Sábado 03 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Autoaprendizaje, un ejercicio de alta rigurosidad

A solo un clic, un universo de ideas fluye, la mayoría de veces como una oportunidad para algo. Un mundo globalizado e interconectado dejó de ser una tendencia para ser hoy el modo de vida, en el que pareciera que nada puede esperar para mañana. Así, la cultura del autoaprendizaje hace carrera a gran velocidad.

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De la mano de la tecnología el mundo sigue su dinámica revolución. Los negocios son cada vez más ágiles, las noticias atraviesan continentes en minutos, las relaciones interpersonales son al instante y el conocimiento está a la vuelta de la esquina.

Consecuente con ese modo de vida, la exigencia del entorno es cada vez mayor para un profesional que busca mantenerse y sobresalir en un mercado. La era virtual domina así hoy todos los ecosistemas ya que dispone de múltiples herramientas para llegar a uno de los poderes que domina el mundo: el conocimiento.  

Desde la academia, sin duda, se ha hecho del ciberespacio la nueva plataforma de enseñanza en la que el estudiante es llamado a ser sujeto activo de su aprendizaje. En nuestro medio, los programas virtuales de posgrado, hace unos años tan desconocidos como poco atractivos para el grueso de estudiantes, tienen hoy un crecimiento del 30% anual. En Santander hay 20 universidades y cuatro instituciones tecnológicas que ofrecen programas de posgrado presenciales. Mientras que son seis las que ofertan programas en esta modalidad, según el Sistema Nacional de la Información de la Educación Superior, Snies, explica Diego Enrique Báez Zarabanda, doctor en Educación, magíster en Práctica Pedagógica y especialista en Docencia Universitaria.

Sin duda, los programas presenciales no se van a terminar, pero por diferentes condiciones cada vez va a ser creciente la oferta de posgrados virtuales. Algunos se van a mantener, pero muchos van a seguir ganando campo, aunque otros, como los del área de la salud, por tener un componente práctico no van a tener mayor crecimiento, agrega este docente titular de la facultad de Ciencia Sociales, Humanidades y Artes de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB.

Esta creciente demanda de posgrados desde todas las latitudes, con precios y niveles de exigencia académica variables, erróneamente ha encasillado en nuestro medio los estudios virtuales como ‘fáciles y de menor perfil’ que los presenciales. Esto solo se explica por el desconocimiento que hay sobre el tema, sostiene enfáticamente este especialista.

“La educación virtual requiere mucha más rigurosidad que la presencial, porque es el estudiante quien asume el papel, es él desarrollando el proceso. En la virtualidad es el estudiante quien debe enfrentarse al material, a las actividades, y casi que es su mismo profesor… el estudiante puede plasmar algunas dudas por medio de foros, pero en la presencialidad un compañero puede ayudarle”, dice el docente Diego Enrique Báez.

Cuestión de acreditación
Es de precisar que la UNAB fue la primera universidad del país que se introdujo en el tema de educación virtual en pregrado y cursos; en el nororiente fue la primera que tuvo acreditación de alta calidad. Actualmente ofrece cinco programas de posgrado virtuales: cuatro especializaciones y una maestría.

Y ante la creciente oferta de posgrados en todas las latitudes, lo cierto es que al seleccionar un programa lo primero que se debe revisar es que la universidad esté acreditada por el Ministerio de Educación Nacional, MEN, para el caso de las nacionales, agrega el también Coordinador Académico y Científico de la especialización Educación con nuevas tecnologías en modalidad virtual de la UNAB.

La permanencia o antigüedad del programa, el equipo docente, la plataforma que se emplee y la experiencia en la virtualidad, son otros aspectos que respaldan la calidad del programa.

Para el caso de las universidades extranjeras, explica, hay que revisar en la base de datos del MEN que la universidad tenga el posgrado convalidado en Colombia y que al menos un estudiante haya pasado por el filtro de convalidación; de no ser así, ese posgrado no está reconocido en Colombia por el MEN.  

Beneficios de la modalidad virtual

  • Es incluyente, es decir, facilita el acceso a quienes por tiempo o ubicación geográfica no han podido acceder a un posgrado.
  • Aminora gastos, por ejemplo, evita desplazamientos a otras ciudades.
  • Es incluyente en términos sociales, porque abre la posibilidad de estudiar a quien tenga dificultades de movilidad física.
  • Es educación 7/24, es decir, permite los siete días de la semana durante las 24 horas del día acceder al material de la plataforma.
  • Las plataformas tienen diferentes medios de aprendizaje: hay material multimedia, auditivo, digital que permite tener una mejor oportunidad de aprender.
  • Hay mayor globalización de la información al tener experiencias con personas de otras partes; esa diversidad permite enriquecer el intercambio colectivo, el trabajo colaborativo.
  • Cualifica la práctica pedagógica en ese binomio que debe existir entre el docente y la tecnología. En la educación virtual el docente debe tener fortalezas tecnológicas.


Con 115 programas, economía, administración, contaduría y afines son las áreas del conocimiento con más posgrados virtuales en el país, según el Snies.

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Publicada por: AMPARO FORERO J.
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