2008-11-02 05:00:00

Se ‘ahogó’ la alegría de los de 11

La promoción de bachilleres número 11 del colegio ‘Luz de Esperanza’, quedará escrita con tristeza en la historia del Páramo de Berlín.El pueblo –distante una hora y media de Bucaramanga- que de vez en cuando se viste de blanco por la neblina, ayer estaba tan lánguido como el clima, acongojado, helado y hasta pasmado con la noticia.

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Se ‘ahogó’ la alegría de los de 11

De los 15 alumnos de undécimo grado que en un par de semanas sería bachiller, cuatro murieron ahogados en el mar, en Tolú, Sucre, a donde fueron a pasar el tradicional viaje de fin de año.

Al celador, al campesino, a la de la tienda y la droguería, a todos les dolía la muerte de sus muchachos porque el mar atrapó en sus aguas parte de la vida del pueblo: Edisson Daniel Jaimes Ibáñez, era el acólito; Leonel Fernando Contreras Gutiérrez, era el personero del colegio; su novia, Erika Rodríguez Capacho, la hija única de dos profesores; y además, Edna Rocío González Gamboa, quien soñaba con ser médica. Ninguno de ellos pasaba de los 16 años.

Ayer la zozobra no paraba, ni para los profesores que se quedaron en Berlín, ni para quienes los acompañaron, porque temían por el grave estado de salud de dos alumnas más: María Helena Basto López, quien sufrió un edema pulmonar y permanecía en cuidados intensivos en el Hospital de Sincelejo, lo mismo que Jackeline Riátiga.

“Sus pulmones están llenos de arena”, afirmó el alcalde de Tona, Alejandro Hernández Gutiérrez, quien desde el corregimiento coordinaba el traslado de los cuerpos.

Anoche fueron enviados a Bucaramanga los cuerpos de los estudiantes, vía Montería. Unas horas antes, los demás también emprendieron un triste regreso, incompletos.

En Berlín, los esperaban familiares, profesores y todo el pueblo sumido en la tristeza. Pero quizá la más triste y confundida era Leydi Paola Gamboa, la única niña que no viajó por falta de recursos.

De la felicidad a la tristeza    

Como ya es tradición cada año, los de once empezaron a planear el viaje desde que entraron a estudiar.

“Hicieron de todo, vendieron ayacos, tamales, empanadas, hicieron bailes y todo lo que les pudiera dejar platica y ahorrar para el viaje”, contó la profesora Alba Bustos.

El jueves fue el día más feliz de sus vidas. En el bus que los llevaría a ese inmenso mar caribe, parecía reventarse de la algarabía que llevaban los muchachos.

Como acompañantes viajaron la directora de Núcleo, Carmen Rosa Ramos; el director de grado, Nelson Augusto Amaya González; y la coordinadora Académica, Miriam Bustos.

“Ellos se fueron en compañía de los alumnos del colegio de Planadas de Piedecuesta, para que les saliera más barato el viaje”, anotó la profesora Angélica Navas.

El viernes llegaron a Tolú a las 11 a.m. y de una vez, saltaron al mar, en donde estuvieron hasta las 4:30 p.m.

A esa hora, cuando el atardecer empieza a cautivar, los muchachos aún disfrutaban del baño pero ya no estaban en la playa.

Al parecer, se fueron todos hasta donde unos afilados espolones trazan la boca del mar y al mismo tiempo, éste los golpea con ferocidad. Desde allí habrían empezado a lanzarse, sin tener en cuenta que el embravecido mar estaba picado.

“Ellos no conocían mar, estoy segura porque esa era su ilusión”, añadió la profesora Angélica.

De repente y según los relatos que la Policía les hizo a los maestros, un fuerte oleaje atrapó a la muchachada que fue a golpearse contra el filo de las piedras y ya no salieron más.

Algunos, sin embargo, batallaron y se pusieron a salvo, pero cuatro de sus compañeros no corrieron la misma suerte.

Ese viernes de tragedia, fueron recuperados los cuerpos de las dos niñas, Edna y Érika. Ayer en la mañana apareció el cadáver de Leonel y al cierre de esta edición, 6:00 p.m. no aparecía Edisson Daniel Jaimes, pero a esa hora cesaron las labores de búsqueda.

Aunque a las 4:15 hubo una alerta y se suponía que habían encontrado el cuatro cuerpo, pero esto resultó no ser cierto.

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Publicada por: mvalencia@vanguardia.comAna María Valencia s.