Domingo 18 de Junio de 2017 - 12:01 AM

¿Por qué no asumimos el timón de nuestra vida?

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A veces nos sentimos perdidos, bloqueados y sin saber qué hacer. Tal vez no hemos pensado realmente qué es lo que nos está atando. También nos falta voluntad y decisión para timonear nuestro destino.

Admiro a la gente que es dueña de sí misma y que hace gala de su carácter. Alguien así sabe sobrellevar tanto sus fracasos como sus éxitos, sus debilidades y fortalezas y, por supuesto, tiene claro cuáles son sus capacidades y también sus limitaciones. Mejor dicho: tiene el control de su vida y sabe darle la debida dirección.

Todos deberíamos ser así.

Sin embargo, algunos todavía vivimos con el ‘piloto automático’ encendido y, por ende, vamos a la deriva sin saber en dónde aterrizar. No tenemos ni idea de cómo tomar el volante, y como no sabemos dirigirlo dejamos que otros sean quienes nos conduzcan.

No debemos perder el control de nuestros actos. Esto no implica llevar una vida aburrida. ¡Todo lo contrario! Es tener una mente abierta, estar dispuesto a asumir retos, realizar los cambios que sean necesarios y emprender los caminos que nos corresponda atravesar.

Menciono este tema porque a nuestro corazón le hacen falta nuevos estímulos para sentirse realmente satisfecho. Esa es la razón del por qué tantas inquietudes y arrebatos de insatisfacción que asaltan a nuestra cotidianidad.

¡Echémosle cabeza y pensemos qué anhelamos ser!

A través de esta página quisiera que tomáramos el tiempo que sea necesario para analizar las emociones que nos embargan y descubrir qué es lo que realmente necesitamos para sentirnos a gusto con lo que somos o con lo que nos rodea.

Mientras más fuerte sea nuestra voluntad, más unificadas y dirigidas serán las emociones y los pensamientos de nuestra vida interior y viceversa.

¿Cómo lograr esto?

Para que la voluntad se desarrolle y mantenga su papel apropiado como directora de nuestra personalidad, debemos actuar vigorosamente tanto en la vida interior de los pensamientos, emociones y decisiones, como en la vida exterior.

La función de la voluntad es deliberar, decidir y actuar. Cuando fallamos en llevar a cabo estas tres funciones durante algún tiempo, nuestra voluntad se debilita y se paraliza.

No tomar decisiones o no actuar es destructivo para la ‘salud de la personalidad’ y es un arma letal para nuestros proyectos.

También es importante cristalizar nuestras ideas. Si hemos estudiado con cuidado todas las alternativas es importante no demorar, de manera indefinida, los pasos que debemos dar.

Pese a los obstáculos que se nos presenten, la voluntad siempre triunfa sobre las circunstancias externas.

Las cosas del amor, los asuntos laborales, la vida en familia, los problemas que nos agobian o nuestras relaciones con quienes nos rodean no se deben dejar al vaivén de las apetencias y las motivaciones del momento.

¡Es indispensable tomar el timón de nuestra vida!

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Publicada por: Euclides Kilô Ardila
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