Domingo 20 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Vamos de la mano del entusiasmo

¿Por qué será que nos desencantamos tan pronto de nuestros proyectos? Puede ser por esa ‘epidemia pesimista’ que nos ataca o por la falta de fe que nos frena en seco. No obstante, es preciso mantenernos conectados con la chispa que enciende nuestro entusiasmo.

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En siglos pasados, los griegos decían que estar entusiasmado implicaba dejarse irradiar del sano espíritu de la alegría. Por eso, ellos aprovechaban al máximo cada instante para gozar el ‘día a día’ y siempre se mantenían conectados con el bello arte de vivir.

La energía griega nunca se apagaba. Con cada nuevo amanecer llegaban mejores oportunidades para crecer.

¿Así asumimos nosotros la cotidianidad? Habría que responder que, tratándose del estado de ánimo, algunos solo nos hemos acostumbrado a sentir ráfagas de entusiasmo.

Es decir, la alegría y el impulso nos duran poco tiempo, además de que ellos suelen aparecer de forma esporádica.

¿Por qué solemos perder el entusiasmo con tanta frecuencia?

Todo obedece a que, de buenas a primeras, se desvanece el encanto por esa gran meta que teníamos.

La razón: Solemos centrarnos más en lo negativo que en lo positivo.

De igual forma, el entorno nos afecta. Tanto desorden nos resta energía y, de alguna manera, drena cualquier impulso que tengamos; lo que al final nos lleva a un desgaste emocional.

Así las cosas, perdemos la motivación y nos lanzamos a los brazos del aburrimiento y los de la rutina.

Aunque eso nos pase a muchos, debo decirles que no todo está perdido. Existen estrategias a seguir para mantener la motivación, aún en las situaciones en las que se cree que se ha perdido la esperanza.

De entrada, es preciso recordar siempre los sueños que hacen latir nuestros corazones. Esto implica estar atentos a aprovechar las oportunidades.

Eso, en palabras coloquiales, se traduce en estar conectados con nuestra buena vibra.

Para ello, hay que propiciar espacios y escenarios que nos mantengan en sintonía con lo que realmente queremos hacer.

Debemos rodearnos de personas o de cosas que nos inspiren, porque ellas pueden colorear nuestra vida de muchas tonalidades.

Ojo: es preciso ser agradecidos y tener presente las bendiciones que Dios nos ha dado. No se trata solo de agradecer por las cosas materiales, sino por las personas que han tocado nuestra vida, así como por esos grandes momentos que han dejado huellas positivas en nuestra alma.

La fe también es primordial. Nadie que no crea en que las cosas son posibles puede perseverar en la vida, ni mucho menos cultivar su entusiasmo.

Si usted llegó a esta parte del texto, decida disfrutar de la vida y de las cosas que más le apasionan.

¡Hágame caso y verá que su entusiasmo se mantendrá vivo!

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Publicada por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
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