Domingo 05 de Febrero de 2017 - 12:01 AM

Aluvidrios, un hipercentro de aluminio construido con tesón

El 21 de julio de 1997, un pequeño negocio de aluminio abrió sus puertas para ofrecer artículos de calidad que lo han llevado a convertirse en una empresa líder del sector en Santander.

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César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL
La comercializadora ofrece productos de ferretería, maquinaria pesada para construcción, perfiles, láminas acrílicas, herramientas eléctricas, puertas, fachadas, domos, pasamanos en acero, cerramientos para piscinas, entre otros.
(Foto: César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
La empresa ofrece ventanería en aluminio arquitectónico, desde el diseño hasta la instalación.
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL
Aluvidrios Hipercentro de Aluminio, ubicado en la calle 45 No. 14A - 50, de Bucaramanga, funciona en un área de 3.500 metros cuadrados, con tres pisos y una zona de carga y descargue.
(Foto: César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL)
César Florez/VANGUARDIA LIBERAL
En la compañía trabajan 30 empleados de planta, más los adicionales requeridos para las grandes contrataciones.
(Foto: César Florez/VANGUARDIA LIBERAL)

Hace 22 años, Luis Carlos Dávila Rodríguez y su esposa, Ruth Rico Olave, soñaban con tener su propio negocio. Con base en sus conocimientos y experiencia como empleados en la industria del vidrio y el aluminio, hicieron cuentas de la inversión, los riesgos y las posibilidades en el mercado al que se enfrentarían.

Iniciaron en un local arrendado en la carrera 20 con calle 33, en el centro de Bucaramanga, vendiendo gabinetes y divisiones para baño en aluminio y acrílico.

Como en todo negocio, arrancando, las ganancias eran pocas, pero no perdieron la motivación y siguieron invirtiendo en material, contrataron un empleado para apoyar el equipo y adquirieron un vehículo marca Renaut 4 que les permitió cumplir con las entregas.

El despegue

Luego de unos cinco años, el negocio empezó a dar ingresos, lo que les permitió invertir en una sociedad de mayoristas de vidrio en Santander, comprar al por mayor y a muy buenos precios y conseguir contratos grandes con constructoras, bancos, centros comerciales y hospitales. Ampliaron la oferta de servicios y contrataron más empleados, generando mayor empleo para la ciudad.

Según Carlos, cumplirle a sus clientes con materiales de excelente calidad y entregas a tiempo fue su motor de trabajo y lo que, año tras año, le dio a la empresa un reconocimiento traducido en más clientes y liquidez.

Enfocado en fortalecer su empresa y llevándola a la vanguardia, con materiales y tecnología de punta, Carlos asistía a todas las ferias de negocios reconocidas en el país, donde se rodeaba de grandes empresarios del aluminio y el vidrio, a quienes les consultaba los planes de expandir su negocio a otros mercados.

Para 2010, los contratos con obras de construcción se hacían más frecuentes, y la venta de aluminio arquitectónico se volvió el fuerte de su negocio, lo que los obligó a ampliar el local, arrendando la casa de al lado.

“Los negocios son de planear bien las cosas, analizar el mercado para tomar buenas decisiones, así como de buscar las oportunidades y arriesgarse un poco, y eso fue lo que hicimos. Aprovechando que el sector de la construcción estaba en auge, decidimos dejar de comprar al menudeo y convertirnos en distribuidores autorizados de aluminio, asociándonos con una comercializadora de Bogotá, a quien le comprábamos a muy buenos precios”, comenta Carlos.

Proyección

“Un día, con mi esposa nos dimos cuenta de que el negocio ya no era un pequeño local comercial, sino una empresa mediana que necesitaba cambios de fondo. Teníamos que modernizarnos, dejar a un lado el cuaderno de apuntes y sistematizar los procesos, tener control del inventario, mejorar las operaciones y tener más control de los materiales, las ventas y las ganancias”, anotó.

No pasaron muchos años para que la firmeza, decisión y perseverancia de esta pareja santandereana, con tres hijos, Yenny, Carlos y Santiago, convirtieran su idea próspera de negocio en una realidad.

En diciembre de 2014, Aluvidrios pasó a ser un hipercentro de aluminio, dejó el local de 350 metros cuadrados y se pasó a una bodega de 3.500 metros cuadrados, que consta de tres pisos y zona de carga y descargue, en donde trabajan 30 empleados fijos, más los adicionales para grandes contrataciones.

“Luego de lograr pequeñas y medianas metas, nos propusimos dar un gran paso: comprar un terreno y construir la bodega con todo lo necesario. Buscamos el lote y pagamos cuotas mensuales durante cinco años. Una vez nos lo entregaron, hicimos de ese lugar lo soñado, convirtiéndolo en un hipercentro”, relata.

Hoy, Aluvidrios Hipercentro del Aluminio, ubicado en la calle 45 No. 14 A- 50, de Bucaramanga, es una comercializadora de productos relacionados con ferretería, maquinaria pesada para construcción, venta de perfiles, láminas acrílicas, herramientas eléctricas, puertas, fachadas, domos, pasamanos en acero, cerramiento para piscina, entre otros materiales.

“Crear un negocio no es fácil, pero tampoco imposible. Nosotros empezamos en un pequeño local; ahora, estamos en busca de la certificación ISO 9001, para exportar ventanas y puertas a República Dominicana y Panamá, así como licitar para contratación pública, y a su vez creamos un ‘spin off’, para ofrecer un servicio completo de remodelación de casas y oficinas. Estamos atentos a mejorar los procesos e innovar. Esa, tal vez, ha sido la clave de nuestro éxito”, puntualizó su propietario.

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Publicada por: YENNY RODRIGUEZ BARAJAS
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