Viernes 15 de Junio de 2018 - 05:40 PM

¿Sabe cuándo pedir y ofrecer ayuda? Expertos le responden

No para todos es fácil recibir ayuda: algunas personas piensan, con orgullo, que recibir apoyo de otros es un signo de debilidad. Y, por otro lado, muchos quieren ayudar, pero no están seguros de si pueden hacerlo o no?

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Tomada de Internet
Es difícil saber cuándo pedir ayuda y cuándo darla. Los expertos le explican qué debe tener en cuenta.
(Foto: Tomada de Internet )

Para Paula, una diseñadora de 37 años, recibir ayuda emocional era bastante complicado: ¡ni siquiera contaba sus dilemas internos a sus mejores amigas!

“No estaba acostumbrada a hablar. Contaba mis problemas por encima, dejando muy en claro que ya estaba todo resuelto o que no era tan importante”, cuenta Paula.

Se dedicaba a escuchar a sus amigas y dar consejos, pero no quería sentirse vulnerable al reconocer que necesitaba ayuda.

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Por su parte, una de sus mejores amigas, Adriana, una artista de 34 años, era demasiado propensa a preocuparse por otros y tomar en sus manos los problemas ajenos mientras dejaba para después los suyos propios.

“No sabía decir que no, que no estaba para todos porque también tenía que atenderme a mí misma y muchas veces la ayuda que ofrecía excedía mi capacidad”, cuenta Adriana.

Curiosamente, las dos tuvieron que aprender a reconocer sus propias necesidades y solo así, las dos pudieron recibir la ayuda que, en determinado momento de su vida, necesitaban.

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El coach Fernando Meneses explica que existe en muchas personas ese impulso nato de querer ayudar, pero en ocasiones, este deseo sobrepasa la realidad y se termina dando más de lo que es razonable o, finalmente, se falla en aquello que se prometió.

“Existen cinco pasos importantes que se deben tener en cuenta en la atención de emergencias -tanto físicas como emocionales- y que pueden ser importantes para determinar si puede dar dicha ayuda o si no”, explica el Meneses.

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Primer paso: reconocer que algo pasa: muchas personas ofrecen ayuda o piden ayuda por una percepción que existe en su cabeza más que por una situación real.

Por supuesto que no aplica en el caso de las víctimas de violencia psicológica o acoso escolar, ya que de hecho sí existe un comportamiento que aunque no es evidente, está sucediendo. Se aplica mucho más a las personas que están viviendo una crisis emocional o laboral.

Reconocer que la situación requiere de ayuda: no todas las situaciones requieren de una ayuda, ya sea inmediata o sostenida a través del tiempo.

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Algunos conflictos interiores requieren que la persona misma encuentre la salida o busque las alternativas que le brinden una guía, pero no es el caso para todos.

Tomar la responsabilidad de ayudar: ofrecer un apoyo emocional, económico o práctico a quien lo necesita conlleva unas ciertas responsabilidades.

Por ejemplo, no ofrezca a alguien una ayuda que significará más problemas o complicaciones que le serían aún más difíciles de resolver para la otra persona.

Considerarse capaz de ayudar: una vez que las anteriores preguntas han sido contestadas afirmativamente, entonces es momento de revisar su situación.

¿En verdad tiene el tiempo, la capacidad emocional o económica de brindar esa ayuda?

¿O está usted en más problemas o esa ayuda representaría un descalabro en su vida?

Tomar la decisión de ayudar: una vez hechas las anteriores consideraciones, entonces es momento de tomar la decisión de ofrecer esa ayuda que le ha sido requerida. Cómo lo hará y cuáles son sus motivacones reales son buenas preguntas a responderse para tomar esta decisión.

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Parece un proceso largo, pero si lo hace como debe ser, solo le tomará cinco minutos responderse.

Por otro lado, hay personas muy orgullosas que consideran que recibir ayuda es una debilidad que no se pueden permitir.

En su blgo, la psicóloga Patricia Córdoba explica que "déjame que yo sólo puedo", es la sentencia del que sufre y no se deja ayudar, mientras pone una barrera hacia los demás para seguir haciendo lo que ya sabe que no funcionará. 

“Nadie puede ayudarme”, es otra de las frases cuando se piensa que un problema no tiene solución, pero la experta señala que los obstáculos pueden afrontarse en algún grado, ya sea para solucionarlos o para aceptarlos. 

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“Si no lo vive, no puede comprenderme realmente”: también es una frase que las personas negadas a recibir ayuda se dicen en su cabeza. No es necesario que alguien viva una experiencia para sentir empatía y dar un consejo equilibrado y sabio. 

La gente también piensa: “contar mis problemas es hacerlos más grandes”, pero es guardar silencio sobre ellos lo que no permite sacarlos de la cabeza. 

Otra frase muy usada es "si otro tiene que ayudarme, es que soy débil o tonto”, pero lo que refleja esta idea la irracionalidad de pensar que todos debemos ser fuertes y resolverlo todo por nosotros mismos, cuando en realidad, siempre se necesita ayuda. 

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Publicada por: REDACCIÓN GALERÍA
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