2008-10-22 05:00:00

Llenos de conflictos laborales y sin ministerio del Trabajo

Hac√≠a a√Īos que el pa√≠s no viv√≠a un tan agitado clima laboral. Las reclamaciones de sindicatos y frentes laborales y sociales, tanto del sector estatal como del sector privado, se multiplican.

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Llenos de conflictos laborales y sin ministerio del Trabajo

A ello ha contribuido la mora  del Estado en el cumplimiento de acuerdos y compromisos contraídos que constan en leyes y, además, buena parte de responsabilidad tiene el uso abusivo que se ha hecho de la figura de las cooperativas de trabajo asociado, que como lo han expresado numerosos analistas de todas las tendencias del pensamiento, muchas de ellas son solo una excusa para burlar el pago de rubros fundamentales en los salarios de los trabajadores.

Y eso no es todo. Desde comienzos de la administraci√≥n Uribe V√©lez se fusionaron los ministerios de Salud y del Trabajo y Seguridad Social y hoy, casi seis a√Īos despu√©s, la coyuntura pone en evidencia que tal decisi√≥n fue desacertada.

El ministerio fusionado ha estado dirigido desde poco después de comenzado el gobierno Uribe por el doctor Diego Palacio, médico de profesión, persona ajena al trajín sindical y laboral, quien pese al tiempo que lleva al frente de dicha cartera no ha puesto el interés que los asuntos laborales exigen.
El doctor Palacio es locuaz, veloz para controvertir y sumar argumentos a su favor y en contra de quienes le interpelan; desafortunadamente no ha tenido el tino, ni tiene el perfil que el cargo de ministro del Trabajo exige.

Al ministro no se le dificulta argumentar que detrás de los movimientos sindicales está la oposición y hasta hace pocas semanas inculpaba a las Farc, lo que era contradictorio con los éxitos del programa de Seguridad Democrática.

El doctor Palacio tiende a judicializar líderes de protestas y ese es el peor camino que puede seguir un gobierno pues es elevar a la condición de mártires a sus oponentes.

Muchos reg√≠menes en el mundo han judicializado a los l√≠deres de las protestas sindicales y sociales y el tiempo ha demostrado que ello fue una gran torpeza. Los ingleses llevaron a prisi√≥n a Gandi, el r√©gimen sudafricano tuvo a Nelson Mandela en prisi√≥n durante 27 a√Īos, el franquismo persigui√≥ a Felipe Gonz√°lez, la dictadura argentina tuvo preso 5 a√Īos a Carlos Menem; todos terminaron venciendo, en buena parte impulsados por el martirio a que con miop√≠a los sometieron los detentadores del poder.

El ministro de Protección Social no es la persona indicada para esta este momento y desafortunadamente la situación tiende a agravarse, en buena parte por las malas relaciones que tiene con los dirigentes sindicales. 

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Publicada por: REDACCION EDITORIAL