Martes 03 de Julio de 2018 - 12:01 AM

¿Por qué celebramos con violencia las victorias del fútbol?

Hoy se juega un partido fundamental para Colombia en el Mundial de fútbol que se disputa en Rusia. El corazón está puesto en que nuestra selección gane, pero... ¿morirá alguna persona durante la celebración? Expertos explican por qué celebramos con violencia.

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¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué una victoria de la Selección Colombia en un evento deportivo internacional termina en tristeza y desolación y no en alegría y orgullo ante los muertos y heridos que son el resultado de la “celebración”?

“No hemos encontrado unos canales que nos permitan festejar las victorias futbolísticas sin agredir al otro. Colombia es uno de los países que más muertos ha dejado en América Latina la violencia del fútbol. Nos falta un reconocimiento al otro, un respeto hacia el otro y por tanto, nuestros niveles de tolerancia son bastante bajos”.

El pasado domingo, cuando Colombia ganó 3 a 0 a Polonia y pasó a la siguiente ronda del Mundial, en Bucaramanga se presentaron más de 500 riñas y 10 heridos. ¿Era necesario? ¿Por qué si estamos contentos se desata nuestra furia?

José Bolívar, reconocido investigador y experto en procesos de paz, explica que “teniendo en cuenta la historia, el machismo y la falta de respeto por el espacio público, encontramos que la euforia colectiva solo hace que la suma de esos factores se potencie. Y si a lo anterior le añadimos la falta de una cultura que sepa disfrutar el alcohol, todo se amplifica. En Colombia, las riñas asociadas a estas bebidas han dejado más víctimas que el conflicto armado interno. De allí que, en las celebraciones del Día de la Madre, el Día del Padre, Navidades y, obvio, en los Mundiales de fútbol, las cifras de muertes violentas y lesiones personales crezcan exponencialmente”.

El experto explica que "lo primero que debe tenerse en cuenta es la larga historia de la violencia en Colombia: desde los conflictos agrarios, el narcotráfico y las crisis democráticas, hasta influencias internacionales, la existencia de un conflicto armado interno y la búsqueda de la paz, han permeado los comportamientos de las personas en Colombia. Esa larga historia nos ha llevado a “no dejarnos”, a tener que sobre vivir a la violencia de tantos sectores, a que siempre hayamos escuchado que “al que se la deja montar, lo joden”. Hemos heredado muchas formas violentas de tramitar nuestras diferencias".

Por otra parte, Bolívar cree que el machismo juega un importante rol en este fenómeno: "por desgracia, los hombres, hemos dominado históricamente la esfera del espacio público, y hemos hecho de esa esfera un campo de batalla. En cifras de Medicina Legal, por citar solo un ejemplo, en 2017 por cada dos mujeres asesinadas murieron ocho hombres por violencia. Ahora bien, en la gran mayoría de los casos los feminicidios, o asesinatos contra las mujeres son perpetrados por compañeros sentimentales. Y obvio, hay mujeres que también pueden perpetrar violencias, pero no hay que negar que los hechos violentos son mucho más frecuentes en los patrones de masculinidades".

Pero, ¿qué podemos hacer? José Bolívar recomienda "proponer cambios en la conceptualización del espacio público, la convivencia, la cultura ciudadana y las relaciones de género. Es imprescindible operar un cambio cultural, porque las cifras no mienten; en un estudio realizado en la Universidad de los Andes se demuestra que en los meses de junio y julio del año 2014, fechas en las que Brasil 2014 se jugaba, los picos más altos en cifras por lesiones personales se dieron en los días en los que juagaba Colombia".

Por supuesto, Colombia no es el único país donde se celebra el fútbol con violencia: una investigación publicada en el International Studies Quarterly, encontró que los Mundiales de fútbol aumentan en un 56% las probabilidades de enfrentamientos entre las personas.

Sin embargo, en el año 2013 en Colombia, según datos de analistas locales, una persona moría cada 22 días con hechos asociados al fútbol.

La pregunta es: ¿seremos capaces de cambiar?

¿Por qué celebramos con violencia?

John Alexander Castro Lozano, sociólogo de la Universidad Nacional y analista de la violencia en el fútbol, comenta que “es bastante interesante que en nuestro contexto, un país sumido en la desigualdad, corrupción y delincuencia, acostumbremos a celebrar las victorias futbolísticas de una forma agresiva”.

El experto señala también que “tenemos unas formas bastante particulares de celebrar: nos acostumbramos a lanzar harina a la gente que va caminando, incluso, si no está participando de la celebración. ¿Quién lo ve como una forma de festejar? El que lanza harina. ¿Quién lo ve como una agresión? El que recibe el golpe de harina. Este tipo de manifestaciones que pueden ser burlescas, que vistas desde otra perspectiva son agresivas, pueden terminar en distintas circunstancias, como la violencia”.

El panorama es desalentador, pero, ¿podremos cambiar?

“Es una pregunta espinosa porque tiene que ver con las costumbres que en nuestro contexto se han arraigado: se nos hizo normal, cotidiano, usual que cuando se logran las victorias, tengamos unas formas bastante agresivas de celebrar. Para unos bastante emotivas, para otros no”, asegura el experto.

Otro de los problemas, tal como afirma el sociólogo, es la escasez de victorias por parte del combinado nacional: “cuando se dan algunas victorias pues estallamos de esta forma”.

Finalmente, ante la pregunta de si podremos cambiar, Castro Lozano indica que “es necesario que nos reconozcamos en nuestros actos, asumir nuestras responsabilidades y así, reconocer a los otros. Cuando reconozcamos el respeto al otro, es que podremos cambiar esta situación”.

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Publicada por: PAOLA ESTEBAN C.
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