Viernes 02 de Junio de 2017 - 04:17 PM

Ximena Contreras, un ejemplo de mamá que vale por dos

Una mujer con metas claras, perseverante, amante de la familia y llena de gratitud con la vida. Así es esta joven santandereana, para quien ser mamá es seguir ascendiendo, seguir soñando.

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Élver Rodríguez / Vanguardia Liberal
(Foto: Élver Rodríguez / Vanguardia Liberal )

Cuando eres joven hay muchos proyectos y metas en la mente; también piensas en qué tan lejos quieres llegar. Imaginas si te casarás, si tendrás hijos o si formarás un hogar. Ximena Contreras a sus nueve años ya se vio como una mujer feliz. Quería  estudiar y formar un lindo hogar,  quizás como lo desean las niñas a esa edad. Hoy, a sus escasos 30 años, considera que ese sueño es realidad. 

En su cumpleaños número 24 ya era psicóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana. Con cartón en mano, ingresó a trabajar en Cajasan. Desde allí ha alcanzado otras metas: Ser máster en Psicología de la infancia y la adolescencia del Instituto Superior de Psicología Clínica y de la Salud, de Madrid, España; además, especialista en Gerencia estratégica de la Universidad de la Sabana.

Luego, el amor llegó a su vida para seguir apostándole a sus metas. Fue a primera vista. “He logrado todo lo que me he propuesto, y fui afortunada hace cuatro años cuando conocí a quien hoy es mi esposo; me atrajo desde el primer momento, es una persona muy especial”, afirma Ximena. 

La química fue tanta, que a los dos años de noviazgo se comprometieron y sellaron su historia de amor con un ‘sí’. Seis meses después una sorpresa llegó a su vida. “No podía creerlo: ¡estaba embarazada y de mellizos! Moría del susto, pero confiaba en Dios que podía lograrlo”, recordó  Ximena Contreras, quien se declara una mujer, mamá y esposa feliz.Hoy, Luciana y Tomás, nacidos en la semana 35 de embarazo, con tres minutos de diferencia, “son la muestra de lo que las mujeres podemos lograr”. 

Y como llegar a los sueños requiere de esfuerzo y sacrificio, Ximena trabaja a diario por brindarles lo mejor a su familia y a sus hijos. “Madrugo para que el tiempo me alcance, y con mi esposo preparamos los teteros, alistamos la bañera, cambiamos pañales… primero Luciana y después Thomas; un ciclo día a día”.

Aunque las horas de sueño en los dos últimos años han sido reemplazadas por horas de juegos y ya no hay tiempo para las rutinas de ejercicio, Ximena afirma que su vida está cargada de alegrías, pues sus hijos llegaron para complementar su hogar. “A veces los ves hacer travesuras juntos, mientras uno abre la puerta el otro coge un objeto, comparten las jugarretas. Verlos te recarga las baterías y te hace ver que ser mamá es seguir ascendiendo, seguir soñando”.

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Publicada por: Paula Andrea Benavides
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