Martes 12 de Junio de 2018 - 09:37 AM

Manzur, el artista imparable

David Manzur, uno de los pintores colombianos más importantes y reconocidos no solo en el país sino en varias partes mundo, estuvo en la Unab hablando sobre su carrera, la evolución de su obra y lo que significa ser artista. Vanguardia Liberal conversó con él.

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César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL
Después de 65 años de carrera artística, el pintor colombiano asegura que aún está aprendiendo a pintar
(Foto: César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL)

 Desde su primera exposición en el Museo Nacional en 1953, David de la Trinidad Manzur Londoño no ha parado de pintar.

A pesar de que dice que no sabe por qué decidió dedicarse a la pintura y no a otra cosa, explica que seguramente influyó haber pasado su niñez y adolescencia en varios lugares del mundo, debido a la profesión de su padre (comerciante libanés), haber presenciado la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial y haber tenido contacto con obras como las de Velázquez mientras estuvo internado en un colegio católico.

 Hoy, a sus 88 años y más de 25 exposiciones y varios premios nacionales e internacionales después, este artista, nacido en Neira (Caldas), expresa que tiene proyectos como si tuviera 20.

Radicado hace cinco años en Barichara junto a su asistente Felipe Achury, con quien realizó su última exposición llamada Obra Negra, espera seguir pintando por mucho tiempo.

¿Por qué decide ser pintor?

 Yo nunca decidí. Hay veces que digo para qué me metí en esto, me gustaría ser un empleadillo por ahí que a las 6 de la tarde sale y no tiene que estar pensando más. Yo más o menos trabajo en el estudio hasta las 10 u 11 de la noche y me voy a acostar con el problema dele que dele en la cabeza porque que no salió, y si sale me siento muy bien, pero generalmente es un problema.

¿Cómo debe ser la relación artista-espectador?

El espectador es el que termina la obra, no más.

 ¿Qué no puede faltar en una obra?

Lo respondo con un ejemplo. Un chofer lleva trabajando desde las cinco de la mañana, sale a las 10 de la noche, cansado, bravo y llega un tipo y le pisa un callo. Al chofer le da rabia y saca un revólver, lo mata. Ahí tenemos todos los elementos: el chofer es el trasfondo de la obra, la forma, que en este caso es ira, pero puede ser amor, odio, tristeza, rabia, felicidad, hay muchas formas de trasfondo para el arte; la bala es la obra de arte y el asombro y el susto de la gente cuando ve caer el cuerpo es el efecto que debe producir la obra en el público. Balzac decía que el arte que no asombra no es arte y yo digo que obra de arte que haya que explicarla se murió. O sea, una obra debe parecerle a la gente más que bella... Si alguien dice algo como “esta señora pinta flores divinas” o “este muchacho hizo una cosa divina”, eso ya es mala señal, ya la obra murió.

Es uno de los artistas que más evoluciona en cada obra, ¿cómo logra eso? Es decir, cómo ir del constructivismo al expresionismo abstracto, al realismo, etc.

 La simultaneidad de propuestas conceptuales indudablemente influye en uno. La búsqueda de lo mejor ha sido siempre una de mis metas y por tal he probado toda clase de posibilidades conceptuales en el arte.

 ¿Qué significan los caballos en su obra?

Significado no, más bien por su forma, por su anatomía, por su ligereza, es un tema que me permite volcar algo del contenido que siempre he estado buscando.

¿Es lo mismo pintar que dibujar?

El dibujo es la esencia del pensamiento, no es una preparación para la pintura. Cuando se pinta prácticamente se está dibujando con colores.

¿Qué hace llorar a David Manzur y qué lo pone a saltar de alegría?

 Ya no lloro por nada, ni salto por nada tampoco.

¿Qué lo desvela?

Cuando una obra me va mal, me desvela, me produce dolor de cabeza. Y eso es muy a menudo. Yo trabajo mentalmente la obra, por ejemplo ahorita estoy en un cuadro que está a medias y todo el tiempo es viendo a ver cómo voy a seguir y eso produce fatiga también.

 ¿Cuál es el momento ideal para empezar a pintar y cómo sabe que la obra ya está terminada? Nunca he podido encontrar ese momento ideal para iniciar. En cuanto al final, es el público el que la termina porque yo no tengo garantizado el final.

Lleva más de medio siglo pintando, ¿qué cree que hace el tiempo con un pintor? ¿Le resulta más fácil pintar ahora?

El tiempo lo vuelve a uno más ambicioso y por lo tanto creo que en este momento estoy aprendiendo a pintar.

También ha viajado mucho, ¿qué tan importante es viajar para un artista?

Ayuda a acumular imágenes en el cerebro y retenerlas.

 ¿Cree en la inspiración del artista?

Absolutamente no, la inspiración no existe, como decía Balzac, “el arte es una larga paciencia”.

¿Un artista nace o se hace?

Indudablemente, el artista nace con esa sensibilidad predispuesta y es inútil que las escuelas prometan hacer artistas. Soy muy enemigo de enseñar arte, de que un papá lleve a su hijo a que aprenda a ser artista, porque si no hay sensibilidad se pierde el tiempo. El artista cuando nace busca su camino, lo que sí hay que hacer es despertar la curiosidad, mostrarles arte, que visualmente se entusiasmen, que empiecen a admirar y cojan camino.

¿Cuál es la obra que todos deberíamos ver y cuál cree que es su mejor obra?

 La obra mundial en la historia que deberíamos ver es o Las Meninas de Velázquez o el Guernica de Picasso. Mi mejor obra es la que no he hecho.

¿Qué piensa de la jubilación?

No es otra cosa sino ponerle carga al Estado y entrar a un estado de inutilidad absoluta en cuanto a la persona.

 ¿Por qué no le gusta que le digan maestro?

Por mi gran respeto y admiración por el maestro que enseña, yo no enseño. Además, llevo 60 años trabajando y aún no tengo el método para saber que voy a terminar bien, me lo juego. Por eso odio el maestro, yo estoy siempre luchando con una obra y si me dicen maestro me fregué, porque es como decir no siga, quédese ahí.

Obra Negra fue un trabajo en conjunto, con Felipe Achury. ¿Qué tal fue esa experiencia de trabajar con alguien?

Felipe jugó un papel importante en cuanto a regulador, como si fuera el público para quien trabajo. Tiene una parte física luego, ayudándome en el collage de la obra.

¿Cuál es el legado que quiere dejar? ¿Quiere que Felipe continúe con su legado?

Felipe es la persona idónea para hacer cualquier cosa con mi obra cuando yo no esté.

Está radicado hace varios años en Barichara ¿Qué encontró ahí para querer quedarse?

Siendo Felipe el complemento perfecto en mi trabajo, dado su interés y amor por Barichara, me hace ver la importancia del lugar y además encontré que aquí tanto la luz como las circunstancias ambientales son propicias para poder concentrarse en el trabajo.

 ¿Qué viene para David Manzur? ¿Hay exposición en camino?

Tengo que contestar que lo que viene es lo que importa. Si Dios me da vida tengo proyectos como si tuviera 20 años

 

  • David Manzur, desde la óptica de Felipe, su asistente y acompañante

¿Cómo ha sido trabajar con David? ¿Cómo fue hacer Obra Negra?

Trabajar con David es un reto, porque es terriblemente exigente con sí mismo y con los demás. Uno debe estar alerta todo el tiempo, se requiere una dedicación absoluta y completa. Uno no puede tener cabeza para nada más que para David. Es un trabajo de todos los días de la semana, es un trabajo que se revuelve con la vida y no da espacio para nada más.

 Tres palabras para definir a David

Exigente, muy disciplinado y muy terco. Es esa terquedad la que le ha ayudado a que su trabajo coja un rumbo interesante, en la medida que hasta que no saca la cabeza por donde está pensando no queda contento.

¿Qué es lo más valioso que le ha enseñado David y qué cree que le ha aportado usted a él?

 Me ha enseñado la importancia de cuidar mi cuerpo. La importancia de tener una vida tranquila, pero al mismo tiempo en la lucha diaria con uno mismo y con el trabajo, me ha enseñado a querer ser mejor, a no conformarme. Yo le he aportado una opinión sin deferencia, no tengo miedo de expresarle mi opinión, sobre la obra y otras cosas.

 ¿Quiere seguir con el legado artístico de David? Aunque sí hemos hablado de eso, tratamos de evadir un poco el tema porque David tiene proyectos a futuro, mucha vitalidad para hacerlos y la mayor preocupación ahora es hacerlos realidad, no tanto pensar en qué va a pasar cuando él no esté. Sería un privilegio y un gran honor poder continuar algo de lo que él es y ha hecho en su vida.

 

 

 

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Publicada por: Irina Yusseff Mujica
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