2008-10-30 05:00:00

Alcalde invita a leer la Biblia

¿Es usted de los que lee las Sagradas Escrituras? Pues bien, los feligreses comenzaron desde ayer a leerla en la capital santandereana, con el auspicio del alcalde, Fernando Vargas Mendoza.

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Alcalde invita a leer la Biblia

¿Con qué fin?
El mandatario respondió que, “la Biblia es inspirada por Dios. Por eso es útil para enseñar, para redargüir, para corregir e instruir justicia”.

Cada versículo de ese gran Libro tiene una enseñanza.En ese orden de ideas, los católicos recurrieron a estas líneas para dejar a Bucaramanga en las manos de Dios.

Se trató de una jornada religiosa, ideada por el mandatario local y la gestora social, Omaira Nelly Buitrago. Además, contó con  el aval  del vicario Episcopal, Monseñor Juan Carlos Castellanos Ruiz.

Para ello, las autoridades locales y eclesiásticas, así como los fieles católicos, se congregaron a las 6:00 p.m. de ayer en la Plaza Cívica ‘Luis Carlos Galán’ para implorar las bendiciones sobre Bucaramanga y todos sus habitantes.

Según argumentó el Alcalde, “… esta es una invitación a reflexionar sobre nuestro futuro y, de manera especial, se quiere orar por la paz no sólo de Bucaramanga, sino de toda Colombia”.

El Pastor de la Misión Carismática Internacional, Cristian Niño, quien también se hizo presente en la jornada, dijo: “cada uno de los bumangueses podemos acompañar a la ciudad en la oración comunitaria, donde se ponen en las manos del Altísimo los grandes proyectos que se ejecutarán en esta ciudad para beneficio de todos”.

Por su parte, Monseñor Castellanos Ruiz, párroco de San Laureano, invitó a toda la comunidad, no importa su credo religioso, “para que toquemos el corazón de cada uno de nuestros paisanos y visualicemos una Bucaramanga pacífica, próspera y que sea la tecnópolis que todos soñamos”.

¿Cómo se aprende a leer la Biblia?

Como cualquier disciplina personal, toda virtud humana de la que pretendemos que tarde o temprano sea habitual en nosotros, conviene empezar poco a poco.
Si no lee la Biblia de manea habitual y se plantea leer una hora por día, lo más probable es que abandone después del segundo día.

Mejor es dedicar cinco minutos, pero fijos, inamovibles, contra viento y marea, no importa lo ocupado que esté.
Cuando ya se haya creado el hábito podrá, si quiere, ampliar a diez minutos, o quince, o incluso media hora o más, según le vaya pareciendo.

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Publicada por: eardila@vanguardia.comEuclides Ardila Rueda