2008-10-27 05:00:00

Los fraudes con la venta de inmuebles

En días pasados la Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal publicó un informe sobre fraudes que se están cometiendo en Bucaramanga al “vender” inmuebles ajenos.

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Los fraudes con la venta de inmuebles

Esta modalidad delictiva que había estado distante del medio Santandereano, ronda ahora como un fantasma la credibilidad y la buena fe de quienes pretenden hacer transacciones en el mundo de la finca raíz.

El sistema implementado en Colombia para garantizar la buena fe y la certeza en el traspaso de predios es serio y confiable. Efectivamente, la transferencia de inmuebles obligatoriamente debe hacerse a través de escrituras públicas corridas en Notaría y tal acto no significa que se haya realmente traspasado el bien, pues es necesaria la transferencia real que se hace con el requisito y paso subsiguiente, la inscripción de la venta en la matrícula inmobiliaria que de cada predio lleva la respectiva Oficina de Registro de Instrumentos Públicos.

Sin embargo, pese a tantos candados y seguros jurídicos, se observa que el fraude en el traspaso de inmuebles (que ha dado tantos dolores de cabeza en Bogotá D.C.) puede llegar a nuestro medio y eso preocupa. Por ello cualquier medida de seguridad que las Notarías impongan es poco y no es excesivo.

La falsificación en ejemplares de folios de matrícula inmobiliaria, los timos a la hora de suscribir las escrituras públicas tanto de compraventas de inmuebles como de creación de gravámenes hipotecarios, exigen que la ciudadanía sea en extremo celosa al momento de llevar a cabo este tipo de trámites para no terminar siendo víctimas de amargos y costosos fraudes contra sus patrimonios económicos.

Colombia tiene que proteger en grado sumo este tipo de negociaciones pues si se pierde la confianza en los actos notariales y en la inscripción de ellas en las Oficinas de Registro de Instrumentos Públicos, las consecuencias económicas serían muy graves.

Países que tienen pocos controles y caos en los registros de ventas y traspasos de inmuebles, como ocurre con Venezuela, generan enormes daños a la economía nacional. Colombia no puede caer en tal charca y el evitar que ello ocurra es responsabilidad de las autoridades, de las agencias de inteligencia, de la Policía Nacional, de las Notarías y de las Oficinas de Registro de Instrumentos Públicos. Y del celo de los colombianos para no caer en manos de defraudadores.

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Publicada por: REDACCION EDITORIAL