Domingo 06 de Noviembre de 2016 - 12:01 AM

Ingeniería santandereana va un paso más allá del futuro

Scipem, tras siete años en el mercado, es uno de los jugadores más importantes de la región para la cadena de la industria avícola. Hoy tiene los ojos puestos en el desarrollo científico e industrial para el procesamiento de desechos orgánicos.

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Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
Compañías que componen la cadena productiva de plantas de sacrificio, procesamiento y/o faenamiento, rendering, subproductos o harina, procesamiento ulterior o carnes frías, alimentos y estructuras metálicas están asociadas a Scipem Ltda.
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL )
Hernando Galeano/VANGUARDIA LIBERAL
La compañía, que nació con tres empleados, genera actualmente 90 puestos para trabajadores calificados.
(Foto: Hernando Galeano/VANGUARDIA LIBERAL )
Hernando Galeano/VANGUARDIA LIBERAL
La empresa cuenta con tecnología de punta para la fabricación de plantas de tratamiento de sacrificio animal y manejo de residuos.
(Foto: Hernando Galeano/VANGUARDIA LIBERAL )

El trabajo de investigación intensiva que desde hace dos años viene desarrollando la empresa santandereana Scipem Ltda está por culminar exitosamente, con lo que espera dar un gran paso en la reingeniería de la compañía, en el mismo campo en que se desempeña: la fabricación de plantas procesadoras para la industria avícola.

Se trata del procesamiento de residuos orgánicos a partir del cultivo de insectos. “Es un proyecto de investigación pionero a nivel mundial, donde a partir de los residuos orgánicos de despulpadoras de frutas, de plantas procesadoras de alimentos, de casas y de restaurantes, se cultivan larvas y estas se convierten en harina, que posteriormente se utiliza para nutrición animal, lo que significa que no deberían existir residuos orgánicos. Tuvimos la oportunidad de estar en un evento de investigación en Alemania que se denomina Insecta 2016; actualmente, en el mundo, se están desarrollando 16 proyectos de investigación similares, pero el nuestro es el más avanzado”, indicó el gerente de la compañía, Florentino Torres.

El proyecto nació hace seis años, cuando la empresa participó como fundadora de la Asociación Latinoamericana de Plantas de Rendimiento y existía la preocupación respecto a la escasez de proteína que se está afrotando en el mundo, contra el hecho de que en el sector se evidenciaba un gran desperdicio de residuos orgánicos. Fue a raíz de esto que la compañía, aprovechando su nicho de mercado, se lanzó a hacer sus propias investigaciones, respondiendo y escuchando las necesidades de sus clientes, que se concentran principalmente en empresas que manejan plantas de procesamiento avícola y de subproductos de origen animal.

Hoy, las harinas producidas con alto contenido proteico son probadas para la alimentación de cachamas y gallinas.

Sin embargo, uno de los grandes desafíos para poder contar con la producción es lograr concentrar el mayor número de residuos orgánicos, que lo pueden proveer los hogares, con el beneficio ambiental que traería a las ciudades. Es por eso que están en la búsqueda de inversionistas que se le midan a la construcción de una megaplanta de procesamiento con capacidad para recepcionar hasta 200 toneladas de residuos al día.

“Una ciudad como Bucaramanga produce casi 900 toneladas de basura al día, y casi el 57% son residuos orgánicos, pero realmente se debería botar un 5%, que es la llamada basura inútil”, afirmó el gerente.

Sin embargo, estos tipos de desarrollos no están distantes de aplicarse masivamente también para consumo humano, pues ya se producen barras proteicas para deportistas, particularmente, que contienen insectos y que aportan más de un 50% de valor proteico.

“En países asiáticos ya hay una tradición gastronómica importante, pero allá el nivel de producción de los insectos es muy artesanal y casero. Acá ya estamos hablando de procesamiento industrial con planta”, dijo Torres.

Una aventura

La compañía nació hace 10 años, cuando este ingeniero, junto a su socio Carlos Scrimaglia, decidieron aventurarse a tener su propia empresa. Cada uno sumaba una experiencia de más de 10 años trabajando en plantas avícolas desde su área de conocimiento, por lo que sentían que era el momento de tener su propia empresa, partiendo de las necesidades que requerían los clientes que ya conocían.

“Gran parte de esta maquinaria de procesamiento para la industria es imporada, porque no hay empresas en Colombia que se dediquen a esto, lo que llevaba a que las compañías enfrentaran dificultades en asistencia de servicio por ejemplo. Así que en una decisión muy arriesgada para el portafolio de la compañía, arrancaron tres años despúes de haberse constituído.

“Me cansé de que me manejaran mis jefes, y ahora me manejan mis clientes”, asegura entre risas. Conoció a su socio en el mismo sector, ya que él se dedicaba a la parte metalmecánica. Hoy gerencia la empresa y se encarga de los detalles de ingeniería, mientras que Scrimaglia se encarga de los aspectos comerciales, lo que los ha llevado a conformar un equipo exitoso.

Sin embargo, la experiencia era tan solo uno de los elmentos que tendrían que completar para emprender el negocio. Faltaba el capital, que consiguieron con algunos créditos que sacaron a título personal, y sobre todo, la credibilidad.

“La famillia también tuvo que hacer un sacrificio importante, especialmente para mi caso, mi esposa, ya que ella trabajaba, pero durante los primeros meses, básicamente uno no aportaba hasta que el negocio no empezara a despegar. Fue una aventura y lo sigue siendo, porque en este país prácticamente uno termina siendo socio del Gobierno. Si uno compara con otros países, la parte tributaria en Colombia es difícil”, dijo.

La empresa cuenta actualmente con la producción de maquinaria para el procesamiento de vísceras y el procesamiento de plumas y sangre, tanto para pollo como para res en diferentes capacidades, desde 600 kilos por hora hasta 5 mil o 6 mil kilos por hora. Así como la construcción de plantas de sacrificio, desde 500 pollos por hora hasta 6 mil pollos por hora.

Pese a que no es fácil lograr la credibilidad, especialmente si se habla de tecnología de punta donde los principales proveedores son norteamericanos, la empresa es un ejemplo de que la región tiene mucho potencial industrial, y no solo para explotar en el país, sino también internacionalmente. Hoy, la mitad de su producción son plantas que se exportan a Panamá, Ecuador, El Salvador, Bolivia y Costa Rica.

“Nuestra meta es afianzarnos un poco más, pero gen erar nuevos proyectos de este tipo con empresas nuevas, no quedarnos solo con esta compañía, e invertir en otros países. Queremos montar una filial en Panamá, un país que está mostrando crecimientos muy significativos”, indicó el gerente.

La compañía se prepara para ser por primera vez expositora en la feria mundial más grande del sector, el evento denominado International Poultry Expo 2017 Atlanta: Feria Avícola y Ganadera USA.

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Publicada por: DIANA C. LEÓN DURÁN
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