Sábado 23 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Próxima estación y otros destinos al garete

No digo con esto que “Próxima estación y otros destinos al garete” esté dirigido de forma exclusiva a lectores usuarios de ese tipo de transporte. Solo señalo que algunos de estos cuentos ocurren en el contexto del transporte masivo, así como en otros lugares como peatonales o bancos, propios de la cotidianidad urbana.

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Así las cosas, no resulta inapropiado pensar que el lector que se acerque a este libro será, entre otros, un pasajero de transporte público. Los cuentos, en este sentido, serán estaciones, tras cada una de las cuales el lector bien podrá abandonar el libro, bien podrá permanecer abordo y llegar hasta el final de la ruta. Señalo esto, porque considero que todos sus cuentos, como las estaciones de una ruta, difieren entre sí.

De la misma forma que en algunas estaciones de transporte masivo no suben más de dos o tres pasajeros que no entorpecen la ruta, hay cuentos en este libro que, por su calidad, aseguran que el lector permanezca en la lectura. Allí están “Pobre Luciano”, que sse aproxima a la desigualdad desde la mirada de un ciudadano común, libre de ideologías; o “Caídos”, que realiza una lectura de la burocracia y sus consecuencias violentas en el ánimo de los ciudadanos: un retrato sombrío de nuestra cotidianidad.

Por otra parte, en una ruta también encontramos estaciones en las que una oleada de nuevos pasajeros entorpece el viaje. Asimismo, hay cuentos en este libro que entorpecen su lectura. A pesar de que el narrador logra mantener la tensión en todos sus cuentos, en algunos de estos los desenlaces no resuelven esa tensión de la mejor manera, pues contienen giros sorpresivos que se sienten un tanto forzados.

Pero no voy a referir aquellos finales. Si se cuenta un final, su lectura pierde todo sentido. Sugiero simplemente que se ponga un poco de atención a cuentos como «¡Salud!» o «Bolsas negras», cuyos finales quizás podrán sembrar sinsabores. Pero no sugiero que “Próxima estación” no sea un libro digno de que le dediquemos una lectura. ¿En cuál libro todos los cuentos tienen la misma calidad? Invito, en fin, al lector a que aborde la ruta de este libro y decida por sí mismo cuáles son las buenas y las malas estaciones.

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Publicada por: HUGO ARMANDO ARCINIEGAS
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