Sábado 28 de Julio de 2018 - 12:01 AM

¿Lo agobia la culpa? Expertos le explican de qué no debe sentirse culpable

¿Su esposo le puso los “cuernos” mientras usted salía a trabajar cada día para traer el sustento al hogar y usted se siente un poco culpable por haber “descuidado” la relación? Pues no debería.

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Tomada de Internet
Expertos le explican cuándo no debe sentirse culpable por los errores de otras personas o por tomar decisiones.
(Foto: Tomada de Internet )

El temor a que la gente que es importante para nosotros no nos quiera más hace que muchos arrastren un pesado sentimiento de culpa que nada tiene que ver con la realidad: tomar decisiones, hacer uso del derecho a decir no o cargar con los errores de otros son algunas de las situaciones más comunes en las cuales nos sentimos responsables por algo que, realmente atañe a otros.

“Son otros los que tienen que lidiar con no ver cumplidas sus expectativas con respecto a nosotros, son los demás los que se tienen que hacer cargo de sus propios errores y son otros quienes deben entender que no siempre vamos a decir que sí”, explica la coach Camila Díaz.

Sin embargo, la experta reconoce que no es fácil: los vínculos están hechos de un material delicado y es necesario examinar bien la situación -¡y su corazón!- para entender cuál es su cuota de responsabilidad en el asunto.

No debe sentirse culpable: de los errores de otros

Ana se culpa porque siente que tal vez descuidó su relación de pareja, lo que llevó a su esposo a serle infiel.

Hasta ahí, todo es posible, pero Ana no está viendo el contexto: tuvo que volcarse de lleno a su trabajo para sostener el hogar ella sola ya que su esposo había perdido su posición en la empresa.

Es en esas circunstancias en las cuales se presentó el error de su esposo y Ana ahora asume la responsabilidad para poder perdonarlo.

¿Debería sentirse culpable por esta situación?

La psicóloga Carolina Dulcey explica que no: “suele sucederle a algunas mujeres que al poner su carrera profesional primero en determinadas circunstancias suelen sentirse culpables: al no tener tiempo para tener bebés o para “cuidar” de su pareja. Sin embargo, tener hijos es una decisión personal que nadie le puede imponer y a la pareja no se le puede “cuidar”, lo que se cuida es la relación”.

Sin embargo, Ana aún siente que puede ser su culpa el que su esposo la haya engañado mientras ella trabajaba.

¿Podría tener algo de razón?

“En este caso, no debería sentirse culpable: estaba haciendo lo que debía hacer como pareja, apoyar a su esposo y sostener el hogar ella sola en un momento de necesidad. Su esposo es adulto y es capaz de hablar y decir: creo que esta situación nos está sobrepasando. A cambio, él tomó la decisión unilateral de serle infiel, fallando en la lealtad hacia ella y no valorando su sacrificio”, concluye la experta.

Si bien es cierto que puede que ella se haya volcado por completo al trabajo o haya asumido una actitud de poder en la pareja, siempre existe la posibilidad de hablarlo y así llegar a una conclusión, pero en las parejas monógamas, la infidelidad tiene un solo responsable: la persona infiel.

“La infidelidad es una decisión y es lo que las parejas monógamas deben comprender. A nadie se obliga a ser infiel, la persona lo hace y escoge mentir y ocultar antes de afrontar la situación, señala Dulcey.

¿Y si ella quiere perdonarlo?

“Está en su derecho. Pero no puede hacerlo bajo el sentirse culpable, sino sabiendo que él cometió un error y que está dispuesto a cambiar sin necesidad de hacerla responsable o de que ella se sienta culpable. Si hay claridad en esos puntos, una reconciliación será mucho más asertiva”, concluye la psicóloga.

No sienta culpa al decir no

Para Tatiana decir “no puedo” a sus amigas o a su pareja decantaba en un sentimiento de culpa tan profundo que tenía que cambiar su decisión y en ocasiones ¡hasta terminaba ofreciendo disculpas! Pero lo que es importante comprender es que uno no siempre está para todo el mundo ni está dispuesto a hacer cosas con las que no se siente del todo a gusto.

Tatiana dice que tiene claro estos conceptos, pero que le resulta imposible no sentirse culpable al decir que no algunas veces.

¿Qué es lo que pasa?

Los expertos señalan que tras esta sensación de culpa se esconde un profundo temor a no agradar o a perder el vínculo.

La psicóloga Silvia Arévalo explica que la baja autoestima hace que algunas personas sientan la necesidad de aceptarlo todo sin tomar en cuenta su derecho a decir que no: “el miedo a no ser agradable para los demás los hace sentir temerosos de lo que pueda pensar la otra persona al recibir su respuesta negativa”.

La experta señala que es necesario “empoderarse de quien uno es y entender que es mejor estar rodeado de personas que lo aceptan tal y como es y no de quienes solo están a su lado porque les hace favores o porque sacan de usted algún provecho”.

La mejor manera de decir que no es teniendo claras sus razones y expresándose de manera tranquila.

“Lo primero que debe haber es claridad mental: comprender que uno tiene derecho a no querer hacer algo, a sentirse mal, a no estar seguro de una decisión. Una vez que tiene claro eso, lo puede expresar de forma tranquila y no evadiendo ni huyendo”, explica Arévalo.

No se sienta culpable por tomar decisiones

Para Estefanía, una matemática brillante, la toma de decisiones en su carrera le resultaba fácil: su mente prodigiosa le abría todo tipo de puertas y jamás dudó en seguir su gran pasión. Sin embargo, otra cosa sucedía en casa: no pudo evitar sentirse culpable al no seguir los parámetros que su familia y su esposo le imponían, y terminó siendo muy infeliz.

Su familia y su esposo deseaban que se convirtiera en madre y que, para cuidar al niño, declinara una posición importante en una universidad reconocida del país en favor de su pareja, que tiene también la misma profesión.

Le decían constantemente que debía reconocer el rol que le correspondía en el mundo y que le daría una gran tristeza a su familia, además de que perdería su hogar, si no comprendía que ser madre y esposa era lo primero.

Llena de culpa por no querer lo que se supone que debería, Estefanía accedió, pero aunque adora a su hijo, no estaba siendo feliz con la situación. Cansada, tomó otra decisión por la que la hicieron sentir culpable: se divorció.

Asistiendo a terapia, Estefanía pudo reconocer que no era su culpa el hecho de querer algo diferente a lo que otras mujeres quieren o a lo que la sociedad y su familia le había dicho que debía querer.

“Suena fuerte decirlo, pero en ocasiones la familia y la pareja ejercen sobre nosotros un chantaje emocional que nos hace sentir culpables por querer otras cosas o por tomar decisiones para ser felices. Cuesta reconocerlo, pero una vez que se hace, se logra perdonar a la familia, alejarse, perdonarse a sí mismo y tomar el camino que le dará felicidad”, explica la psicóloga Carolina Dulcey.

La experta indica que “la felicidad de uno no tiene que cumplir con las expectativas de otros”.

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Publicada por: REDACCIÓN GALERÍA
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