los últimos 30 años?
O.G.G.: “Es muy difícil de responder porque hay diferentes campos, yo diría que el avance radica más en el sistema de ciencia en Colombia, que hoy el país pueda decir que tenemos 13.000 científicos-investigadores, más de 5.000 grupos de investigación, que hay 300 programas de doctorado, que hay casi un centenar de centros  de investigación e institutos públicos y construir todo eso no es de la noche a la mañana, eso ha requerido de mucho esfuerzo entre gobierno, universidades, empresas para llegar a que hoy ya estemos haciendo 400 o 500 litros de patentes en los últimos cuatro años, pero aún falta legitimar el papel de la ciencia, para el ciudadano, para la sociedad, que se muestre porque invertir en ciencia es tan importante y qué se hace con ella.

La combinación de ciencia, investigación, innovación con el tejido empresarial está dando una producción muy interesante de cómo se transforma la economía de las regiones”.

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Publicada por: DANIELA MIRANDA AGUIRRE
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