Sábado 21 de Julio de 2018 - 12:01 AM

La Colectiva, hacia una nueva

“Poéticas personales / Convergencias colectivas”, de La Colectiva, es la exposición conformada por las obras de once mujeres artistas, quienes, con un particular sentido crítico, exploran el alma humana desde el ámbito femenino.

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El amor, no desde la mirada romántica, sino desde la reflexión constante y alejada de la sensiblería banal, está presente en “Poéticas personales / Convergencias colectivas”, exposición de La Colectiva. Este sentimiento, en sus múltiples facetas, contrariedades y ambigüedades, está inmerso en cada una de las once propuestas artísticas que Rosabel Martínez Pinzón, María A. Martínez Wandurraga, Jennifer Cristancho, Claudia Milena Amorocho Galvis, Gloria Martha Pérez Angarita, Yadira Polo de Lobato, Lina María Quintero Forero, Mireya Valero Mateus, Jheny Ariza, Lady Robles Peña y Gloría Inés Cárdenas Oviedo comparten con el público santandereano, acostumbrado a contemplar el arte desde la mirada masculina, como sucedió con el fallido intento del maestro Germán Toloza, la exposición “Los estereotipos femeninos”. Es por ello que esta exposición propone un elemento novedoso y altamente llamativo, al explorar la realidad circundante, el inexplorado universo femenino, desde la postura crítica y, por momentos, feminista de un grupo de once artistas. Estas artistas logran, desde sus espacios personales e íntimos, converger en una postura colectiva que, pese a ser una mirada grupal, ofrece al espectador once originales propuestas que generan polisémicos puentes para quien ose ingresar a sus obras.

Esta exposición, iluminada con el texto curatorial de Andrea Rey Sandoval, cuenta con otra particularidad: el hecho de agrupar el dibujo, la instalación, la fotografía, la pintura, el video y la escultura en un solo escenario que ofrece diversas rutas que confluyen en el sentir femenino que no acepta etiquetas ni lugares comunes. Rosabel Martínez Pinzón, con “MIR-RIM”, permite que el espectador logre salir del escenario habitual de una exposición y pose su mirada en un lugar no convencional, en donde hallará que la belleza también puede ser aterradora. El trance hipnótico que genera la sucesión de imágenes, bajo el apoyo sonoro, creado por Ernesto Azuero, recorre toda la sala. Bajo los efectos de su propuesta, el visitante encontrará el reverso al refugiarse en “Porno táctil”, la obra de María A. Martínez Wandurraga que invita a que sus creaciones sientan el contacto humano. Cerca de esta, es factible observar y ser observado, gracias a la obra “Intrínsecamente felina”, de Jennifer Cristancho, que lleva el surrealismo a un nivel máximo, lo que permite que esa condición voyerista de todo ser llegue a un viaje sin regreso. Por su parte, Claudia Milena Amorocho Galvis, con “Prácticas de cocina y resistencia”, muestra cómo el arte culinario tiene otro matiz, que emerge debido a esa mirada femenina que consolida a la mujer como ser pujante y empoderado. La mente, con su caos constante, se visibiliza con “Conexiones afectivas”, obra de Gloria Martha Pérez Angarita, que genera afectación en quien la contempla, como quien lee “El extranjero”, de Albert Camus. Por esa línea intimista, Yadira Polo de Lobato, con “Pensamientos afectivos” y “Ella”, trastoca al espectador, al generar la ilusión de sentirse por dentro y por fuera de su hogar. La mirada crítica a la sociedad proviene de “Zona cotidiana”, obra de Lina María Quintero Forero, que genera un movimiento constante, con esos hilos invisibles con los que la humanidad ha generado terror y violencia a la mujer, testigo silente que despierta del letargo y del machismo. Por otro lado, la acuarela se hace presente con Mireya Valero Mateus, quien, desde el ámbito científico, lleva una serie de imágenes clínicas a un contexto que explora el cuerpo femenino desde otra mirada. Jhenny Ariza, autora de “Matria”, logra que la cerámica pierda esa condición rígida y devele esa capacidad de albergar vida, de expandirse y encogerse. Lady Robles Peña permite que “Del patio a la casa” se asuma como ese recorrido mental que recrea ese hogar intangible, pero visible y perceptible. Finalmente, Gloria Inés Cárdenas Oviedo trae a la superficie unas imágenes inexploradas que dan cuenta de ese submundo invaluable que podría ser metáfora del universo femenino.

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Publicada por: JIMMY FORTUNA
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