Domingo 10 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Trabajar por mucho más que dinero

El salario emocional está tomando más fuerza en Colombia, porque las empresas están reconociendo que mejora la productividad y el compromiso del talento humano.

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Banco de imágenes / VANGUARDIA LIBERAL
La productividad no es la cantidad de horas que una persona dedica a la empresa, sino la energía que pone en cada una de sus tareas.
(Foto: Banco de imágenes / VANGUARDIA LIBERAL)

El diseñador gráfico Juan Avella, de 24 años de edad y con dos años de experiencia, más que el salario que le ofrecían en la firma en la que trabaja, tuvo en cuenta otros beneficios a la hora de decidir dónde desarrollarse profesionalmente.

“Para mí es demasiado importante el clima laboral, el hecho de que algunos días del mes pueda trabajar desde casa y que los viernes en la tarde salgamos una hora antes es mucho más importante que lo que me gano. No todo es plata”, asegura.

Lo mismo opina Catalina Saavedra, contadora pública de 30 años: “el hecho de que en la empresa, quienes somos madres podamos teletrabajar dos días al mes, no tiene precio. Desde que implementaron esta medida soy mucho más feliz aquí haciendo lo que sé y lo que me gusta”.

Por razones como estas, cada día toma más fuerza el denominado salario emocional, es decir, los beneficios que entregan las compañías a sus empleados para mejorar los niveles de satisfacción sin requerir un aumento en el pago convenido.

Precisamente, un estudio de la Universidad Central de Bogotá destaca que actualmente la palabra salario engloba algo más que lo económico. Empleados estiman que aspectos como la oportunidad de estudiar y pasar más tiempo con la familia son tan valiosos como el dinero.

“Un salario económico estable no garantiza el bienestar de una persona, las dinámicas laborales actuales exigen un actor externo que equilibre lo que sucede en la vida familiar y en el entorno profesional. En esa medida, el salario emocional aparece como el mejor complemento para afrontar cualquier contexto laboral, porque se quiera o no, las necesidades psicosociales y afectivas de los trabajadores tienen un impacto directo en el bienestar emocional y repercuten directamente en su rendimiento y productividad”, señala el estudio de la Universidad Central.

Y cada día más empresas van tomando ese camino. Para expertos en recurso humano, en la actualidad los trabajadores no demandan un aumento de sueldo como sucedía en las tres décadas pasadas. En esta nueva era, los profesionales buscan otros alicientes, siempre, claro está, que sus condiciones de trabajo sean apropiadas y justas. Su percepción del mundo laboral, de sus responsabilidades y de las de la empresa está cambiando, y esta transformación viene de la mano de las emociones.

Por ello el tema se torna trascendental en la actualidad. De acuerdo con Maryela Díaz, coach de Proyección Humana Colombia, el salario emocional se convierte en una estrategia de la psicología laboral para incentivar el sentido de pertenencia y compromiso de los trabajadores con sus organizaciones; generando así disminuciones significativas de los índices de rotación de personal, mayor estabilidad y fortalecimiento de la productividad institucional.

“Es tal el impacto de este tipo de prácticas, que ante una propuesta de cambio laboral, muchas personas primero analizan todas las condiciones e incentivos que reciben aparte del salario, y con base en ello toman una decisión; hay quienes inclusive no cambian sus empresas por tan sólo unos cuantos pesos más”, asegura.

De acuerdo con Germán Paredes, asesor en temas laborales, efectivamente la productividad no es la cantidad de horas que una persona dedica a la empresa, sino la energía que pone en cada una de sus tareas. Un sueldo más ajustado, pero menos horas de trabajo y más tiempo para sí mismo hace que el trabajador esté más a gusto y sea más productivo cada día. Con esta fórmula se establece una relación entre la empresa y el empleado en la que ambas partes salen ganando.

Nuevas generaciones

Carlos Schmidt, presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Gestión Humana, Acrip Bogotá, asegura que actualmente en la mayoría de las empresas tienen algún tipo de salario emocional.

“Se ha convertido en un aspecto muy importante para las compañías, así lo hagan evidente o no, casi todas las compañías tienen un componente de este tipo, puede ser la celebración de una fecha especial, un bono, o una experiencia”, asegura.

Agrega a su vez que necesariamente las empresas han adoptado la práctica pues, los nuevos trabajadores, los jóvenes Millenialls (nacidos a partir de 1981) o los Centennials (nacidos a partir de 1996), no solo valoran el dinero para tomar la decisión de trabajar en un determinado lugar.

“Estas nuevas generaciones no le dan importancia del 100% al dinero, sino que tienen en cuenta la flexibilidad de horario, la posibilidad de teletrabajo, la posibilidad de crecer dentro de la compañía o el ambiente de la empresa”, precisa Schmidt.

Para el directivo de Acrip Bogotá, el salario emocional no es solo una forma de generar “buen ambiente” en la oficina sino que permite atraer más y mejor talento.

“Hace que los buenos empleados anhelen trabajar con ellos, y quienes están allí son más comprometidos. Igualmente es un factor determinante, al momento de cambiar de empleo, pensar si tendrán los mismos beneficios”, puntualiza el experto.

Qué quiere la Generación z

L as personas de la generación Z (Centennials), nacidas entre 1996 y 2010, actualmente conforman el 25% de la población mundial y según un informe publicado por Bank of America Merrill Lynchy, se estima que en el 2020 serán responsables del 40% de todas las acciones de consumo a nivel global y conformarán el 20% de la fuerza laboral.

Los beneficios preferidos por los Centennials son la flexibilidad laboral y la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar y a cualquier hora. Además, valoran una comunicación constante y de forma más inmediata e informal con sus jefes.

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL, BOGOTÁ
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