2008-10-18 00:55:01

Capturan a otro responsable de la masacre de Trujillo

Integrantes del CTI de la Fiscalía capturaron a Rigoberto Tabares Henao por su presunta responsabilidad en los hechos conocidos como la Masacre de Trujillo, ocurridos entre los años 1987 y 1994.

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Capturan a otro responsable de la masacre de Trujillo

La detención fue ordenada por un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que lo escuchará en indagatoria en los próximos días. De acuerdo con el ente investigador, Tabares Henao, quien entre los años 1988 y 1994 fue conductor de una empresa de transportes de Trujillo, deberá aclarar su responsabilidad en los delitos de homicidio, tortura y desaparición forzada.

Este hombre de 44 años de edad y conductor de oficio, fue aprehendido en la Terminal de Transporte de Buga (Valle).

En este mismo proceso han sido capturados en las últimas semanas: el sargento primero (r) del Ejército, Gildardo Silva Rojas; el teniente coronel, Wilfredo Ruiz Silva y los suboficiales (r) César Augusto Corredor Cetina y Jairo Trejos Parra.

Por los trágicos sucesos que sacudieran a Trujillo, fue asegurado el ex alcalde de ese municipio y ex diputado de la Asamblea del Valle, Rubén Darío Agudelo Puerta, mientras que el proceso contra Henry Loaiza Ceballos, alias El Alacrán, se encuentra en etapa de juicio.

MASACRE  EN LA IMPUNIDAD

La masacre de Trujillo comprendió una secuencia de desapariciones forzadas, torturas, homicidios selectivos, detenciones arbitrarias y masacres, de carácter generalizado y sistemático, ocurridas en los municipios de Trujillo, Riofrío y Bolívar entre 1986 y 1994.

En estos hechos murieron, por lo menos, 245 personas, además de 28 ciudadanos desaparecidos, de los cuales sólo se ha recuperado los restos de cuatro personas, como es el caso del sacerdote Tiberio Fernández.

Dichos actos de violencia fueron llevados a cabo por una alianza regional, de carácter temporal, entre las estructuras criminales de los narcotraficantes Diego Montoya ‘Don Diego’ y Henry Loaiza ‘El Alacrán’, junto a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado como la Policía y el Ejército.

Entre los objetivos de las estrategias de terror implementadas figuran la ejecución de testigos para asegurar la impunidad del delito atroz, acciones de ‘limpieza social’ y la intimidación de los campesinos para la apropiación de tierras.

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Publicada por: Colprensa, Bogotá