2008-10-06 21:50:45

Rompecabezas

Con el rompecabezas al principio todo es enredado. Sin embargo, con paciencia y serenidad salimos del lío. Si vemos las cosas de una manera detenida y analizamos las posibilidades que tenemos, encontramos la figura que queremos ver. Así pasa con un problema, si visualizamos su solución, lo vencemos.

Comparta este artículo ‚Äļ

Rompecabezas

La persona que inventó el rompecabezas, en 1762, se inspiró en un grave problema financiero por el que atravesaba.

√Čl, un viejo londinense, lo hab√≠a perdido todo tras un desacertado negocio. Un tanto desesperado por lo que le ocurr√≠a, se puso en la tarea de hacer dibujos de las posibles salidas que tendr√≠a para salir de la bancarrota. Ten√≠a la idea de que si ve√≠a pintada su crisis financiera, le podr√≠a encontrar una salida.

A Jhon Splisbury, el protagonista de esta historia, ning√ļn dibujo le satisfac√≠a. Cada vez que terminaba sus trazos, romp√≠a en pedazos la hoja de papel y los tiraba a la cesta de la basura.

√Čl contaba que alcanz√≥ a hacer hasta 30 dibujos. Aburrido por no tener las cosas tan claras como √©l pensaba, se propuso recoger las tiras de papel y armar con ellas cada uno de los matachos que hab√≠a elaborado.

Pasó más de dos horas de buscando el encuadre. Se e-quivocaba, pero ya no le daba tanta rabia. Incluso, comenzó a disfrutar la idea de entretenerse con los errores que cometía cada vez que colocaba un pedazo de papel en un lugar errado.

A punta de perseverar, logr√≥ armar uno de sus frustrados dibujos. Y fue en ese momento, cuando ¬Ďse le prendi√≥ el bombillo¬í: dise√Ī√≥ la forma de hacer dibujos en serie para que la gente los armara como un pasatiempo.

¡Así se llenó de plata!
Pero, más allá del negocio, en el invento quedó claro que entre el ingenio y el talento existe la misma proporción que entre el todo y sus partes.

¬ŅEnredada esta parte del texto?
Tal vez sí. Pero si analiza, la tesis es válida: a veces tenemos muy desactualizada la forma de recibir las cosas que no nos son tan claras.

¬ŅSigue enredado el tema?
Veamos:
Un rompecabezas nos sirve para ver las cosas de una manera distinta. La idea es formar una figura combinando de manera correcta las partes de ésta, que se encuentran en distintos pedazos o piezas planas.

As√≠ debemos hacer con las situaciones que, a diario, se nos presentan: armar las salidas de nuestras crisis. Cuando terminamos de hacer los rompecabezas de nuestros problemas, comprendemos todo lo que nos pasa y, mejor a√ļn, entendemos por qu√© nos ocurren las cosas.

Un rompecabezas lo constituye cualquier dificultad que se presenta.

A veces vemos nuestra vida así: convertida en pedazos y desperdigada por todos lados. Y la solución se basa, de manera exclusiva, en la resolución de una prueba de habilidad e ingenio.

√Čchele cabeza y ver√° que todos sus problemas tienen soluciones. S√≥lo tiene que visualizar las salidas.

Los problemas que llegan a nuestra vida tienen salidas viables.

Sólo es cuestión de armar las piezas de ese complicado rompecabezas.

sabía usted que...
cuando una persona concluye un rompecabezas, al final desarrolla 100 veces m√°s su inteligencia?

¬ŅSusurro o ladrillazo?
Un ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto, √ļltimo modelo. De pronto sinti√≥ un estruendoso golpe en la puerta del carro, producto de un ladrillazo que le tir√≥ un ni√Īo, a un lado de la v√≠a.

Al bajarse vio que el ladrillo le había estropeado la pintura, la carrocería y el vidrio de la puerta de su lujoso vehículo.

Trancó los frenos, dio un brusco giro; y regresó a toda velocidad a donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto.

Sali√≥ del carro de un brinco y agarr√≥ por los brazos al menor y empuj√°ndolo, le grit√≥ a toda voz: ¬°Ni√Īo malcriado!

Enfurecido, casi botando humo, continuó gritándole: ¡Mi auto es nuevo. Ese ladrillo que me lanzó va a costarle caro!

- ¬ď¬°Por favor, Se√Īor, por favor...! lo siento mucho! no sab√≠a qu√© hacer¬Ē, suplic√≥ el chiquillo.

¬ďLe lanc√© el ladrillo porque nadie se deten√≠a a ayudarme¬Ē.
Luego le mostr√≥ a su hermano, quien estaba a un costado de la carretera, tirado en el piso: ¬ď¬Ö mi hermano se descarril√≥ en su silla de ruedas y se cay√≥ al suelo y no puedo levantarlo¬Ē.

Sollozando, el chiquillo le pregunt√≥ al ejecutivo: - ¬ď¬°Por favor! ¬Ņpuede ayudarme a sentarlo en su silla? Est√° golpeado, y pesa mucho para m√≠ solito¬Ē.

Impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta.

Y sorprendido por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del piso y lo sentó en su silla.

Luego sac√≥ su pa√Īuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel ser especial.

Luego de verificar que se encontraba bien, mir√≥; y el chiquillo le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie: ¬ďDios lo bendiga, se√Īor¬Ē.

El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casa.

El ejecutivo jamás reparó la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo.

¬ŅPor qu√©?
Porque quería tener presente que no podía ir por la vida tan de prisa.

La idea era no volver a esperar que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que le preste atención.

Reflexión: Dios nos susurra en el alma y en el corazón. Hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención.
De ahora en adelante, escoja: ¬°escucha el susurro o recibe un ladrillazo!

Publicidad
Publicada por: eardila@vanguardia.comeuclides ardila rueda