Domingo 05 de Marzo de 2017 - 12:01 AM

Hotel El Pilar, 45 años ofreciendo calidad y comodidad a precios justos

Con la ventaja de no estar ubicado en medio de la congestión del comercio y el tráfico, este hotel es ideal para la familia o para quienes visitan la ciudad por trabajo y buscan lugares cómodos, confortables, de calidad y con muy buen servicio.

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Swami Castro/VANGUARDIA LIBERAL
El hotel fue nombrado así en honor a la virgen del Pilar, patrona de Zaragoza, España.
(Foto: Swami Castro/VANGUARDIA LIBERAL)
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Personal capacitado en todas las áreas brinda el mejor servicio a los clientes.
(Foto: Swami Castro/VANGUARDIA LIBERAL)
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El hotel cuenta con habitaciones sencillas y dobles, cómodas y equipadas para satisfacer las necesidades del cliente.
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El restaurante es reconocido por su calidad, sabor y variedad en los platos típicos y la cocina internacional.
(Foto: Swami Castro/VANGUARDIA LIBERAL)
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Espacios comunes le brindan al visitante la oportunidad de sentirse como en casa.
(Foto: Swami Castro/VANGUARDIA LIBERAL)

El 24 de marzo de 1972, el Hotel El Pilar abrió sus puertas al público, bajo el nombre de Residencias El Pilar.

Fue fundado por Simón Galindo Grau, un español que llegó a la Ciudad Bonita, contratado como ebanista, para remodelar la catedral de la Sagrada Familia, quien enamorado de la ciudad, su gente y su cultura, quiso quedarse y emprender un negocio.

Se asoció con Víctor Jesús Trillos Navas, Lucrecia Trillos Navas y Mario Trillos Roa, con quienes compraron un pequeño terreno y, en tres pisos, adecuaron 12 habitaciones, con servicios básicos, pero de calidad.

A partir de ahí, el hotel no solo se ha mantenido con el paso del tiempo, sino que ha crecido en espacio y servicios.

Ampliación

Aproximadamente hace unos 25 años, los propietarios vieron la necesidad de ampliar un poco más el hotel, para ofrecerle a los clientes más comodidad, servicios y capacidad de hospedaje.

Compraron uno de los terrenos de al lado, lo que les permitió ampliar el edificio. El hotel pasó de tres a cuatro pisos, y de 12 a 50 habitaciones. Adicionalmente, se construyeron dos salones de eventos y un parqueadero. “En ese entonces, no era muy común ofrecer ese servicio. Para ese entonces, éramos muy dados a hacer las reuniones en las oficinas o en las casas, así que se convirtió en un plus para nosotros. Teníamos reuniones de profesionales, capacitaciones empresariales, eventos sociales, entre otros”, cuenta Jesús Alberto Trillos Navas, hijo de uno de los fundadores.

Competencia

Para el Hotel El Pilar, la llegada de los grandes hoteles a la ciudad representó un reto económico. Incluso, se llegó a pensar en cerrar sus puertas, porque la ocupación no daba ni siquiera para pagar empleados.

“Nos tocó afrontar la expansión del turismo en Santander. No fue fácil la llegada de los hoteles cinco estrellas, pero nosotros siempre hemos tenido los pies sobre la tierra. Sabemos lo que tenemos y con lo que podemos competir. No tenemos piscina y otros servicios que sí ofrecen los grandes hoteles, porque nuestro terreno no da para eso, ni nuestras finanzas, pero contamos con otros servicios que nos han permitido seguir en el mercado durante estos 45 años”.

Superado el reto de la competencia de hoteles nacionales e internacionales, aceptando sus debilidades y fortaleciéndose en sus diferencias, El Pilar tuvo que afrontar otro reto: los pequeños hoteles que fueron apareciendo en el centro y, en especial, alrededor de San Andresito La Isla, los cuales ofrecían casi los mismos servicios, a precios muy similares.

“Esos microhoteles que se construyeron alrededor de San Andresito sí nos complicaron la vida un poco. Hoteles pequeños, nuevos, con aires acondicionados, y nosotros ofrecíamos ventilador, y otras diferencias que nos obligaron a reestructurarnos, porque le apuntaban directamente al rango de clientes que nos visitaban”, anota Jesús Alberto.

Según comenta, fue más la ‘testarudez’ y el sentido de pertenencia por el negocio familiar lo que mantuvo al hotel con las puertas abiertas. “Por casi 10 años, el hotel no producía un solo peso, sólo alcanzaba para pagar las obligaciones. No quisimos tampoco solicitar créditos desmedidos a los bancos que después no pudiéramos cubrir, y menos contemplamos la posibilidad de despedir personal. Esas fueron enseñanzas de mi padre, que siempre las tengo presentes”, sostiene.

A la vanguardia

Con la llegada de las nuevas tecnologías y las distintas posibilidades de comercializar el hotel en la web y las redes sociales, los propietarios de El Pilar decidieron ponerse a la vanguardia y subir a la nube.

Hasta hace un par de años, el hotel se dio a conocer por medio del voz a voz de los clientes, un pequeño letrero en la puerta, uno que otro aviso o cuña. Sin embargo, con el paso de los años, se vio la necesidad de ‘venderse más’. “Desde pequeño, escuchaba que a mi papá no le gustaba mucho el tema de la publicidad. Para él, era tal vez un gasto, pero es que en ese entonces la competencia era mucho menor, pero ahora, quien no aparezca en internet y en las redes sociales está por fuera del mercado”, afirma Jesús Alberto.

En los últimos años, se han implementado varios cambios administrativos, nuevos servicios e incluso ampliaciones para habilitar nuevos salones con diferentes capacidades, completamente equipados con tecnología para la comodidad de los clientes.

“Todos los cambios o mejoras se hacen pensando en brindar un mejor servicio. Revisamos cómo estamos, en qué estamos fallando, por qué otros hoteles que ofrecen los mismos servicios estaban vendiendo y nosotros no. Para ello, creamos el departamento de mercadeo, desde donde se analizó la competencia directa y, así, pudimos saber en qué estábamos fallando y cambiarlo”, afirma.

A partir de ahí, el Hotel El Pilar entró en una nueva era. Los cambios se han visto desde su estructura física, hasta la organización de los servicios que ofrece.

“Los ventiladores se cambiaron por aires acondicionados, mejores camas, closet, espacios, salones y nuestro nuevo plus, que es el servicio de catering, que es un servicio profesional que se dedica a la prestación externa de suministro de comida, y ha sido un éxito”, apunta su propietario.

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Publicada por: YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS
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