Domingo 11 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Una plegaria

Víctor Torres es un puertorriqueño que se encuentra en la capital santandereana. Llegó a la Ciudad Bonita con un mensaje de esperanza para los jóvenes, para sus familias y para quienes se encuentran en una situación de tristeza, de soledad o de vacío: “Siento que mi historia puede tocar a muchas vidas”.

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Víctor Torres

Para entonces era solo un adolescente. Fue pandillero y en un intento de ‘darle una manita’ a su familia cometió un craso error: se metió en el tráfico de las drogas alucinógenas. Terminó esclavizado a la heroína y llegó a delinquir.

Todo ello les dejó secuelas en el alma y en su cuerpo; es más, en las calles de Brooklyn, Nueva York, recibió varias heridas de puñal e incluso estuvo tras las rejas.

Hablamos de Víctor Torres, un hombre que se atrevió a contar su historia y que a pesar de haber perdido ‘la dirección de su vida’, tuvo la suficiente fuerza de voluntad para salir de las grandes tragedias que afrontaba.

“Estaba cansado de ese horrible estilo de vida. Mis amigos se estaban muriendo en la calle", recordó Torres, quien rememoró que en una ocasión perdió el conocimiento durante una hora por la sobredosis de drogas que había consumido.

Estuvo a punto de morir y confiesa incluso que la idea del suicidio le rondó varias veces por su cabeza.

Aunque estos episodios los vivió en la década de los 60, este hombre, natural de Puerto Rico, hoy puede decir que logró vencer la adicción.

Un día entró a una capilla y le pidió a Dios que le diera un sentido de vida y las fuerzas para cambiar. En ese entonces no sabía cómo explicarlo pero, de alguna forma, sintió en su corazón la presencia del amor de Dios que, según me contó, impactó su vida y le hizo recobrar la esperanza.

Él dice que no solo fue su oración. La ferviente fe de la señora madre de Torres jugó un papel importante en su transformación: “Mi mamá, la única creyente en ese entonces de mi hogar, me transmitió su devoción y me enseñó que Dios sí escuchaba mis plegarias, si queremos conocerlo de manera sincera”.

Poco a poco, él decidió reconectarse con sus estudios en la escuela y luego comenzó a caminar las mismas calles que había recorrido cuando joven, pero esta vez con una mirada de restauración.

Varias décadas después de lo que él denominó como su conversión, Torres dirige el centro de rehabilitación, ‘New Life For Youth's’, en donde brinda ayuda a drogadictos y pandilleros.

Esta historia de la vida real inspiró a los productores de Hollywood, quienes transformaron su testimonio en bellas escenas que terminaron en la pantalla grande y las cuales fueron bautizadas con el mejor título que podían tener: ‘Víctor, el poder de la fe’.

En muchos lugares del mundo, la cinta es proyectada en cárceles y centros educativos.

Hoy, en esta página, he decidido escribir sobre él, no solo porque este boricua acaba de visitar a Bucaramanga, sino porque para mí Víctor es un héroe. Y lo es porque pudo regalarle a la humanidad un mensaje de esperanza, no solo para los jóvenes, sino para aquellas familias que están atrapadas por la desazón que siempre siembra el ‘cáncer de las drogas’ en los corazones de sus hijos.

Me impactó escucharlo hablar, entre otras cosas, porque nos dijo a todos los que estuvimos en su charla, que “podemos invocar la bendición de Dios y dejarnos abrigar por Él”.

Él da fe de que el Creador sí atiende nuestras súplicas y que la oración es la mejor herramienta para llegar a Él.

¡Oremos, no solo por nosotros, sino por tanta gente que nos necesita!

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Publicada por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
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