Martes 05 de Enero de 2016 - 04:01 PM

Cuidado: ¿está convirtiendo a su hijo en un 'pobre niño rico'?

¿Es usted de los que se sienten culpables por no pasar mucho tiempo con sus hijos pero se consuela al saber que ellos tienen lujos, tecnología, viajes, comodidades y oportunidades de sobra?

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Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
Cuidado: ¿está convirtiendo a su hijo en un 'pobre niño rico'?
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

Si es así debe tener cuidado. Darles una vida excesivamente cómoda a los hijos no es un pecado, pero se corre el riesgo de hacerlos crecer en un mundo irreal, alejado de las responsabilidades y las consecuencias de sus actos, bajo la idea de que el mundo les debe un trato preferencial por el simple hecho de existir.  

En los últimos días ha ocupado cientos de titulares el término  ‘affluenza’ o ‘Síndrome del Niño Rico’. Se trata de un recurso interpuesto por abogados para librar de responsabilidades penales a un joven de Texas, Estados Unidos, alegando que este no  tenía las bases para darse  cuenta de la magnitud de sus actos criminales debido al tipo de crianza que le habían ofrecido sus padres.

El nombre de Ethan Couch se hizo tristemente célebre en el año 2013, cuando  el joven de entonces 16 años chocó su camioneta contra un grupo de peatones y otro vehículo. Ethan  causó cuatro muertos y varios heridos en Estados Unidos. 

 Sus abogados culparon de su ebriedad a la ‘affluenza’, como una  condición mental frágil, producto de tener padres ricos y privilegiados que nunca  establecieron límites para su conducta.  

La Fiscalía, en principio,  había pedido 20 años de prisión para Couch, pero sorprendentemente quedó libre y solo tuvo que  recibir tratamiento psicológico y una década de libertad condicional, lo que indignó a muchos estadounidenses.

Hace pocos días Ethan fue nuevamente arrestado con su madre en México, país al que viajó  de forma ilegal al  violar su libertad condicional, lo que ha hecho cuestionar nuevamente  la decisión del jurado. 

Eric Boyles, quien perdió a su esposa y a su hija en el accidente automovilístico propiciado por Ethan, dijo en  el programa ‘Anderson Cooper 360’, de CNN: “No hay ninguna consecuencia en absoluto por lo que ocurrió ese día. El mensaje fundamental tiene que ser absolutamente que el dinero y los privilegios no pueden comprar la justicia en este país”.

Aunque el término no aparezca en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés) conocido como la ‘Biblia de la Psiquiatría’, el término ‘affluenza’ comienza a ganar popularidad pues no solo afecta a los hijos de millonarios sino también a los hijos de  familias de clase media alta trabajadora.

Esta generación de jóvenes criados  con todos los privilegios y ni un solo límite es elogiada y maximizada a través de  realities como ‘Rich Kids of Beverly Hills’, entre otros programas de telerealidad que crean la falsa sensación de que poderlo todo y comprarlo todo sin el menor esfuerzo es completamente normal.

No hay que ir muy lejos para constatar que en los entornos cercanos ya pulula una generación de niños, incluso muy pequeños, a quienes sus padres permiten todo tipo de abusos emocionales contra sus pares en el salón de clase, en el bus del colegio, en la fiesta de cumpleaños y prácticamente todos los escenarios de socialización.

 Muchos padres de familia se hacen ciegos y sordos ante  las alertas de peligro que les lanzan los maestros, otros padres de familia y los compañeros de sus hijos.  

Pero sí hay razones para preocuaparse en forma: los niños criados en el exceso de permisividad y con la sensación de ser el centro del mundo podrían sufrir de ‘ricopatía’, un término acuñado por el pediatra Ralph Minear, profesor de  Harvard y autor del libro ‘El niño que tiene todo en exceso’, para señalar un tipo de trastorno moderno que puede dañar el desarrollo de la personalidad y la salud física de niños y jóvenes.

 Sin contar con que podría desembocar en comportamientos criminales como robar, mentir para inculpar a otros, lesionar gravemente a compañeros de clase, conducir sin responsabilidad o en estado de alicoramiento con las consecuencias fatales que todos conocemos, entre otras.

La ‘ricopatía’ se manifiesta en los niños de diferentes formas, tanto psicológicas (fobias, estrés, desinterés, agresividad, trastornos de conducta, bajo rendimiento académico, sentimiento de excesiva grandeza) como físicas (dolores de cabeza, vómitos, diarreas) y se origina en la sobreprotección y el exceso de bienes materiales que rompen el principio de  realidad de los menores. 

Señales de alerta, según los expertos en psicología infantil, son las conversaciones con sus pares en que los niños comparan su número de escoltas o se miden entre sí por el cargo de sus padres o la posición social de sus abuelos. Mención especial merece el mal trato a sus empleados que incluye humillaciones de corte social, racial y económico, etc. 

¿Por qué mimarlos tanto es  malo? “Porque los niños y jóvenes, incluso muchos  adultos, creen que el dinero es la solución a todos los problemas. Sí, el dinero puede solucionar muchas cosas, pero no te hace mejor persona, ni puede pagar una vida”, explica la psicóloga especializada en familia Angélica Escobar.

Estar atento a las conversaciones de los niños con sus pares y no pasarlas por alto, creyendo que se trata de “cosas de niños” o “conductas inocentes” es el pimer paso hacia la corrección de los excesos que hoy divierten pero que en la adolescencia podrían dejar secuelas lamentables para el resto de sus vidas.

Evite en casa

Características del síndrome del niño rico: Según Ralph Minear, el síndrome de ricopatía puede detectarse en hijos cuyos padres cumplen con alguna o varias de las siguientes características:

*Comprar regalos (generalmente costosos) fuera de las ocasiones tradicionales como cumpleaños, Navidad o Día del Niño.

*Comprar las últimas actualizaciones tecnológicas no bien salen al mercado, como celulares o  consolas de videojuegos.

*Posponer gastos familiares para poder cumplir con los caprichos de sus hijos.

*Dar a sus hijos recompensas monetarias cada vez que realizan una buena acción.

*Programar la mayor parte del día del niño con diversas actividades. Excesiva presión para que sobresalga entre sus compañeros.

*Hacer caso omiso cuando los hijos se quejan de estar aburridos y no tener nada qué hacer a pesar de tener el cuarto lleno de juguetes.

*Llenarlos de información excesiva que los mismos no están preparados para procesar, dada su corta edad y desarrollo.

Recuerde que...

-Hable con ellos cuando cometan una falta. Explique cuáles son las consecuencias de sus actos, y cómo esto afecta a otros. 
-Si no ha estado en casa por muchos días, evite regresar con regalos costosos. 
-Sus hijos no nacen sabiendo el poder del dinero, pero si necesitan amor y atención, bríndeles eso.
-Enséñeles a compartir. Evite que sean egoístas. 

 

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Publicada por: COLPRENSA, CALI
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