2008-10-31 05:00:00

Que entre la luz

El partido liberal reaccionó fuibundo cuando el presidente Uribe, habló de cómo representantes de esa organización contribuyeron a agravar los problemas del país, desde la máxima posición del gobierno, cuando se aliaron con delincuentes para perseguir a otros delincuentes. Muy lógica la actitud del expresidente Cesar Gaviria, desde luego, y sobretodo, muy comprensible.

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Que entre la luz

El problema radica en que el país ha entrado en una etapa de revisión de su  realidad y, por duro que sea este empeño tenemos que hacerlo con la mayor severidad y sinceridad, porque de él depende que Colombia cure sus heridas y tome el camino de la verdadera reconciliación.

No voy a decir que el partido liberal – ni tampoco mi  partido conservador – están libres de responsabilidad en la crisis que ha estallado con toda su fuerza en nuestro país, pero la honestidad  nos obliga a admitir la revisión  de sus actuaciones: gobernar un país  de manera más o menos alternada, durante ciento cincuenta años, implica riesgos que no puedan ser desconocidos por nadie porque, como suele decirse, “el que tiene boca se equivoca”.  
 
Luego el asunto no es negar realidades posibles, sino admitir  el examen, abrir las puertas para que entre la curativa luz del sol, de modo que podamos mirar el futuro con esperanza de sanación que despeje el camino de las grandes realizaciones de nuestra patria, que dependen, todas, de que la verdad salga a flote.  

Sin hacer juicios a priori, los colombianos de todos los partidos debemos disponernos a propiciar este examen histórico, para que no tengamos que andar construyendo bastidores cuando podemos – de de un solo trazo – dibujar la nueva realidad que queremos a partir del examen de conciencia y la contrición  de corazón.

Comprendo al expresidente Gaviria, porque, como conservador, poco me agradaría que mi partido fuera objeto de cualquier clase de imputaciones.  

Pero no podemos creer, a pie juntillas, que desde Caro y Ospina todo ha sido perfecto, menos en una nación que fue carcomida por todas las formas de cáncer y que apenas ahora, al toque de trompetas de nuestro jefe de Estado, parece dispuesto a sanar de la misma manera que el paciente va al médico, se toma los remedios y hace votos por tiempos mejores.  El paciente esta haciendo lo que otros no hicieron – exponer la llaga – y tenemos que apoyarlo en este nobilísimo propósito.   

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Publicada por: Gabriel Angarita Buitrago