2008-10-18 18:05:57

Marilyn: el mito sigue intacto

Casi media d√©cada despu√©s de su deceso, quienes le rinden culto a la bella, de curvas perfectas, siguen sin saber a ciencia cierta las causas de su fallecimiento. ¬ŅAsesinato? ¬ŅSuicidio? ¬ŅMuerte natural?

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Marilyn: el mito sigue intacto

La muerte de Marilyn está rodeada de misterios. Varios forenses han realizado el estudio de los hechos criminales que rodearon la muerte de la actriz y confluyen en diversas hipótesis.

Esta es la teor√≠a del profesor Germ√°n Ant√≠a, decano de la Facultad de Ciencias Forenses del Tecnol√≥gico de Antioquia, sobre el caso n√ļmero 81128 llegado a la morgue del servicio forense del Condado de Los √Āngeles, Estados Unidos, el domingo 5 e agosto de 1962.

1. La noche del s√°bado

El cuatro de agosto los vecinos escucharon el ruido de vidrios rotos y gritos en la habitación de huéspedes de la mansión de Marilyn. La Policía recibió el llamado reportando su muerte al amanecer del domingo.

Thomas Noguchy, recientemente nombrado como examinador m√©dico, practic√≥ la necropsia por encargo telef√≥nico que le hizo el director de la morgue de Los √Āngeles, aunque se sabe que los examinadores m√©dicos m√°s experimentados eran asignados a los casos m√°s importantes.

A esto se suma, que la enfermera siqui√°trica encubierta, Eunice Murria, de 59 a√Īos, fue contratada como aseadora y dama de compa√Ī√≠a para llevar a Marilyn a las citas medicas. Sin embargo, tras la muerte de la rubia se conoci√≥ que era una enfermera enviada por el doctor Ralph Greenson, psiquiatra de Monroe.
Como doméstica escuchaba atentamente todo lo que sucedía en la casa y luego lo susurraba al oído de Greenson.

Días después del fallecimiento de Monroe, llenó un cheque que la víctima dejó firmado en blanco. Pero, para su mala fortuna, el banco negó el cambio por hallarlo fraudulento.

2. La escena del crimen

El Sargento Jack Clemmons, comandante de turno esa noche, atendió el llamado que informaba la muerte de Marilyn. Clemmons observó con detalle la escena y la posición del cadáver. No vio vasos ni frascos de medicamentos. Y como dato curioso encontró la ventana rota de adentro para afuera.

En la habitación no descubrió manchas de vómito ni otros fluidos corporales. Además, no había apuntes personales de la occisa.

3. Cambios en la escena del crimen

En fotos tomadas por el oficial que relevó al sargento Clemmons, se observan vasos y ocho frascos de píldoras en el piso de la habitación. Con lo cual se deduce que la escena del crimen fue alterada.

Días después, el tapete de la habitación fue cambiado. Y para acabar de completar las misteriosas transformaciones en el cuarto de Marilyn, la noche de los hechos el ama de llaves llamó afanosamente a los obreros para reparar la vidriera rota.

4. El rigor mortis

A las 5:45 de la ma√Īana del domingo, los funerarios retiraron el cuerpo de la calle 12305 de Fith Helena, direcci√≥n de Marilyn. Para ello, se rompi√≥ la rigidez cadav√©rica para introducirla en la camilla.

5. El livor mortis

La lividez (livor mortis) es causada cuando la sangre se re√ļne en el nivel inferior del cuerpo en las horas posteriores a la muerte produciendo manchas rojo vinosas.

Cuando un cad√°ver es movido durante las primeras horas, las livideces se mueven del lugar donde estaban para situarse en un nuevo sitio. Contin√ļan con este patr√≥n mientras el cuerpo no est√© inm√≥vil, se llama lividez m√≥vil.

El forense rese√Ī√≥ en su informe livideces fijas en cara, cuello, brazo, pecho y abdomen y otra m√≥vil, que desaparece con la presi√≥n, en la espalda y lado posterior de brazos y piernas.

Por ejemplo, cuando un cuerpo al morir permanece boca abajo por más de ocho horas y luego es volteado al pasarlo a una camilla, las livideces que tenía desaparecen y cerca de una hora después tendrá livideces móviles nuevas en la región posterior.
Todo indica que Monroe fue movida en varias ocasiones antes de colocarla en posición boca abajo como la encontró la policía.

6. Manipulación de las pruebas

El cad√°ver de la diva fue llevado primero a la funeraria y no a la morgue del departamento forense del condado de Los √Āngeles, como lo establecen las leyes para casos de muertes accidentales, asesinatos y suicidios.

No se conocieron los estudios de ri√Ī√≥n, orina, estomago, ni del frotis vaginal. La inconsistencia en el procedimiento forense agrega un velo de duda a la veracidad del mismo.

7. Comentarios a la necropsia

De acuerdo con la información de los fenómenos cadavéricos se concluye: livideces fijas en rostro, cuello, tórax, porciones superiores de los brazos y el lado derecho del abdomen, y lividez pálida que desparece con la presión en el dorso y en la cara posterior de los brazos y las piernas.
Con estos datos, se puede inferir que llevaba más de 12 horas de muerta y que la primera parte del tiempo la pasó boca arriba y un poco hacía el lado derecho.

La víctima fue inyectada tres días antes por el Doctor Engelbert para tratarle una diarrea, pero en la autopsia no se documenta la cicatriz de la punción; lo que pone en duda el informe.

Los hematomas en los muslos, comunes en víctimas de abuso sexual, que algunos testigos observaron en el cadáver de Marilyn, no fueron reportados por Noguchy.
Es posible que manchas de semen de quienes la cuidaban, estuvieran en las s√°banas que la se√Īora Murray lavaba apurada aquella madrugada. Otras evidencias de fluidos masculinos sobre el cuerpo de la diva se borraron antes que la Polic√≠a llegara.

El tapete de la habitación de Marilyn posiblemente tenía manchas en forma de mapa y por eso fue retirado y cambiado por otro. Del análisis de la escena, se concluye que la rubia, de rubias, fue accedida carnalmente la tarde del sábado. Después, en la noche, le inyectaron una dosis letal.

El cad√°ver

El cuerpo de la diva permaneci√≥ en la brillante mesa de acero de la morgue. Presentaba moretones en los muslos y las huellas que un agresivo bistur√≠ dej√≥ en la piel debajo del reborde costal derecho y en su zona p√ļbica. Finalmente, un cuchillo penetr√≥ sus carnes para exhibir las v√≠sceras al forense.

Entonces, el embalsamador Snyder lav√≥ el cuerpo, limpi√≥ cuidadosamente sus u√Īas y con la ayuda de una m√°quina inici√≥ la inyecci√≥n de l√≠quidos embalsamadores.

Gracias a la inyección, el cuerpo tornó del pálido al color rosado. Poco a poco la apariencia de las carnes se volvió maciza. El embalsamador masajeó el cuerpo e intentó borrar los aspectos cadavéricos.

Con la habilidad de un cirujano y la precisión de un arquitecto, cerró finamente los cortes hechos por el doctor Noguchi. Se cercioró, además, que las heridas quedaran secas aplicando un polvillo que no dejó salir líquidos del escultural cuerpo.

Desconectó la máquina, retiró las agujas del cuerpo y continuó masajeándolo para ayudar a distribuir los líquidos.
Secó y peinó el rubio cabello. El cadáver así sobre la mesa de acero tenía, ahora, la apariencia de un icono.

Tomó un perfumero y esparció el contenido oleoso y oloroso por el cuerpo, ninguna curvatura de Marilyn quedó sin impregnarse de la exquisita fragancia.
Es el medio día del domingo en Hollywood, el Sol no parecía brillar.
El embalsamador reparó el cuerpo y recorrió la fina silueta de su cara, el perfil de la nariz y la exquisita anatomía de sus labios. Se acercó un poco más y detalló el rostro de la diva, traumatizado por la sierra del anfiteatro; empezó a darle una apariencia lo más parecida posible al rostro rutilante de una actriz.

Tras ello, tomó de una mesa lateral el vestido de seda verde. Ajustó toda la voluptuosidad de los pechos al escote del traje y encubrió las huellas de la necropsia y de una vieja cicatriz que le dejó en el abdomen una cirugía de vesícula. Ahora el abdomen lucía entallado.

Buscó en sus botiquines las paletas de maquillajes, una a una las bajó de los compartimientos. Como un artista frente a su lienzo comparó los colores con el rostro de Marilyn.

Revisó con detalle toda la gama de colores de los lápices labiales y los finos polvos dorados para contorno de ojos.
Levantó la cabeza y un asistente le colocó la peluca de cabellos rubios.

Masaje√≥ de nuevo el rostro para relajar los m√ļsculos de la cara y distribuir los l√≠quidos que inyect√≥. Poco a poco logr√≥ borrar la funesta mueca de la muerte que luc√≠a Marilyn desde aquel s√°bado en la noche cuando la vida se le fue a pedacitos.

Prepar√≥ los l√°pices y pinceles, aplic√≥ el rojo pasi√≥n a los labios sensuales y carnosos, el rubor a las mejillas, sombras nacaradas con brillos dorados en los p√°rpados, deline√≥ las cejas, coloc√≥ largas y negras pesta√Īas postizas. Remat√≥ su trabajo resaltando el sensual lunar de la mejilla.

Concluida su obra, Snyder y su asistente pasaron el cad√°ver al ata√ļd. La colocaron entre frondosas sedas y en sus manos pusieron un bouquet de rosas encarnadas.

As√≠ fue llevado a la tumba el sensual cuerpo que cada noche la diva ba√Īaba en un ritual con una onza de Agua de Colonia de Chanel N¬į5.

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Publicada por: Germán Antía Montoya / EL COLOMBIANO