2008-10-27 05:00:00

¿Para qué las tareas?

En la mañana, después de terminar su jornada de clase, Néstor Fabián llega a su casa  a cumplir con sus tareas. En algunas ocasiones las termina en el transcurso de la tarde pero, en otras, ni siquiera la noche es suficiente. Después de que su madre llega del trabajo, lo ayuda para que la madrugada no les dé la bienvenida con los ojos abiertos.

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¿Para qué las tareas?

Igual sucede con Rafael Eduardo, estudiante de un colegio de Piedecuesta. De acuerdo con su progenitora, el tiempo que el menor permanece en casa lo dedica exclusivamente a cumplir con los compromisos que les asignan sus maestros.

“Ni hablar de los fines de semana. El sábado y el domingo son terribles, pues mi hijo se la pasa haciendo dibujos, carteleras, tareas y estudiando para evaluaciones. Me toca ayudarle porque de lo contrario no alcanzaría a terminar. Apenas está cursando sexto bachillerato, no quiero imaginar cómo será más adelante”, dice María, la mamá.

Los estudiantes se sienten inconformes con la cantidad de trabajo que deben cumplir después de sus clases. Por su parte, los maestros señalan que la niñez y la juventud cada día presentan menos interés de estudiar, por lo que adoptan la ‘ley del mínimo esfuerzo’, es decir, quieren tener tiempo libre que no siempre aprovechan de la mejor manera.

Si bien algunas personas apoyan la idea de que los colegios no propongan tareas para desarrollar en casa, otros opinan lo contrario.
Con el objetivo de ahondar más en el tema, Vanguardia Liberal consultó a profesionales y expertos en el tema.

Son necesarias

El objetivo de las tareas en el proceso educativo es reafirmar los conocimientos recibidos, por parte del maestro, sin llegar a los extremos de delegar gran cantidad de compromisos.  

A pesar de que diferentes actores de la educación consideran que deben ser abolidas, es importante no hacerlo porque el sistema de evaluación por logros ha bajado el rendimiento estudiantil. De esta manera la ausencia de tareas lo bajaría mucho más.

Este es el pensamiento de la Hermana Matilde Beltrán Velásquez, maestra y directora del Colegio De La Presentación de Girardot, quien señala que la clave está en que el maestro ‘direccione’ las tareas, es decir, no las imponga porque sí, sino que sean pequeños ejercicios o requerimientos que permitan ratificar lo que se enseñó durante la jornada académica.

“En el aula se debe tratar el contenido más difícil y profundo, destinar dentro del colegio un espacio para tareas y lo demás se deja para la casa”, afirma la maestra, al tiempo que agrega que la idea es que el menor tenga tiempo libre para leer, escribir o explorar otra actividad de su preferencia, como natación por ejemplo.

Los padres de familia, agrega, no deben caer en el error de saturar a sus hijos durante el tiempo que están estudiando, como vincularlos a cursos de todo. Desafortunadamente recurren a estas alternativas porque no tienen tiempo para estar con ellos.

Son importantes

De acuerdo con Lucy Garnica Mayorga, psicóloga y especialista en pedagogía y semiótica, en muchas ocasiones la dinámica familiar se ve afectada por el exceso de trabajo de los niños en casa, sobretodo cuando son pequeños, porque las tareas terminan siendo de los padres, quienes finalmente son los que las hacen.

Esto se convierte en algo incongruente porque los menores no asumen su responsabilidad y terminan mintiendo a los maestros, afirmando que fueron ellos quienes la hicieron.   

Sin embargo, esto no siempre es responsabilidad de los docentes pues, a veces, las mismas instituciones son las que exigen que se asignen tareas, provocando que a veces se impongan sin razón de ser, sólo porque los maestros deben cumplir.

“Las tareas no deben desaparecer por completo. También sirven para que las familias estén enteradas de lo que el niño o joven está aprendiendo”, afirma la especialista, quien como maestra de la Fundación Colegio UIS, reconoce que para los estudiantes sería un alivio no tener nada qué hacer en casa porque cada vez las jornadas de estudio son más largas.

Un buen recurso, señala Lucy Garnica, es que se inicie una actividad en clase y al otro día la entreguen terminada.

Lo ideal en las tareas

Una verdadera tarea es la que lleva al estudiante a comprobar las hipótesis que plantea el maestro, contrastar lo visto, complementar, buscar otras fuentes de información y reconocer otros puntos de vista.

Así lo destaca Lucy Garnica Mayorga, maestra de la Fundación Colegio UIS, quien destaca que la educación debe propender por el desarrollo de procesos de pensamiento científico. En esto deben basarse las tareas, no de un día para otro, sino proyectos que no se queden en repetir lo que ya se vio sino que generen nuevo conocimiento, que el estudiante se dé cuenta de la interrelación que hay entre los contenidos de las matemáticas, las ciencias y demás áreas.

Que con las tareas aprenda a trabajar en equipo, a desarrollar y plantear preguntas, reconozca variables, haga consultas, entrevistas, visitas técnicas, busque antecedentes, métodos de presentación de un trabajo.

“Más que para dar una nota y, así, pueda ser promovido al grado siguiente, las tareas deben ser más prácticas que sirvan como experiencia de vida con las que, incluso, pueda reconocer su vocación profesional”, afirma.

Por ejemplo pedir que reconozcan cómo se hacen los helados, de dónde vienen sus ingredientes, qué empresas ofrecen estos productos, qué tan rentables son, cuáles son los costos de inversión, quiénes son sus posibles clientes.

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Lo positivo

De acuerdo con la psicóloga y especialista en pedagogía y semiótica, Lucy Garnica Mayorga, los estudiantes que hacen tareas tendrán beneficios como:

  • 1 Aprender a cumplir con un compromiso adquirido.
  • 2 Reforzarán y fijarán un contenido, conocimiento o actividad.
  • 3 Orientan al logro.
  • 4 Motiva una acción o razón de ser.
  • 5 Ser exigentes consigo mismos.
  • 6 Se eleva la autoestima al darse cuenta de lo que puede hacer.

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Una experiencia de aula

Elizabeth Prada Alba, maestra de matemáticas del Instituto Técnico Superior Dámaso Zapata, considera que los colegios no deben dejar de asignar tareas, las cuales deben ser sencillas. Para esto, es necesario que en la clase la temática quede bien abordada. “Yo lo hago de la siguiente manera:

1Explico el tema con un ejercicio fácil y luego uno difícil.
2Asigno una guía de trabajo que se realiza en diferentes grupos. Debe estar un buen estudiante en cada grupo.
3Cada grupo socializa un ejercicio de la guía. Comienza a explicar un estudiante con bajo rendimiento y lo soportan los demás. Así, a todos les queda claro.
4Lo que no se alcanza a hacer queda como tarea para la casa.
5Quienes no hacen la tarea, con el tiempo se les acumula. Para poder aprobar los diferentes períodos académicos deben estar al día con este aspecto”.

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En breve

De acuerdo con la licenciada Carmen Cecilia Bolívar, las tareas:

  • 1 Son importantes porque permiten al estudiante ejercitarse, practicar, clarificar y afirmar los conocimientos.  
  • 2 Deben plantearse con base en los contenidos programáticos explicados por el profesor
  • 3  Deben ser dosificadas, cortas y muy objetivas para que el estudiante también pueda disfrutar del descanso
  • 4 No deben ser muy extensas para que no fatiguen al estudiante. Esto sucede con las tareas que carecen de objetividad y lógica.

Depende del área

De acuerdo con Pedro Ómar Plata, rector de la Universidad Francisco de Paula Santander, las tareas deben ser racionales y no tan amplias para que realmente permitan evaluar aquellos aspectos importantes.

“No es dejar por dejar, como ejercicios interminables que al final no se saben para qué son. Todo depende del área y del contenido que está enseñándose en ese momento”, dice.

La metodología es llevar al estudiante a desarrollar un proceso de investigación sobre determinado tema u objeto de estudio, ir más allá de lo que se da en la clase. Puede ser sobre el tema que se va a enseñar y sobre lo que se enseñó. La base debe ser investigar y reforzar.

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Publicada por: sdiaz@vanguardia.comSergio Emiro Díaz Santos