Domingo 28 de Mayo de 2017 - 12:01 AM

Brujilda, productos artesanales de Santander para Colombia

Detrás de un par de zapatos o un bolso de Brujilda, hay un equipo de trabajo experto que cuida cada detalle en el diseño, producción y terminado, entregando a los clientes productos de calidad, cómodos, y modernos.

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Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
Bolsos tipo mochila, zapatos en cuero, plataformas, formales e informales y alpargatas entre otros productos, hacen parte de la oferta de Brujilda que se ofrece en sus tres puntos de venta.
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
Uno de los productos bandera son los zapatos con ojalillo, forrados en lona para mayor comodidad.
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Fabián Hernández/VANGUARDIA LIBERAL
Industrias Brujilda cuenta con página web, así como redes sociales Instagram y Facebook, con tienda virtual.
(Foto: Fabián Hernández/VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
Bolsos tipo mochila en diferentes colores y tamaños, con terminados a mano y diseños exclusivos de Brujilda.
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Fabián Hernández/VANGUARDIA LIBERAL
Los terminados son hechos a mano, a cargo de personal experto en el manejo de los materiales que les dan el confort y suavidad que los caracterizan.
(Foto: Fabián Hernández/VANGUARDIA LIBERAL)

Como un negocio de traperos inició Industrias Brujilda en el año 1978. Su propietaria, Liliana Rincón Romero, cuenta que fabricaba los traperos de forma artesanal y los vendía en diferentes almacenes de la ciudad.

Sin embargo, luego de unos años las ventas no eran suficientes ni para comprar los insumos. Liliana, madre de tres hijos, buscó alternativas para mejorar los ingresos en su familia retomando un arte que aprendió desde pequeña, las artesanías.

“Desde muy niña siempre me gustó diseñar y elaborar productos a mano con diferentes materiales. Luego, en la juventud, aprendí a elaborar bolsos, alpargatas, monederos, joyeros y otras cosas más, e incluso antes de casarme tuve un pequeño almacén. Así que cuando vimos que los traperos ya no eran rentables, retomé la línea de bolsos elaborados a mano que vendía entre los conocidos y luego conseguí que una amiga, quien tenía un almacén, me permitiera exhibirlos”, recuerda.

En un par de años la demanda de bolsos fue suficiente para arrendar un local en la calle 36 con carrera 23, dejar el negocio de los traperos y dedicarse a la producción y venta de bolsos. Luego incursionó en la línea de zapatos en lona, cuero y ojalillo a solicitud de los clientes.

Bolsos y zapatos

Año tras año, los productos de Brujilda fueron ganando el reconocimiento en la ciudad por su originalidad, calidad y confort reflejados en las ventas, lo que permitió reunir los recursos necesarios para comprar una casa en la calle 33 con carrera 28, en donde estuvo la primera fábrica con dos máquinas de corte y 4 empleados. En la actualidad cuenta con 15 máquinas y 18 empleados.

De igual manera, se fueron abriendo puntos de venta en diferentes zonas de influencia de la ciudad, alcanzando a tener doce.

Bolsos tipo mochila, zapatos en cuero, plataformas, formales e informales y alpargatas entre otros productos, hacen parte de la oferta de Brujilda.

“El éxito de los negocios no es el resultado de la suerte sino gracias al trabajo constante y el mejorar cada día los productos y los procesos. Siempre estamos atentos a lo que se está usando en materiales, estilos y colores. Somos una empresa de calzado clásico pero con diseños modernos, conservando los materiales que nos identifican como la lona y el ojalillo”, cuenta su propietaria.

Tiempos difíciles

Utilizando insumos nacionales y mano de obra local, Liliana Rincón ha podido sortear tiempos de dificultades económicas en los que redujo la producción, así como los puntos de venta. En la actualidad cuenta con 3.

“La lucha es constante. Hace diez años se vendía al doble o triple de la producción que tenemos hoy. En esos tiempos alcanzamos a tener 12 puntos de venta y 70 empleados distribuidos en producción, administración y ventas, pero los costos de los insumos y la crisis económica nos han obligado a reducirnos, pero nunca pensar en acabar”, afirma.

Para Liliana, entre las actividades importantes para el crecimiento de su negocio han estado las ferias de calzado nacional y local, en donde se logran hacer negocios importantes, dar a conocer sus productos y así distribuir a varias ciudades del país, entre ellas Medellín, Villavicencio, Neiva, Bogotá, entre otras, que representan un porcentaje alto en las ganancias.

“De las empresas que se crearon en la misma época que nosotros, si quedamos dos o tres somos muchos; incluso algunos negocios cambiaron su razón social porque no pudieron seguir invirtiendo por los altos costos en los insumos y otros se han dedicado sólo a comercializar, porque es más económico y rentable”, afirma Liliana.

Para Liliana el sector cada vez es más competitivo, “por los productos locales, nacionales e importados de excelente calidad, además de los retos que genera el calzado que entra al país casi regalado, pero aún así ser empresario es una excelente opción para desarrollar proyectos interesantes que brindan entre otras satisfacciones el dar la oportunidad de empleo a muchos”, afirma Rincón.

A la vanguardia

Para la propietaria de Industrias Brujilda estar atenta a los cambios exige la moda moderna es uno de los puntos importantes para seguir en el mercado, así como innovar en tecnología, tener personal capacitado en las diferentes áreas y estar presentes en las redes sociales.

Según Liliana no se trata de diseñar modelos arriesgados sino cómodos y modernos. Incluso conserva varios estilos de zapatos innovando en sus colores y materiales.

“Mis hijos Jhon, Jaime y Dayan me han ayudado mucho a que lo tradicional no se convierta en viejo. Es decir, debemos estar atentos a lo que se está usando y que ya está pasado de moda así como crear una página de internet y estar activos en las redes sociales como estrategia de mercado para conservar a nuestros clientes fieles y lograr nuevos”, asegura.

Y añade, “el zapato es la prenda de vestir que requiere más procesos, contiene más partes y necesita más mano de obra, sin embargo, el costo no puede ser tan elevado para poder vender y vivir de ello. En este negocio como en tal vez todos, se enfrentan muchas dificultades y tropiezos, no siempre los diseños gustan o los materiales cumplen con las expectativas, pero en prueba y error se va aprendiendo y adquiriendo la experiencia para mantenerse y ganarse la confianza de los clientes”, puntualiza.

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Publicada por: YENNY RODRÍGUEZ BARAJAS
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