2008-10-27 05:00:00

¡A conciliar!

La reciente huelga, adelantada por la rama judicial en nuestro país, ha puesto de manifiesto notorias dificultades en la administración de tan importante y fundamental columna de la democracia colombiana.

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¡A conciliar!

Para quienes somos legos en la materia, no deja de sorprendernos la cantidad de cifras que han salido a la luz pública, con ocasión del debate que el tema ha suscitado. Se calcula que este año, el número de tutelas superará las cuatrocientos mil, es decir, los jueces deben atender en Colombia, si quitamos los sábados, domingos, festivos y vacaciones, cerca de mil quinientas, por día laboral.

Como simples ciudadanos aspiramos a que el ejecutivo asigne las partidas presupuestales que conduzcan, más temprano que tarde, a la modernización de una de las tres ramas del poder, que sustentan la institucionalidad. De otra parte, deberían definirse unos mecanismos autónomos en la asignación de recursos, que permitan ejercer una buena planeación en la administración de justicia, en el mediano y largo plazo, buscando que su funcionamiento esté acorde con el avance y las necesidades de los tiempos que transcurren.

En el escenario del 2019, también, debe figurar la administración de justicia dotada, desde ya, de modernas herramientas que permitan a sus funcionarios, desempeñarse a cabalidad y actuar de manera oportuna, como lo esperan la mayoría de compatriotas.

Cabe señalar que el Estado debe garantizar el funcionamiento de todas las ramas del poder, para que exista el sano equilibrio que la democracia demanda.

Mantener la independencia es bueno y conveniente para la nación. Un poder judicial dependiente del ejecutivo genera prácticas que entorpecen la libre aplicación de las normas a favor de unos y en desmedro del ciudadano común y corriente. Hasta mediados del siglo pasado se decía, que en Colombia “la justicia es para los de ruana”, aludiendo a los campesinos que hacían uso de este atuendo típico de las regiones andinas.

Nos parece que el tema debe servir para solicitar la restitución del Ministerio de Justicia, que debería estar dirigido, siempre, por juristas de altísimo nivel con más carácter técnico que político y poder gerenciar, desde allí, la reingeniería administrativa que la rama judicial viene reclamando, como parte sustancial de un Estado moderno. Subordinada al Ministerio del Interior, nos parece que seguirá recibiendo un trato de segunda.

Ahora, por el lado de los ciudadanos, de las empresas y de todos los agentes económicos, podemos ayudar a descongestionar, si buscamos, primero, conciliar antes que demandar. Claro, nos falta mucha educación y capacitación en el tema de la justicia.

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Publicada por: JAIME CHÁVEZ SUÁREZ