Jhercar un pequeño negocio familiar convertido en fábrica textil en Santander | Nuestros empresarios | Vanguardia.com
Domingo 16 de Abril de 2017 - 12:01 AM

Jhercar, emprendimiento familiar convertido en fábrica

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Yenny Rodríguez Barajas/VANGUARDIA LIBERAL
Jhercar fabrica y vende uniformes de diario para colegios y uniformes y elementos deportivos.
(Foto: Yenny Rodríguez Barajas/VANGUARDIA LIBERAL)
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Ubicado en la calle 10 No. 8-01, en el Centro de Piedecuesta, Jhercar está abierto de lunes a sábado, de 7:30 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 p.m. a 7:00 p.m.; los domingos, de 8:30 a.m. a 12:30 p.m.
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Jhercar utiliza tecnología de punta para el diseño y la elaboración de los uniformes, buscando complacer a sus clientes.
(Foto: Yenny Rodríguez Barajas/VANGUARDIA LIBERAL)
Yenny Rodríguez Barajas/VANGUARDIA LIBERAL
Personal de corte, almacén, bordado, máquinas y diseño trabajan bajo los mayores estándares de calidad.
(Foto: Yenny Rodríguez Barajas/VANGUARDIA LIBERAL)
Yenny Rodríguez Barajas/VANGUARDIA LIBERAL
El almacén ofrece diferentes productos para niños, nilñas y adultos.
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Esta empresa diseña y fabrica, sin intermediarios, prendas escolares y deportivas elaboradas con insumos de calidad, utilizando tecnología de punta, para Piedecuesta y los municipios aledaños.

A partir de la necesidad de ingresos adicionales, un grupo familiar unió sus capacidades, destrezas y experiencias, para crear la empresa Jhercar, un negocio de confección de uniformes escolares para niños y niñas, que abrió sus puertas en Piedecuesta, en 1988.

Reuniendo el capital necesario para comprar una máquina fileteadora y los insumos básicos, la empresa se puso en marcha. “En mi caso, fui profesor por muchos años, así que conocía las necesidades y los contactos con varios colegios, para ofrecer nuestros productos. Empezamos en el barrio Albania, en la casa de una de las personas con las que nos asociamos. Allí adecuamos una habitación con lo necesario para arrancar, y así, poco a poco, arañando, hemos tejido la red que es ahora Jhercar”, recuerda Jesús Hernando Camacho León, propietario.

Luego de unos años, a medida que el negocio fue ganando clientes, fue necesario arrendar un local en la calle 5, luego uno más grande en el parque principal del municipio y, finalmente, los ahorros permitieron adquirir un lugar propio, en la calle 10 No. 8-71, en donde está ubicado actualmente.

“Iniciamos elaborando uniformes deportivos, luego ampliamos el mercado a los uniformes escolares para niños y niñas, y desde hace unos años estamos trabajando con implementos deportivos para fútbol, baloncesto, ciclismo, patinaje, entre otros, con proveedores de Bucaramanga, Medellín y Bogotá”, cuenta Jesús Hernando.

Con elementos básicos

Con una fileteadora, una máquina plana y una cortadora, Jhercar, empresa pionera en la elaboración de uniformes en el municipio, fue ampliando los servicios. Al tener más clientes que exigían mejores productos, terminados y diseños, adquirieron collarines, maquinaria moderna para corte y, con en el transcurso de los años, los equipos necesarios para estar a la vanguardia de la tecnología para la confección, así como contratación de personal para cada una de las áreas que se fueron creando según las necesidades de los clientes.

“Empezó el núcleo familiar confeccionando, vendiendo y promocionando el negocio. Luego, tuvimos unos años productivos y llegamos a tener un taller de 15 máquinas, pero por las dificultades, tuvimos que reducir a la mitad y trabajar con 10 talleres satélites, es decir, personas que tienen maquinarias en sus casas, a quienes les pagamos por prenda producida”, anota Jesús.

Sorteando dificultades

El sector de las confecciones también ha sido afectado por la difícil economía del país, así como por el contrabando, entre otros factores, que han llevado al cierre de pequeños negocios. Sin embargo, Jesús Hernando asegura que se deben buscar alternativas para no dejar acabar lo que bastante ha costado construir.

“En el año 2009, tuvimos una dificultad económica fuerte, por lo cual solicité un préstamo a un banco, pero me dijeron que no me prestaban ni una moneda de cuero, porque posiblemente no iba a tener cómo devolverla. Preocupados, pero no desesperados, reunimos esfuerzos, sacrificios, entregas a tiempo para satisfacción de los clientes, lo que nos ha permitido seguir adelante, porque el Gobierno quiere que se cree empresa, pero no da las facilidades para hacerlo, porque los bancos no ofrecen créditos blandos o de fácil cancelación, sino interés difíciles de pagar. Así es complicado crear empresas y generar empleo”, puntualiza.

Son varios los negocios de confecciones que existen en el municipio y el área metropolitana, con los cuales se compite en calidad, diseños y precios. “La competencia, mientras sea leal, es buena, pero el problema de los santandereanos es que no se compite con calidad, sino con precios, es decir, cada negocio nuevo ofrece precios más bajos, y así es complicado, porque aunque se venda bastante, las ganancias no son las esperadas, pero a nosotros la calidad nos identifica y marca la diferencia”, sostiene.

Tecnología y diseños propios

De los diseños artesanales, Jhercar pasó a la tecnología de punta, realizando sus propios diseños para cada cliente, utilizando un plotter de impresión para ofrecer más opciones y productos originales, bajo los estándares de calidad que los han caracterizado durante 29 años.

“Cuando empezamos a ofrecer el servicio de estampado, se hacía de forma artesanal, pero como todo negocio, para que no se acabe y dé los resultados esperados, debe innovar sus procesos y servicios, así como mejorar la calidad y el rendimiento”, afirma su propietario.

Los uniformes colegiales y deportivos son elaborados por personal altamente calificado, utilizando insumos de alta calidad y buscando la satisfacción del cliente. “Comprar en Jhercar es adquirir prendas de buena calidad, con años de respaldo y el reconocimiento de los clientes, quienes han sido nuestra mejor publicidad”, asegura.

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Publicada por: YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS
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