2008-10-18 05:00:00

Negritos guerrilleros

Antes de que el hacinamiento, la tristeza, las enfermedades y el hambre les dañaran el alma y los obligaran a bloquear las vías de acceso a los ingenios,

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Negritos guerrilleros

los corteros de caña no eran más que unos negritos aguantadores y pendejos capaces de trabajar 13 horas diarias (sin campana que los llamara a un recreo), 7 días a la semana, 12 meses al año, con unos “honorarios” que desearía cualquier ejecutivo uribista de $646 por hora y de los cuales debían sacar para pagar sus herramientas de trabajo y el transporte a su sitio de labor.

A pesar del enriquecimiento que generación tras generación habían tenido esos morochos cortando la caña en las tierras y empresas de gente tan humilde y desprendida como Carlitos Ardila Lulle, dueño de los ingenios Cauca, Providencia y Manuelita y la familia Lloreda Caicedo accionistas mayoritarios en otros varios ingenios, el ansia de mayores riquezas, el mismo demonio, se apoderó de ellos y decidieron, a la fuerza, buscar un incremento en sus ingresos.

Y es que esos “negritos guerrilleros”, como los llaman ahora desde la sede presidencial –donde entran como Pedro por su casa los duros del narcotráfico- tienen tanta incultura, avaricia y ambición, como los camioneros, los empleados de la justicia, los indígenas del Cauca, del Chocó, los empleados de la DIAN y los de la Registraduría. A estos negritos, esos indígenas, aquellos choferes de medio pelo y tantos otros empleados públicos y oficiales que renunciaron a vivir arrodillados y se levantaron a tirarse el país, el gobierno de nuestro señor presidente Uribe debería castigar de manera ejemplar porque no podemos permitir que terroristas de tan alta peligrosidad estén acabando con este hermoso, grande y paradisíaco país que es Colombia.

Por eso es que hay que agradecer los titulares de la gran prensa capitalina como este que es un modelo de defensa de la seguridad democrática: “Alarmante aumento del precio del azúcar provoca paro de corteros de caña”. Debe quedar bien claro que son los negritos guerrilleros los que nos están amargando el café y jodiendo la vida.

Tenemos que rodear a nuestro presidente, apoyarlo, porque a pesar de sus desvelos, de las recompensas que ha pagado, de la “operación jaque”, del compu de Raúl Reyes, de la muerte de Tirofijo, cada día le salen más y más terroristas de las Farc. Se reproducen como conejos y, lo que es peor, se camuflan como estudiantes, indígenas, negritos, camioneros, notificadores de juzgado o empleados públicos. ¡Qué vaina, son una plaga!

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Publicada por: Jairo Alfonso Martínez Gómez