Martes 07 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Miremos hacia adelante

No permitamos que los problemas hagan trastabillar nuestras metas. No nos podemos resignar a quedarnos estancados. Con perseverancia y paciencia podremos avanzar. Nada nos puede detener. Es preciso revitalizar la mente y nuestra alma para propiciar la autoconfianza y derrotar los pensamientos negativos que nos limitan.

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No soporto esas expresiones que dan cuenta de que “nos toca ser pobres”, “nos toca hacer lo que digan los demás” o “ nos toca aguantarnos la vida miserable que algunos pretenden darnos”.

¿Quién dijo que a este mundo vinimos a sufrir?

¡Ni más faltaba!

Puedo entender que la vida a veces se ensañe con nosotros y nos sacuda, pero no por eso podemos darnos por vencidos.

¿Por qué rendirnos? ¿Acaso no tenemos fuerzas para seguir?

Sé que para algunos, más que para otros, el camino no ha sido fácil. Pero el reto está en superar los obstáculos que vayan apareciendo en el camino.

No estamos destinados a ser miserables, amargados ni, como diría mi abuela, ‘apendejados’. Desde ningún punto de vista, sea religioso, esotérico o científico, cabe en la cabeza tal idea.

También debemos tener presente que las soluciones no nos van a ‘llover del cielo’ solo porque sí.

Tampoco hay que dejar nuestras cosas al azar, ni confiar en que con un boleto de la lotería nos volveremos millonarios. Puede que ser que alguien se gane el baloto, porque eso está dentro de las posibilidades; pero eso será solo uno entre un ‘millón de millones’.

Algunos refutarán mi planteamiento y me dirán que tienen claro que el destino ya está marcado. Pero, aún así, cada uno de nosotros es el dueño de nuestros propios actos.

Ojo: Jamás nos podemos dejar llevar por lo ‘malo’ que nos ocurra en la vida, sin siquiera hacer algo para salir adelante. Alguien que piense como un derrotado nunca podrá tener el control de sus actos.

Es relativamente normal que nos bajemos de ánimo cuando algo no nos sale ‘bien’, pero no podremos quedarnos quietos sin hacer algo para remediarlo.

Ni usted ni yo vamos a ‘cambiar a juro’ la dirección del viento; pero sí nos es preciso ajustar las velas para llegar al destino que anhelamos.

Apropiémonos de fortaleza y miremos hacia adelante: si tropezamos, levantémonos; y si nos equivocamos, pues hagamos correcciones.

Ganémosle al tiempo, tengamos fe en nosotros mismos, solicitemos la Bendición de Dios y no habrá nada que nos pueda frenar.

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Publicada por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
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