2008-10-21 05:00:00

Temas Urbanos

PATAS ARRIBA.- Así calificarían los abuelos al país que estamos viviendo, sin caer aquí en la ilusión de creer que todo pasado fue mejor.

Comparta este artículo ›

Temas Urbanos

Pero si las fronteras de la ética se vienen corriendo para justificarlo todo también desde el mismo gobierno, cada día que pasa las sorpresas para quienes todavía tenemos capacidad de asombro, son tantas y tan fuera de lógicas que no puedo dejar de usar esta calificación añeja. Casos para evidenciarlo se ven a porrones.

Los crímenes atroces contra niños se atacan con lloriqueos, espectáculos mediáticos y ventanazos para funcionarios y voceros de la iglesia que se apoderan del momento hablando de los valores cristianos únicos salvadores, como si los demás creyentes y no creyentes fueran bestias sin valores; pero nada sobre formación en derechos humanos civiles.

Los reclamos sociales terminan en protestas violentas y pacíficas –corteros, indígenas, la justicia, Registraduría, etc.- porque bomberos embaucadores desmovilizan el conato de incendio prometiendo el oro y el moro que después no cumplen; si vuelven “a joder”, ahí está la violencia oficial para que los reprima, después de satanizarlos acusándolos de obedecer a las FARC, cuanto lo que piden es justicia social y seriedad del gobierno. Por lo demás parar la administración de justicia durante 45 días, con toda la justeza de sus reclamos, sin que se sacuda toda Colombia, dice por lo menos que este país es de ángeles o que esa rama del Estado sobra porque aquí reina la justicia por mano propia tipo “para”.

País patas arriba es aquel donde la lógica de la conveniencia califica escándalos oficiales recurrentes de corrupción y paramilitarismo como “casos aislados” pero llama a los triunfos militares éxitos gubernamentales de la seguridad democrática; que garantiza a los ganaderos su derecho a volver a los hatos e ir a la Costa a quienes tienen con qué, pero a qué costo humano y presupuestal; aunque nada que ver con la inseguridad democrática urbana que crece y crece, producto del desempleo, el empleo mal pago de las “cooperativas de trabajo” y de bandas de hambrientos sin más oportunidades que el raponazo y la ventosa.

En un país patas arriba el gobierno busca volver al absolutismo involucionando la historia como quería Carlos V, que el cohecho sea de un solo lado, que se vote “democráticamente” a punta de pistola, que la paz sea de abrazos, que la conmoción interior sea cosa de banqueros y que haya inflación 0 pero sin saberse aún dónde merca el DANE.

Publicidad
Publicada por: Libardo León Guarín