Orar y actuar, dos verbos para conjugar | Espiritualidad | Vanguardia.com
Martes 14 de Noviembre de 2017 - 12:01 AM

Orar y actuar, para conjugar

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Las personas que tienen fe y que creen en que existe un Ser Supremo que guía sus vidas, siempre oran. Pero ¿qué tanto responde a los ruegos ese Dios? Otros, los escépticos, piensan que rezar es perder el tiempo.

Hay gente que, de manera constante, reza y le pide a Dios para que sus difíciles situaciones se mejoren.

Algunos creen que eso no sirve de nada; otros, por el contrario, dan gracias por los resultados que las plegarias siempre han logrado en sus vidas.

Conozco a personas que jamás se cansan de pedirle a Dios favores, pero también hay muchos incrédulos que aseguran que eso de rezar no es más que un viejo e inocuo hábito.

Sea como sea, hay múltiples congregaciones de religiosas dedicadas exclusivamente a la oración. Incluso he acudido a ellas.

Las Clarisas, las Carmelitas Descalzas y las Misioneras de la Consolata, por citar solo algunas congregaciones, dedican gran parte de su tiempo a orar por los que estamos fuera de los claustros.

A ellas se puede acudir en caso de necesidad, para que hagan oraciones especiales en favor de las personas.

Pero, ¿Surten efectos sus oraciones?

Usted tendrá su propia respuesta.

Quienes no creen en esos beneficios, por lo general, son aquellos a los que las cosas no les salen bien.

Para los no creyentes, las personas que oran son tontas y consideran que eso de andar pidiéndole favores a Dios no tiene ningún sentido.

Para ellos, todas las posibilidades están en el ser humano y no en figuras fuera de la comprensión terrenal.

Sin embargo, hay quienes sostienen que Dios sí los escucha a través de sus oraciones.

Según las creencias religiosas, Él tiene oídos y ojos para todos y para múltiples peticiones.

Sobre este tema, existen varios puntos de vista y muchos escritos. En la Sagrada Biblia, por ejemplo, se lee que Jesús decía: “Pedid y se os dará”.

Tampoco podemos olvidar el mensaje de la Virgen de Fátima sobre el poder del Santo Rosario, ese que se revelara en el primer día de sus apariciones el 13 de mayo de 1917.

Pero ¿Cómo se puede asegurar que Dios realmente escucha las oraciones?

Más allá de sus creencias religiosas, considero que todos podemos lograr lo que deseamos.

En esta tesis siempre será necesaria la fe, sumada a la coherencia e integridad de nuestros actos.

Lo menciono porque hay muchos que rezan y se sientan a esperar que todos les caiga del cielo, como si Dios fuera una máquina automática o un dispensador divino de favores.

El tema no es así de sencillo.

Recuerde que si desea que una planta crezca, debe regarla; y si desea mostrar que quiere a una persona, debe decírselo y demostrárselo. Tal y como pasa con cualquier relación personal, que a través del diálogo y del trato frecuente se puede conocer y amar a alguien; de la misma forma la oración es un medio de comunión con Dios y por el cual se le va conociendo y descubriendo cada día.

Una plegaria es vida para nuestro espíritu y es el medio para comunicarse con el Altísimo, sin que por ello tenga que volverse un fanático o un flojo, de esos que creen que todo se da solo por hacer su petición divina y no más.

Siempre he creído que una plegaria nos permite entrar en contacto íntimo y personal con Dios. Es algo así como una herramienta.

Además, la oración no solo nos ayuda en el plano espiritual; ella también logra sanos efectos en el aspecto emocional.

Lo anterior implica ponernos manos a la obra y esforzarnos por los proyectos que tenemos.

Siempre será bueno que encontremos esa comunión con las metas y ese alivio en la oración, entre otras cosas, porque nada es posible si no se tiene la fe necesaria y si no se trabaja por los buenos propósitos.

Porque todo se logra gracias a nuestros esfuerzos, nuestro tesón y nuestras ganas por salir adelante.

La vida se nutre de una gran dosis de confianza en nosotros mismos y todo se nos da con la Venia de Dios.

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Publicada por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
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