2008-10-14 05:00:00

Homenaje poético a “La Generala”

Nuestro querido amigo, el Académico Antonio Cacua Prada, no desperdicia oportunidad para rendir homenaje a quienes forjaron nuestra historia.

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Homenaje poético a “La Generala”

En su último libro, debe estar llegando a las noventa publicaciones, le hace los honores correspondientes a Manuelita Sáenz, la compañera inseparable del Libertador.

El domingo 23 de noviembre, al caer la tarde, Manuelita Sáenz Aizpurú entregó su alma al Señor. El pueblo era un fantasma, por eso nadie la lloró. Por fortuna existen hombres como Cacua Prada, admirador incansable de Manuelita que le rinde homenaje permanente para mantener latente su recuerdo. En este libro recoge el canto de muchos poetas que le ofrecen lo mejor de sus versos con respeto a quien fuera una de las mujeres más importantes de nuestro continente en su época. Poetas de Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela se han dado cita con sus cantos y prosas para conformar el más lindo repertorio.

Bien lo dice Antonio en su presentación, pocas mujeres en la historia de la humanidad han marcado una profunda huella y creado una permanente controversia histórica como “La Mujer de América”. Su presencia en el acontecer americano está seguida por el amor, la pasión, el carácter, el valor, el desprecio al qué dirán y a la fábula audaz y mendaz.

Con Manuelita se podrá estar o no de acuerdo, compartir o no sus actuaciones. Pero desconocer su vida y su intervención en las actividades oficiales, en una época dominada por el partidismo y las ambiciones personales y estatales, es borrar la historia y sepultar los hechos, así sean fatales, de los pasos incipientes de la era republicana de las naciones libertadas por Simón Bolívar.

En lo personal desafió las normas y tradiciones sociales al desempeñar actividades privativas del sexo masculino en los años de su itinerario vital. Por su esmerada educación siempre actuó con dignidad y con carácter. Fue una dama íntegra. Con su esposo no se entendió y cuando supo que le era infiel trató de organizar sus bienes, se trasladó a su ciudad natal, Quito para reclamar la herencia de su madre, compró una casa y abrió un almacén.

Para juzgar a Manuelita es necesario conocer la época, la sociedad y el ambiente donde ella actuó. Gracias Antonio por recordarnos la historia que lamentablemente nuestra juventud desconoce. Es inconcebible que la cátedra de historia patria haya sido abolida en los colegios, nuestros nuevos profesionales desconocen por completo nuestro pasado lo que los hace ignorantes de nuestros ancestros. Réquiem por nuestro pasado histórico tan rico en acontecimientos.

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Publicada por: Edmundo Gavassa Villamizar