2008-07-17 05:00:00

En todas partes se cuecen habas

Constituye todo un reto entrar en contacto con países más desarrollados que el nuestro, como Estados Unidos, y observar lo mucho que nos falta por construir.

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En todas partes se cuecen habas

En lo político, encontrándose a escasos cuatro meses de elecciones para definir el sucesor de un Presidente con bastante, por lo demás bien merecido, rechazo ciudadano, la campaña, sin ser “una piñata de 1ª. Comunión”, tampoco pareciera producir enfrentamientos de injurias y desprestigios donde es más importante descalificar al contrario que proyectar una imagen personal de capacidad y compromiso.

Y tal vez lo más valioso de la campaña es advertir que, siendo importante el candidato, lo fundamental no es el “caudillo”, sino la institución, el partido que el candidato representa y que después participará y asumirá responsabilidad en el Gobierno y desde el Congreso.

También es un reto ver la enorme diferencia en infraestructura y en el diseño de las ciudades, que se construyen con proyección hacia las necesidades del futuro, lo cual no obsta para que se atiendan en su momento las eventualidades que se presenten, pero sin que haya necesidad de destruir y reconstruir por carecer de planeación.

Es claro que lo anterior va de la mano con el desarrollo económico y que éste en buena parte obedece a la explotación y/o cooperación internacional.

Qué bueno fuera que el mundo desarrollado, y también el 3er. mundo, hicieran realidad los objetivos del milenio de la ONU, que en su filosofía son los mismos que permitieron la recuperación de Europa post 2ª.
Guerra Mundial y que en menos de dos décadas llevaron a Vietnam a pasar de un país de guerra y de conflictos a la sede brillante del reinado mundial de la belleza.   

Después de esta “introducción”, el viejo adagio puesto como título, se hace realidad hoy en día con la tendencia inexorable hacia la globalización, de la cual lo cultural no es excepción.

De allí que sea curioso observar congestiones de tráfico en Miami; papeles con propaganda tapando la información que se imparte a través de avisos públicos; conductores de autobuses que, cual chofer bogotano, paran unos metros adelante del paradero, allí sí debidamente demarcados, para anticiparse al cambio del semáforo.

Restaurantes de todas las nacionalidades y por consiguiente para todos los gustos, incluyendo los “Colombian food”, con deliciosas arepas y empanadas.

No puede faltar la mención de las hermosas playas de Miami que nos llevaron a añorar las playas de Cartagena que con Sonia disfrutamos hace cuarenta y un años y que hoy su abandono produce honda tristeza.

Y a mis paisanos bumangueses que no nos ufanemos tanto, ni nos descuidemos, de la esplendorosa arborización y vegetación de nuestra bella ciudad, porque Miami nos la va ganando.  

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Publicada por: Luis pinilla pinilla