Lunes 24 de Abril de 2017 - 12:01 AM

Familias numerosas: ¡No entre en caos!

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Es importante que las familias conformadas por más de 6 u 8 personas aprendan a ser organizadas, a distribuir las funciones del hogar equitativamente, a implementar disciplina y respeto para que la convivencia sea agradable.

Fernando Amorocho es el sexto de nueve hijos, es amante de la música clásica, toca el saxofón y actualmente está culminando sus estudios de sicología en una universidad privada de Bucaramanga, gracias a una beca. Para Fernando sus días son dinámicos: asiste a la universidad, a su lugar de prácticas profesionales, acude a clases de música, es voluntario en una fundación, práctica deporte, pero nada le agota tanto como llegar a su hogar.

Este joven universitario vive con sus padres, su abuela materna, con cinco de sus ocho hermanos, y además dos de ellos conviven en la misma casa con sus esposas e hijos. En total, 14 personas residen en una misma vivienda.

La bulla, las risas, los llantos de los niños, televisores encendidos, el radio, personas hablando, celulares, ruido y más ruido es lo que se vive en esa familia. Fernando se siente agobiado, pero sabe que su talento como sicólogo le ayudará a manejar la situación.

Casos como estos se repiten en la cotidianidad de los hogares colombianos, es usual que en el país las familias sean numerosas, especialmente en los estratos 1, 2 y 3.

Por eso se hace importante, que todas las familias, especialmente aquellas que son considerablemente grandes, aprendan a convivir organizadamente, que tengan una rutina diaria basada en la disciplina y el respeto; para ello es fundamental que se deleguen equilibradamente las cargas del hogar.

Cada miembro debe tener una función y responsabilidad específica, las tareas deben ser coordinadas con igualdad de género, esa antigua idea de que solo las mujeres debían encargarse del aseo, la cocina y el orden de la casa, es asunto del pasado; ahora todos deben aportar de manera equilibrada.

Todo es cuestión de límites

Los líderes del hogar donde van a vivir esas personas deben definir cuáles son los límites a establecer, es decir, qué aporta cada uno desde lo económico, qué aporta cada uno en cuanto a las tareas del día a día, las labores domésticas, y quién dirige a quién (relacionado con la crianza de los hijos y nietos), explica la terapeuta de familia, Oveida Rosales.

Es similar a lo que sucede al interior de una cooperativa o de una empresa, cada quien tiene un rol, cada uno tiene a cargo unas actividades, y así las relaciones pueden mantenerse armónicas, para ello, hay que dialogar, analizar situaciones, llegar a acuerdos y tomar decisiones, para que la convivencia, en lo posible, sea fraterna.

Voz del experto

Oveida Rosales Martínez, terapeuta de Familia: "En estos momentos actuales de la economía mundial y colombiana es casi necesario para las familias, en algunos casos, recurrir a la ayuda de otros familiares para poder tener un techo. Usualmente se recurre a la familia de origen, abuelos o padres.

En la experiencia que he tenido con familias de ese tipo, donde conviven los abuelos, los papás, los hijos e inclusive los bisnietos, es problemático en la medida en que hay hacinamiento.

El hacinamiento puede afectar la salud de las personas, y puede afectar esa convivencia, en donde se hacen más cercanos los encuentros, las interacciones.

Desde la física es más fácil que haya roces, y estos pueden convertirse en grandes conflictos. Por ejemplo, la intrusión de los suegros en la vida de la pareja, en la educación de los hijos, y si vamos a hablar de los niños, es mayor el impacto porque hay una serie de adultos, varios adultos, que se inmiscuyen en la educación, entonces eso hace que los chicos se confundan, al final no tienen una autoridad definida y fácilmente pueden caer en el no control.

La organización es la clave

Para que una familia pueda convivir amenamente, disfrutando de paz y armonía, es necesario tener en cuenta algunos factores:

1 . Es indispensable distribuir adecuadamente los espacios de la casa, especialmente los dormitorios, adecuarlos para que se puedan organizar varios miembros en una misma habitación, tratando de no invadir la privacidad del otro.

2 . Se recomienda hacer una lista de todas las tareas del hogar, y delegarlas equitativamente; ningún miembro de la familia debe estar exento de asumir algún compromiso. Tenga en cuenta que actividades como lavar la losa, cocinar, barrer, trapear o limpiar, las pueden asumir tanto hombres como mujeres; y los niños, desde cierta edad, ya están aptos para tener responsabilidades como tender su cama, alistar su ropa, recoger sus juguetes, organizar su habitación, ayudar a limpiar la casa, entre otras.

3 . Los gastos de la casa también deben ser compartidos. El pago de recibos de servicios públicos, la compra del mercado, el arriendo o la cancelación de la cuota de la casa, son responsabilidades que no deben recaer en un solo miembro de la familia.

4 . En la medida de lo posible, es adecuado contar con un espacio silencioso, tranquilo y solitario en la casa, donde las personas puedan acudir a estudiar, a concentrarse en asuntos del trabajo, orar o realizar cualquier otra actividad personal que requiera de privacidad.

5 . ‘El que se casa quiere casa’ es una frase popular que se ajusta muy bien a este tipo de situaciones. Si usted ya tiene pareja, si piensa en concebir hijos, formar su propio núcleo familiar, entonces ya es hora de que vaya pensando en dejar el nido de papá y mamá y buscar su propia vivienda.

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Publicada por: CAROLINA VEGA GÓMEZ
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