Sábado 16 de Junio de 2018 - 12:01 AM

David Betancourt y su dosis de humor

La Editorial Seix Barral presenta “La vida me vive amargando la vida”, de David Betancourt, una narración subdividida en diez relatos con un mismo hilo conductor: retratar el absurdo de vivir.

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Quien encuentra en el caricaturista Matador una forma de agudeza crítica de la realidad colombiana en el terreno político podrá hallar en el escritor antioqueño David Betancourt, a través del absurdo de la vida, una reflexión acerca de las configuraciones humanas frente al actuar, en estos tiempos en donde el sinsentido y el desamor surgen por dondequiera.

Para esta sociedad líquida e ilíquida en amor, los amantes de la literatura contarán con un nuevo héroe: «Chiquito, un hombre bueno, tierno, espectacular, caluroso, sensible, excepcional, cariñoso, humilde, fogoso, un amasijo de virtudes, un filólogo hispanista y un cuentista sin cuentos que no abandonaba, un ser capaz de enamorarse a primera oída y de casarse por teléfono si tocaba». Este personaje es el protagonista de diez relatos que forman una unidad, “La vida me vive amargando la vida”, ser sui géneris que en ‘Mi primera lectura en público’, ‘La noche que fui don Carmelo’, ‘Ya no se puede confiar ni en uno’, ‘El señor de los aliños’, ‘El futuro de Colombia’, ‘A mí me está pasando algo raro dentro de mí’, ‘Como me gustan a mí’, ‘Media pastillita blanca’, ‘¡Cada quien pelecha a su manera!’ y ‘Unos papás que me levanté’ vive el absurdo de una manera natural y verosímil. Cada relato es un capítulo de su vida, idealizada y trastocada por esos imaginarios que subyacen de su mejor y leal compañía: un libro de Felisberto Hernández. Su gracia radica en el «hermoso, pero mal visto arte de hacer nada». Es un heredero de la vida en una sociedad patriarcal que le exige al hombre más de la cuenta. Un personaje que se enfrenta, con los bolsillos vacíos, a la actuación más difícil de todo ente: vivir.

Chiquito es un personaje que vive en su mundo, la ilusión, y que, ante los constantes fracasos de su existencia, concluye que «en esta vida es mejor odiar, es más fácil, porque uno siempre va a estar correspondido». Es precisamente este elemento su objeto valor: el querer ser siempre correspondido, pero la vida, con sus artilugios y estratagemas, le demostrará que siempre todo puede ser peor. Ante esta particular manera de enfrentar la temible noticia de vivir, su padre le recomienda y le advierte: «Tenés cuarenta años, Chiquito, y no te luce jugar con gallos. Conseguite mejor una novia y jugá con el de ella, apelotardado, o conseguite un trabajo. Sentá cabeza. ¿O es que no te cansás de hacer tanto nada?».

Lo incomprensible del sistema que le correspondió vivir es el verdadero absurdo de este personaje que opta por estar alienado por sus propias ficciones, en lugar de por las creadas, asumidas y validadas por la sociedad que destruye sin cesar todo asomo de fantasía.

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Publicada por: JIMMY FORTUNA
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