Sábado 16 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Más de 65 millones

“Marea humana”, una producción dirigida por el artista chino Ai Weiwei, traduce esta enorme migración forzada en una poderosa narración visual. Un viaje por 23 países que muestra no solo la magnitud de la crisis de refugiados, sino también los efectos personales que le ha dejado a sus víctimas.

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Más de 65 millones de personas en todo el mundo han sido obligadas a abandonar sus hogares huyendo de hambrunas, guerras y cambios climáticos en el desplazamiento humano más grande desde la Segunda Guerra Mundial.

Filmada en el transcurso de un año, la película sigue una cadena de historias humanas urgentes que se extiende por todo el mundo en países como Afganistán, Bangladesh, Francia, Grecia, Alemania, Iraq, Israel, Italia, Kenia, México y Turquía. “Marea humana” es testigo de su gente y de su búsqueda desesperada de seguridad, refugio y justicia. Desde campamentos de refugiados hasta cruces oceánicos y fronteras de alambre de púas; desde la dislocación y la desilusión hasta el coraje, la resistencia y la adaptación, y desde el encanto inquietante de las vidas dejadas atrás hasta el potencial desconocido del futuro.

“Marea humana” llega en un momento crucial en el que la tolerancia, la compasión y la confianza son más necesarias que nunca. Este trabajo visceral del cine es un testimonio del espíritu humano inexpugnable y plantea una de las preguntas que definirán este siglo: ¿emergerá nuestra sociedad global del miedo, el aislamiento y el interés propio, y elegirá un camino de apertura, libertad y respeto por la humanidad?

El director

Nacido en Beijing en 1957, el activista y artista contemporáneo Ai Weiwei es hijo del poeta chino Ai Qing, denunciado durante el Movimiento antiderechista y enviado junto a la familia a un campo de trabajos forzados, cuando Ai Wewei tenía un año. Luego vivieron exiliados 16 años en Xinjiang. Ai Wewei Estudió animación y cine en la Academia de cine de Pekín, e hizo parte del grupo vanguardista Stars. Muy reconocido por realizar declaraciones estéticas fuertes que resuenan con fenómenos coyunturales en todo el mundo, Ai ha criticado constantemente al gobierno chino por su postura respecto a la democracia y los derechos humanos. Fue arrestado en el aeropuerto internacional de Pekín, el 3 de abril de 2011, y permaneció privado de la libertad durante 81 días. Desde arquitectura hasta instalaciones, redes sociales y documentales, Ai utiliza una amplia gama de medios como expresiones de nuevas formas, para que su público examine la sociedad y sus valores.

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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